Brigid Lynch recorría un arroyo en un bosque del condado de San Mateo, en California, cuando vio algo que parecía una piedra con una forma rara. Era un diente de mastodonte, un molar fosilizado y casi intacto de la última glaciación.
El diente perteneció a un mastodonte del Pacífico (Mammut pacificus) adulto, una especie extinguida emparentada con los elefantes. Su edad se calcula en al menos 10.000 años, aunque todavía está pendiente de datación con carbono.
Un hallazgo durante un proyecto para una rana
Lynch es geomorfóloga, es decir, estudia cómo se forman y cambian el relieve y los cauces, y trabaja en la consultora Balance Hydrologics. Estaba haciendo trabajo de campo para un proyecto de mejora del hábitat de la rana de patas rojas de California, una especie amenazada.
El arroyo está en una reserva del Distrito Regional de Espacios Abiertos de Midpeninsula (Midpen), que anunció el hallazgo en una nota de prensa el 9 de septiembre de 2026. «Como geóloga, he salido al campo y he visto cosas, pero desde luego nada tan emocionante como esto», decía Lynch en ese comunicado.
Lynch y sus compañeros pidieron ayuda a Garret Trask, arqueólogo de Stanford Heritage Services, para identificar y conservar el fósil, y la noticia llegó también al paleontólogo Wayne Thompson, de la empresa Pacific Paleontology, y a Chrissy Garcia, conservadora de la Colección de Especímenes Geocientíficos de Stanford, según la universidad.
Un molar en estado impecable
«El diente en sí está en un estado impecable», dijo Thompson en la nota de Midpen. «Es el molar de mastodonte más completo de nuestra zona, y el molar de mastodonte más espectacular que he visto nunca. Me recorrieron escalofríos de arriba abajo por la espalda».
«Es otra pieza del puzle de la saga de la Edad de Hielo que podemos colocar en su sitio», añadió el paleontólogo.
Un pariente de los elefantes que comía hojas
El mastodonte del Pacífico es la especie de mastodonte reconocida más recientemente, descrita en 2019 en la revista científica PeerJ. Según Midpen, se distingue del mastodonte americano (Mammut americanum) por los dientes más estrechos, los huesos de las patas más gruesos y unos colmillos diferentes.
Los investigadores creen que vivió en lo que hoy es California, Oregón, el norte de las Montañas Rocosas y partes de México durante el Pleistoceno, la época geológica que va de hace unos 2,5 millones de años a hace unos 11.700. Eran parientes lejanos de los elefantes actuales, dentro de un grupo cuya evolución se ha reconstruido en trabajos sobre el declive del linaje de elefantes, mamuts y mastodontes.
Los mamuts que vivían en la misma región comían hierba. Los mastodontes eran ramoneadores, es decir, usaban la trompa para arrancar hojas, brotes tiernos y frutos de árboles y arbustos leñosos.

Midpen recuerda que pumas y linces rojos pudieron cazar junto a felinos de dientes de sable y lobos terribles, y que alces tule, coyotes y tejones americanos probablemente recorrían los valles de los mastodontes y de los perezosos terrestres de Jefferson, del tamaño de un bisonte. Los grandes herbívoros de aquella época desaparecieron al final de la última glaciación, y una de las hipótesis estudiadas es que los cambios en el clima acabaron con la megafauna de Norteamérica.
La edad del diente, pendiente de datación
La nota de Midpen hablaba de un diente de unos 10.000 años, y esa cifra se repitió en muchos medios. Es una cota mínima, porque según el propio distrito los mastodontes vivieron en la zona durante el Pleistoceno hasta su extinción, hace unos 11.700 años.
Los investigadores de Stanford planean datar el molar con carbono para conocer su edad exacta. «Los fósiles como este diente son fundamentales para entender qué especies vivían en esta zona antes y durante los primeros tiempos de la ocupación humana», dijo Jonathan Payne, catedrático del Departamento de Ciencias de la Tierra y Planetarias de Stanford, en la nota de la universidad.
Del arroyo a la colección de Stanford
Midpen donó el fósil a la Escuela Doerr de Sostenibilidad de Stanford, que lo conserva en su Colección de Especímenes Geocientíficos para datarlo, estudiarlo con imágenes en 3D y seguir investigándolo.
Garcia ya ha creado con el laboratorio de digitalización de las bibliotecas de Stanford un escaneo en 3D y una copia impresa del fósil para la docencia y la divulgación, y Midpen tendrá otra para sus actividades con el público.
Un recordatorio para la rana de patas rojas
El molar apareció mientras se trabajaba para proteger a otra especie, y en Midpen no han dejado pasar el detalle.
«Esto me hace ver que la presencia de los mastodontes no fue hace tanto tiempo, en tiempo geológico», dijo el biólogo de Midpen Matt Sharp Chaney en la nota de prensa. «Que hubiera mastodontes aquí, en el mismo paisaje en el que estamos hoy, deja muy claro lo importante que es el trabajo que hacemos para evitar que las especies desaparezcan para siempre».
«Los fósiles son nuestra única oportunidad de ver la biodiversidad del pasado», explicó Garcia en el mismo comunicado.
Lo que todavía no se sabe
Hasta que llegue la datación con carbono, la edad es una estimación, y los 10.000 años de la nota de Midpen son solo una cota mínima.
En otros puntos de América también salen a la luz restos de estos animales, como los fósiles de perezoso gigante y mastodonte descubiertos en Costa Rica.
«Los fósiles nos enseñan de forma más amplia la geografía de las especies antiguas y el momento de su extinción, para que podamos aprender cómo han respondido las especies al cambio climático en el pasado y cómo podrían hacerlo en el futuro», añadió Payne.
Foto: Balance Hydrologics / Midpen













