Serpientes en la orilla de las playas de Baleares: ni son tan raras ni tan peligrosas como hizo creer el susto de los bañistas

Publicado el: 6 de julio de 2026 a las 12:41
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Culebra de herradura nadando junto a la costa de Baleares, una especie no venenosa cuya expansión preocupa por su impacto ecológico.

Una serpiente saliendo del agua en una playa llena de bañistas no es una imagen fácil de olvidar. Eso ocurrió en la Playa de Palma, donde un vídeo grabado por un turista alemán hizo saltar las alarmas al mostrar a una culebra de herradura nadando junto a la orilla y después reptando por la arena.

Pero la conclusión de los especialistas es menos alarmante de lo que parece a primera vista. La especie no es venenosa ni supone un peligro serio para las personas o los animales domésticos, aunque su presencia sí apunta a un problema ecológico mucho más profundo en Baleares. Y ahí está la verdadera noticia.



No es una escena aislada

El caso de la Playa de Palma no ha sido el único. En los últimos meses también se han comunicado avistamientos similares en zonas como las islas Malgrats, en Calvià, o la playa de Palmira, también en el mismo municipio. Ver una serpiente entre toallas, sombrillas y niños jugando impresiona. Eso es normal.

Miquel Puig, gerente del Consorcio para la Recuperación de la Fauna de las Islas Baleares (COFIB), lo resume así. «Ver una serpiente en la playa, a pesar de que no estamos acostumbrados, tampoco es excepcional». En primavera y verano estos reptiles se mueven más, buscan calor y pueden acabar en rocas, arena o incluso cerca del mar.



También hay otro factor muy sencillo. Las playas están llenas y casi todo el mundo lleva un móvil en la mano. Antes podía pasar desapercibido. Ahora se graba, se comparte y parece que ocurre mucho más.

La clave está en la especie

El ejemplar grabado en Mallorca sería una culebra de herradura, cuyo nombre científico es Hemorrhois hippocrepis. No es una víbora. Es una serpiente ágil, no venenosa y normalmente huidiza, aunque puede morder si se siente acorralada, como haría cualquier animal asustado.

Por eso no conviene perseguirla, tocarla ni intentar sacarla de la playa con las manos. La reacción más sensata es apartarse, dejar espacio y avisar a los servicios competentes. Parece poca cosa, pero evita sustos innecesarios.

El COFIB recuerda que en Mallorca hay dos especies de serpientes consideradas autóctonas, la culebra de cogulla y la culebra de agua. Otras especies han llegado de forma accidental a Baleares a través del transporte de mercancías y reciben un tratamiento distinto según la isla y la especie.

El problema no está en la arena

El susto del bañista es una cosa. El impacto ecológico es otra mucho más seria. En Ibiza y Formentera, la culebra de herradura se ha convertido en una amenaza para la lagartija pitiusa, una especie endémica que forma parte de la identidad natural de las Pitiusas.

Puig lo explicaba con una imagen muy clara. Al llegar allí, la serpiente se encontró con un «bufé libre». Había alimento fácil, pocos competidores y una lagartija que no estaba preparada para ese depredador. Así empiezan muchas invasiones biológicas.

En Mallorca la situación no es exactamente la misma, porque la isla principal no conserva la misma presencia de sargantanas endémicas que Ibiza y Formentera. Por eso el riesgo ecológico y la respuesta administrativa no son idénticos en todo el archipiélago.

Las serpientes también nadan

Durante años se pensó que los islotes podían funcionar como pequeños refugios naturales para las lagartijas. El mar parecía una barrera suficiente. Pero la realidad ha sido más incómoda.

Un estudio reciente documentó que una culebra de herradura nadó activamente unos 430 metros desde Ibiza hasta el islote de Santa Eulària. Allí, los investigadores capturaron decenas de serpientes y dejaron de observar lagartijas en los muestreos posteriores. En la práctica, el mar ya no puede darse por una muralla segura.

El CREAF señala que ya se ha constatado la extinción de poblaciones únicas de lagartija en 10 islotes. No hablamos solo de perder unos cuantos ejemplares. Algunas de esas poblaciones tenían colores y rasgos propios, fruto de miles de años de aislamiento. Una vez desaparecen, no vuelven.

Una lagartija en juego

La lagartija pitiusa no es solo un animal bonito para una postal de Ibiza. Cumple funciones básicas en el ecosistema, como controlar insectos, dispersar semillas y participar en la polinización de plantas. Pequeña, sí. Irrelevante, no.

Según el CREAF, la culebra de herradura ya ocupaba más del 90 % de Ibiza en 2025. La expansión ha sido muy rápida, ya que se estima que en 2010 ocupaba menos del 5 % de la isla y en 2016 rondaba el 40 %. El salto es enorme.

¿Qué significa esto en la práctica? Que cuando una serpiente coloniza una nueva zona, las lagartijas pueden desaparecer en muy poco tiempo. Y con ellas se pierde una parte de la forma de funcionar del ecosistema.

Qué hacen las autoridades

El Govern balear ha reforzado las capturas en las Pitiusas. Durante la campaña de 2025 se superaron las 4.400 capturas de serpientes invasoras. En Ibiza, con 1.930 trampas instaladas, se capturaron 3.604 ejemplares, la cifra más alta registrada desde el inicio del programa de control.

Además, el Govern solicitó al Ministerio para la Transición Ecológica ampliar la catalogación de las serpientes introducidas como especies exóticas invasoras a todas las Islas Baleares, con excepciones para las especies autóctonas ya reconocidas. La idea de fondo es sencilla. Tener más respaldo técnico y jurídico para actuar donde el problema avance.

La estrategia también incluye trampas, seguimiento, colaboración ciudadana y proyectos de conservación de lagartijas fuera de su hábitat. Suena a mucho trabajo, porque lo es. El reloj ecológico corre más deprisa que la burocracia.

Qué debe hacer un bañista

Si aparece una serpiente en una playa, lo primero es mantener la calma y no formar un corro alrededor del animal. Tampoco hace falta convertir la escena en un espectáculo. Cuanta más presión tenga, más probable es que intente defenderse.

El COFIB recomienda avisar si el animal está en un lugar donde puede ser controlado y facilita el teléfono 653574145. También existe la aplicación Línea Verde COFIB para comunicar incidencias de especies invasoras, con foto y ubicación, algo muy útil para el seguimiento.

En una playa, la prioridad debe ser sencilla. Proteger a las personas, no molestar al animal y dejar que actúen los servicios responsables. No es una escena para entrar en pánico, pero tampoco para ignorarla.

El estudio científico completo se ha publicado en la revista Ecology.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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