Recuperar ecosistemas, más allá de las hectáreas: la Alianza por la Restauración de la Naturaleza pide reforzar el plan nacional

Victoria H.M.
Publicado el 1 de octubre de 2026 a las 13:06
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restauración para recuperar ecosistemas y mejorar su conectividad

Las organizaciones reclaman más ambición, financiación estable y seguimiento científico para que la restauración de la naturaleza reduzca la vulnerabilidad de los ecosistemas ante el calor, las sequías y otros fenómenos extremos.

Restaurar la naturaleza exige cerciorarse de que los ecosistemas recuperan sus funciones. Bajo esa premisa, la Alianza por la Restauración de la Naturaleza ha solicitado que el primer borrador del Plan Nacional de Restauración que ha sido remitido por el MITECO a la Comisión Europea sea reforzado con nuevas propuestas y que se expliquen algunos puntos del mismo.

La petición llega en un año marcado por eventos de calor extremo, grandes incendios y olas de calor terrestres y marinas. Para la Alianza, estos episodios que tienen que ver con el calentamiento global demuestran que existe la necesidad real de recuperar aquellos ecosistemas que sean capaces de regular el agua, de conservar la biodiversidad, de afrontar mejor las perturbaciones y de ser resilientes a los cambios climáticos.

Las cifras del borrador tienen que ir acompañadas de una explicación ecológica y territorial, que justifique cómo se han elegido las superficies, qué lugares tendrán mayor prioridad y cómo se conectarán las actuaciones. Las organizaciones solicitan que esa previsión se transforme en una estrategia estable y que tenga un seguimiento científico.

La restauración de la naturaleza es urgente

Tras la presentación por parte del MITECO del primer borrador del Plan Nacional de Restauración (PNR) ante la Comisión Europea, la Alianza por la Restauración de la Naturaleza ha pedido al Gobierno y a las Comunidades Autónomas que el impulso sea sostenido y que aprovechen los próximos meses para sumar al Plan mejoras que permitan que este pueda cumplir con los objetivos indicados por el reglamento europeo.

España necesita que este plan deje de estar solo en los papeles y se verifiquen cambios en los ecosistemas terrestres y marinos. Es imprescindible que los cambios se traduzcan en ecosistemas más sanos y resilientes frente al calentamiento global y a los fenómenos extremos vinculados a la crisis global, que son cada vez más frecuentes.


La urgencia es cada vez más evidente: la tendencia en España es que los veranos sean cada vez más cálidos y prolongados, que se experimenten olas de calor que aumentan en intensidad y frecuencia y una creciente irregularidad en las precipitaciones, todo lo cual agrava los periodos de sequía y multiplica el estrés de los ecosistemas.

En lo que va de 2026, los incendios forestales arrasaron más de 275.000 hectáreas forestales, una cifra que está un 153 % por encima de la media de 2016-2025, de hecho, ya ha habido 45 grandes incendios forestales.

También el medio marino ha sufrido unas condiciones tan nefastas como excepcionales: durante el verano, el sistema Copernicus registró olas de calor marinas que afectaron al Mediterráneo occidental y temperaturas superficiales en amplias zonas de los mares europeos que se consideran récord para el mes de agosto.

Los planes no pueden quedarse en los papeles

Para la Alianza, estos episodios demuestran que existe una urgencia real de restaurar la naturaleza y los ecosistemas como forma de reducir la vulnerabilidad de los territorios frente a los fenómenos extremos.

Si bien se considera claramente insuficiente, es imposible negar que la presentación del primer borrador del Plan Nacional de Restauración resulta un paso muy importante, pero hay que ser conscientes de que la fase decisiva empieza ahora.

El documento que ha sido remitido a la Comisión Europea es provisional y aún resta prácticamente un año para redefinir y enriquecer el plan. España tiene la oportunidad de crear una hoja de ruta que sea realmente capaz de actuar sobre esas vulnerabilidades.

El próximo año será crucial para lograr que el Plan Nacional de Restauración sea una herramienta eficaz, que aporte prioridades claras, cuente con recursos suficientes y tenga resultados medibles sobre los ecosistemas.

Es fundamental que cumpla como mínimo con los objetivos que indica el reglamento europeo, y que la restauración se presente como una política capaz de transformar y recuperar realmente los ecosistemas en vez de ser una suma incierta de proyectos.

Un borrador que necesita mucho trabajo

Teniendo un borrador concreto del PNR, las próximas fases tienen que buscar la forma de permitir que exista una participación real sobre su contenido. Es fundamental que la comunidad científica, las administraciones, las organizaciones y otros sectores de la sociedad puedan analizar las prioridades, medidas y ámbitos seleccionados con el objetivo de plantear alternativas y de contribuir a la mejora del plan antes de que se apruebe de forma definitiva. 

La Alianza reclama incorporar un diagnóstico previo de cuáles son las causas de degradación que condicionan la recuperación de cada ecosistema y que se explique con mayor claridad cómo se han definido las superficies y objetivos de actuación que están incluidos en el borrador.

Antes del año 2030, el PNR prevé actuar sobre más de 9000 km² de hábitats terrestres, costeros y de agua dulce, 288 km² de hábitats marinos, 3.241 km² de ecosistemas forestales y 1.982 km² de ecosistemas agrarios y recuperar 65 km de ríos con flujo libre, además de intervenir sobre llanuras aluviales, polinizadores, ecosistemas urbanos y hábitats de especies.

Para la Alianza, la revisión debe aclarar cuáles son los criterios ecológicos, territoriales y de priorización que sustentan las cifras mencionadas y cómo se traducirán sobre el terreno y las áreas marinas en acciones verificables, evitando que sean una mera suma de superficies y de actuaciones dispersas.

‘La restauración requiere una priorización ecológica y territorial y no puede depender de actuaciones aisladas de una única Administración. Necesita continuidad y objetivos compartidos‘, afirman las organizaciones integrantes de la Alianza.

Sin cooperación no hay restauración de la naturaleza

Por ello, reclaman reforzar la cooperación y coordinación entre el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO); el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA); las comunidades autónomas, las confederaciones hidrográficas y el resto de organismos competentes.

En el medio marino, donde la Administración General del Estado y el MITECO ejercen competencias especialmente relevantes y directas, la Alianza reclama que se realice un esfuerzo mucho mayor para elevar la ambición del PNR y que se concreten actuaciones suficientes que permitan alcanzar los objetivos de restauración propuestos.

Hace falta una estrategia financiera viable

Para trasladar el plan al territorio y al mar será necesario contar con los recursos económicos. El actual borrador estima hasta 2050 unas necesidades financieras medias estimadas en alrededor de 596 millones de euros anuales.

Para la Alianza, esta estimación debe convertirse en una estrategia financiera pública, que resulta estable y suficiente y sea capaz de garantizar no solo la ejecución de las actuaciones, sino también su mantenimiento y seguimiento, en línea con la Meta 19d indicada por el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal.

El éxito del plan no puede medirse exclusivamente en el número de hectáreas o kilómetros cuadrados en los que se actúe; el seguimiento deberá comprobar si aumenta la biodiversidad, si hay una mejora en la estructura y funcionalidad de los ecosistemas, si se recupera la conectividad, si hay una disminución en las presiones que provocaron su pérdida y degradación y si se verifica un aumento en la resiliencia del territorio frente a los fenómenos extremos y al cambio climático.

Para la Alianza, los próximos meses serán decisivos a la hora de convertir el borrador en una verdadera hoja de ruta de restauración de la naturaleza. Para ello, las organizaciones piden/exigen que se refuerce la ambición y base científica del PNR, que se mejore la gobernanza y que se prevengan nuevas degradaciones, garantizando recursos suficientes y orientando las actuaciones hacia unos resultados ecológicos medibles y duraderos. 

Victoria H.M.

Victoria H.M.

Licenciada en Periodismo, itinerario cultural, desde el año 2005 y con más de 20 años de experiencia profesional tanto en medios convencionales escritos como en gestión de contenidos online y en agencias de comunicación y marketing digital. Formación y experiencia que he complementado con estudios de Marketing Digital, así como con un Máster por la Universidad de Barcelona en Gestión de Instituciones y Empresas Culturales.

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