Francia está en peligro y los expertos piden a España que se prepare: la serpiente más larga de España ya es una invasión e instan a no tocarla si te la encuentras en el jardín

Publicado el: 18 de junio de 2026 a las 15:32
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Culebra de Montpellier (Malpolon monspessulanus), la serpiente más larga de España, sobre el suelo en una zona ajardinada.

La noticia puede sonar a escena de película, pero tiene una base real. La culebra de Montpellier (Malpolon monspessulanus) vive en el sur de Francia y puede alcanzar tamaños muy llamativos, con machos que excepcionalmente llegan a superar los dos metros. En algunas fichas francesas se cita una longitud máxima de 255 centímetros, aunque lo habitual es encontrar ejemplares bastante más pequeños.

La clave está en no confundir presencia con invasión. No hablamos de una especie exótica que esté tomando jardines, sino de una serpiente mediterránea que ya forma parte de estos paisajes. Si aparece cerca de una casa, lo más probable es que busque refugio, sol, alimento o una salida tranquila. Y ahí empieza lo importante. No hay que tocarla.



No es una invasora

La culebra de Montpellier es una especie propia del entorno mediterráneo. En Francia aparece sobre todo en el sureste, y en la Península Ibérica está muy extendida, salvo en zonas demasiado frías o húmedas. El Atlas y Libro Rojo de los Anfibios y Reptiles de España la describe como común en buena parte de su distribución y capaz de vivir cerca de asentamientos humanos.

Por eso puede acabar en un jardín, junto a un muro, bajo una pila de leña o cerca de zonas con vegetación. No es que quiera entrar en casa. Simplemente aprovecha rincones cálidos, secos y con escondites, algo muy parecido a lo que también buscan muchos lagartos, ratones o pequeños pájaros.



Grande y rápida

Su tamaño impresiona. La estación SOPTOM recuerda que los adultos suelen medir entre 70 y 150 centímetros, aunque los machos pueden alcanzar de forma excepcional los 200 centímetros. Otras fichas recopilan registros aún mayores, algo que explica por qué se la presenta como una de las serpientes más grandes de Europa.

Además, no tiene el aspecto compacto de una víbora. Es más estilizada, de cabeza marcada, ojos grandes y una especie de «ceja» que le da una mirada muy reconocible. Los tonos suelen moverse entre el verde, el gris y el marrón, con el vientre amarillento. Vista de cerca impone. Vista con distancia, se aprecia mejor lo que es, un animal silvestre intentando seguir su camino.

Tiene veneno, pero el riesgo es limitado

Aquí conviene ser claro. La culebra de Montpellier es venenosa, pero no funciona como una víbora. Sus colmillos están situados en la parte posterior de la boca, por lo que la inoculación del veneno en una persona es mucho más difícil. En la práctica, el mayor problema aparece cuando alguien intenta cogerla, molestarla o forzarla.

Un artículo clínico publicado en Wilderness & Environmental Medicine analizó dos mordeduras prolongadas en el sureste de Francia. Los dos menores afectados habían manipulado serpientes adultas, sufrieron dolor e hinchazón, recibieron atención en urgencias y se recuperaron sin secuelas. Los autores fueron muy claros, esta especie «no debe ser manipulada por personas sin experiencia».

Qué hacer si aparece

Lo primero es mantener la distancia. Parece obvio, pero en un susto de jardín no siempre lo hacemos. Ni palos, ni cubos, ni intentos de «sacarla» a la fuerza. La serpiente normalmente preferirá huir si tiene una vía libre.

Si está en el exterior, lo mejor es retirar a niños y mascotas y dejarle espacio. Si ha entrado en una vivienda, garaje o zona cerrada, conviene llamar a los servicios locales, agentes medioambientales, bomberos o un centro especializado en fauna. En Francia, además, esta especie está protegida por la normativa nacional de reptiles y anfibios, que prohíbe su destrucción, captura o mutilación en los casos incluidos por el artículo correspondiente.

Si hay mordedura

Aunque la mordedura con veneno es rara, no debe tomarse a la ligera. Hay que llamar a emergencias o acudir a un centro sanitario, sobre todo si aparece dolor intenso, inflamación, hormigueo, náuseas, dificultad para mover la zona o síntomas raros. Más vale una visita de más que un susto mal gestionado.

Las recomendaciones generales de primeros auxilios son sencillas. Mantener a la persona tranquila, retirar anillos o ropa apretada, inmovilizar la zona sin apretar y no hacer torniquetes. Tampoco hay que cortar la herida, chupar el veneno, poner hielo o tomar aspirina, ibuprofeno o naproxeno por cuenta propia, ya que algunas guías advierten de riesgos añadidos. Limpieza suave, calma y atención médica. Ese es el orden.

También ayuda al ecosistema

Que una serpiente asuste no significa que sobre. Esta culebra se alimenta de pequeños vertebrados, incluidos reptiles, aves pequeñas y roedores. En el campo, en los bordes de cultivo y en zonas con matorral, cumple una función de control natural que rara vez vemos, pero que está ahí.

El problema es que su tamaño y sus hábitos diurnos la hacen visible. Y ser visible, para una serpiente, suele ser mala noticia. El Atlas español señala que la persecución directa, los atropellos, los pesticidas y la fragmentación del hábitat afectan a la especie. No está considerada en peligro en esa ficha, pero eso no convierte cada encuentro en una licencia para matarla.

El dato que importa

La frase «serpiente de 2 metros en el jardín» llama mucho la atención, y es normal. A nadie le apetece encontrarse un reptil grande junto a la puerta de casa mientras riega las macetas o recoge una manguera. Pero el mensaje de fondo es más simple.

Si ves una culebra de Montpellier, no la cojas, no la acorrales y no la mates. Dale una salida y llama a profesionales si está atrapada en una zona habitada. La precaución protege a las personas, pero también a una especie que forma parte del paisaje mediterráneo desde mucho antes de nuestros jardines.

El artículo clínico sobre mordeduras prolongadas de culebra de Montpellier ha sido publicado en la revista Wilderness & Environmental Medicine, y la protección legal francesa de estos reptiles figura en Légifrance.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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