Naturaleza

El aguilucho cenizo desaparece de los campos españoles: sus nidos lanzan una alerta extrema

Más de 20.000 nidos vigilados durante 36 años destapan una crisis silenciosa: la población podría desplomarse otro 59% y perder más del 70% de sus efectivos en apenas tres décadas.

El aguilucho cenizo desaparece de los campos españoles: sus nidos lanzan una alerta extrema

El aguilucho cenizo desaparece de los campos españoles. Un informe de SEO/BirdLife advierte sobre la grave pérdida de capacidad reproductiva de dicha especie en el campo español. La destrucción masiva de nidos durante la época de cría amenaza con precipitar su extinción.

El estudio atribuye esta elevada mortalidad al adelanto en las labores agrícolas mecánicas y al aumento generalizado de las temperaturas a causa del calentamiento global. Miles de crías no logran sobrevivir debido a la pérdida prematura de cobertura vegetal.

Los modelos científicos proyectan una reducción demográfica del setenta por ciento en tres décadas si la actual tendencia se perpetúa. Esta drástica caída en cuanto al nivel reproductivo exigiría elevar la protección legal de la rapaz a escala continental.

España alberga la principal colonia europea de esta emblemática ave agrícola. Salvar a la especie requerirá adaptar urgentemente los métodos de cosecha actuales y proteger de forma integral el paisaje rural en todo el país.

El aguilucho cenizo desaparece de los campos españoles según un nuevo informe

El aguilucho cenizo, una de las rapaces más características de nuestros campos, atraviesa una situación más preocupante de lo que se pensaba. El último número de la revista Ardeola, la publicación científica de SEO/BirdLife, publica un estudio basado en más de tres décadas de seguimiento que revela que la capacidad de esta especie para sacar adelante pollos ha empeorado de forma continuada, lo que está detrás del descenso poblacional detectado en los últimos años y anticipa un futuro aún más negativo.

La investigación, basada en el análisis de datos procedentes de más de 20.000 nidos, monitorizados en todo el país entre 1987 y 2023 por parte de administraciones regionales y ONG de conservación, muestra una caída clara y persistente en el tiempo en la productividad de la especie, es decir, en el número de pollos que logra volar cada pareja reproductora.

Varios motivos para este descenso en la reproducción

Este descenso no parece deberse a que los pollos nazcan en peor estado o haya menos alimento disponible, sino a que cada vez más nidos fracasan antes de que los pollos lleguen a volar.

En otras palabras, cuando los nidos tienen éxito, el número de pollos que salen adelante se mantiene estable. El problema es que ahora muchos más nidos no llegan a ese punto.

Este aumento del fracaso reproductor podría estar relacionado con cambios en las prácticas agrícolas, especialmente con cosechas cada vez más tempranas y rápidas, que destruyen nidos o dejan a los pollos expuestos a depredadores y a condiciones adversas.

El estudio, a cargo de un grupo de investigación del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) y de SEO/BirdLife, va más allá del diagnóstico y utiliza modelos demográficos para proyectar la evolución futura de la población.

Las perspectivas son muy preocupantes

Los resultados son contundentes: por un lado, el modelo reproduce con bastante precisión la caída observada entre 2006 y 2017, cuando la población descendió en torno a un 25–27%. Por otro, las proyecciones indican que, de mantenerse las condiciones actuales, la población podría reducirse en torno a un 59% adicional en los próximos 18 años.

En conjunto, esto supondría una reducción superior al 70% en apenas tres décadas, una magnitud que sitúa a la especie en una categoría de riesgo mucho mayor de la que tiene actualmente.

Así, y de acuerdo con los criterios internacionales de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), estos resultados justificarían su reclasificación de “Vulnerable” a “En Peligro”, lo que implicaría mayores obligaciones legales y de gestión para las administraciones.

A pesar de los esfuerzos de conservación que se llevan a cabo desde hace años —como la protección de nidos durante la cosecha—, los datos indican que estas medidas ya no son suficientes para revertir la tendencia.

Mecanización y cambio climático

El avance de las cosechas y otros factores asociados a la intensificación agrícola, así como el cambio climático que conduce a mayores temperaturas durante el periodo reproductor, reducen la eficacia de las medidas tradicionales de conservación, especialmente cuando los nidos aún tienen huevos o pollos muy pequeños.

Los autores del estudio advierten de que es imprescindible reforzar las estrategias de conservación con medidas más ambiciosas y a mayor escala, que tengan en cuenta el conjunto del paisaje agrario. Cabe destacar que España alberga la mayor población reproductora de la especie de toda la Unión Europea, por lo que su declive tiene implicaciones a nivel continental.

En este contexto, mejorar el éxito reproductor del aguilucho cenizo se convierte en una prioridad clave para garantizar su supervivencia. Sin cambios en la forma de gestionar los cultivos y sin un impulso decidido a su conservación, esta especie emblemática de nuestros campos podría seguir desapareciendo de forma silenciosa en las próximas décadas.

Este trabajo se incluye dentro del contenido especial sobre aves esteparias del volumen recién publicado de Ardeola, en el que los lectores de la revista encontrarán algunas de las principales comunicaciones del Congreso Internacional sobre Aves Esteparias del Paleártico, celebrado en 2025 en Ciudad Real.

El aguilucho cenizo desaparece de los campos españoles y piden su recalificación en la UICN

Los números dibujan algo más inquietante que una mala temporada reproductora. El aguilucho cenizo desaparece de los campos españoles mientras aumenta el porcentaje de nidos que nunca consigue sacar adelante a sus pollos. Si las proyecciones se cumplen, la población podría sufrir otro descenso cercano al 59% durante los próximos 18 años y acumular una pérdida superior al 70% en apenas tres décadas. España, que conserva la mayor población reproductora de la especie dentro de la Unión Europea, tiene así una responsabilidad que desborda sus propias fronteras.

La paradoja está en el paisaje que debería protegerlo. Esta rapaz depende de unos campos agrícolas cada vez más intensivos, rápidos y sometidos a cosechas tempranas, capaces de convertir el calendario del cereal en una carrera contra la supervivencia de cada nidada. Más de 20.000 nidos estudiados entre 1987 y 2023 dejan una advertencia difícil de ignorar: proteger ejemplares aislados puede no bastar si no se protege también el paisaje agrario que necesitan para reproducirse. El futuro del aguilucho cenizo podría decidirse, literalmente, antes de que entre la cosechadora en el campo.

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