El fuego puede ayudar a conservar la biodiversidad cuando actúa como parte de la dinámica natural del paisaje mediterráneo, creando hábitats que hoy ya no generan ni la agricultura tradicional ni la ganadería extensiva, y ofreciendo una oportunidad inesperada para la supervivencia de muchas aves de campo abierto.
En regiones como bosques mediterráneos, sabanas o pinares de Norteamérica y Australia, los incendios forestales periódicos eliminan vegetación densa, renuevan nutrientes del suelo y crean hábitats abiertos.
Estas condiciones favorecen a aves especializadas que necesitan claros, árboles muertos o suelos despejados para anidar o alimentarse. Sin esos incendios forestales, el problema surge cuando los incendios son demasiado frecuentes, intensos o extensos, generalmente por acción humana y el cambio climático.
El fuego puede ayudar a conservar la biodiversidad en paisajes mediterráneos abandonados
La naturaleza es dinámica por definición. No obstante, en los paisajes mediterráneos la actividad humana aporta un punto extra de dinamismo, no siempre de manera negativa. La agricultura y la ganadería había permitido mantener en equilibrio los espacios abiertos y forestales hasta hace poco.
Durante la segunda mitad del siglo XX, el uso agrícola y ganadero de buena parte de los paisajes mediterráneos se fue abandonando de manera progresiva (principalmente donde el relieve era marcado) y el bosque fue ganando terreno. Un aumento de la cobertura forestal tiene ganadores y perdedores, también entre la biodiversidad.
Los cultivos intensivos en las zonas más planas llevan a una simplificación de los hábitats.
El abandono agrícola y ganadero ha transformado el paisaje
Las aves características de las zonas abiertas fueron las afectadas más negativamente por estos cambios en el uso del paisaje, porque perdieron su hábitat. Además, también sufrieron el impacto de la otra cara del abandono: la intensificación agrícola de las llanuras.
Los cultivos intensivos en las zonas más planas llevan a una simplificación de los hábitats, basada en unas pocas especies de las que se saca más provecho y en grandes terrenos de monocultivo. Esta situación acaba perjudicando también a los espacios de vida de algunas aves de campos abiertos.
En este contexto de abandono existe una perturbación que puede ser beneficiosa para aportar biodiversidad a este paisaje y son, curiosamente, los incendios forestales. Por ejemplo, algunas especies como el escribano hortelano (Emberiza hortulana) o la cogujada montesina (Galerida theklae) experimentaron un aumento en Cataluña como resultado de los incendios de finales del siglo XX.
Las aves de espacios abiertos son las grandes perjudicadas
Y es que, las aves de campo abierto ocupan las zonas afectadas por los incendios forestales porque ofrece nuevos hábitats donde vivir frente a los que que habían perdido por el abandono y la intensificación agrícola. Según la evidencia científica, no todas las zonas quemadas se recolonizan igual.
Esencialmente, acostumbran a repoblar las zonas quemadas más cercanas a los núcleos donde viven. Así, si una zona post-incendio está muy lejos de las poblaciones importantes de aves, será más dificil que vuelva a ser repoblada.
Además los últimos resultados de investigaciones hechas en Cataluña indican que estas aves son cada vez más dependientes de la aparición de buenas zonas originadas por los incendios y menos de las agrícolas o ganaderas.
Si se tienen en cuenta las proyecciones sobre el futuro de estos paisajes, que indican menos calidad de hábitat disponible para estas especies, serán precisamente las variaciones en el régimen de incendios las que podrían compensarlo.
Recuperar el fuego, entendido como una oportunidad de gestión y como un componente importante y necesario en la dinámica de los sistemas naturales mediterráneos, es todo un reto.
Planificar el fuego es clave para evitar grandes incendios
De esta manera, es en la medida y planificación del fuego, y no en los incendios en sí mismos, donde podemos encontrar una parte de la solución para la bajada en el número de aves de espacios abiertos, siempre acompañada por la comprensión del conjunto de los fenómenos socioculturales asociados.
Recuperar el fuego, entendido como una oportunidad de gestión y como un componente importante y necesario en la dinámica de los sistemas naturales mediterráneos, es todo un reto. Convirtámoslo en nuestro aliado para mantener la biodiversidad y a la vez luchar contra la amenaza realmente preocupante, los grandes incendios forestales.
Por ello, los expertos defienden una gestión del fuego basada en la ecología, que combine la prevención de grandes incendios con el uso controlado del fuego cuando sea necesario. Entender que, para algunas aves, el fuego no es una amenaza sino una oportunidad, es fundamental para conservar la biodiversidad en un planeta cada vez más cambiante. Seguir leyendo en ECOticias.com




















