El abuso de antibióticos acelera la aparición de superbacterias en el medioambiente por la contaminación de aguas y suelos. Y es que, el uso indiscriminado y excesivo de estos ha generado una problemática de gran envergadura.
Estas superbacterias, también conocidas como bacterias resistentes a múltiples fármacos, representan una amenaza significativa para la salud pública global, ya que dificultan el tratamiento de infecciones comunes y aumentan la mortalidad por enfermedades infecciosas. Una de las principales vías por las cuales estas bacterias resistentes proliferan es a través de la contaminación de aguas y suelos con residuos que contienen antibióticos y bacterias resistentes.
El uso excesivo de antibióticos en humanos ha sido una práctica común para tratar infecciones bacterianas, pero en muchas ocasiones no se siguen las dosis o duración recomendadas, lo que favorece la selección de bacterias resistentes. Un porcentaje importante de estos medicamentos termina en el medioambiente, principalmente a través de las aguas residuales, efluentes industriales, residuos agrícolas y desechos de hospitales.
Frente a esta problemática, diversos organismos internacionales y expertos en salud pública hacen un llamado a reducir el uso innecesario de antibióticos y a implementar medidas para controlar la contaminación ambiental.
El abuso de antibióticos acelera la aparición de superbacterias en el medioambiente
Un investigador del CSIC advierte de que la contaminación por antibióticos en aguas y suelos está favoreciendo la aparición de bacterias resistentes y reclama reforzar la vigilancia ambiental y endurecer la regulación sobre residuos ganaderos y biosólidos.
El abuso de antibióticos acelera la aparición de superbacterias en el medioambiente, un problema que ya no afecta únicamente a hospitales o centros sanitarios. Cada vez más investigaciones muestran que la naturaleza se ha convertido en un escenario clave donde las bacterias desarrollan nuevas resistencias que, posteriormente, pueden llegar a las personas y a los animales.
Durante un curso de verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), el investigador del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Sevilla (IRNAS-CSIC), Jaime Villaverde, alertó de que alrededor del 90 % de los antibióticos consumidos continúa activo tras pasar por el organismo y termina contaminando el medioambiente.
El abuso de antibióticos acelera la aparición de superbacterias en el medioambiente por la contaminación de aguas y suelos
Según explicó Jaime Villaverde, la mayor parte de los antibióticos ingeridos no se metaboliza completamente y se elimina a través de la orina y otras excreciones, llegando a las estaciones depuradoras de aguas residuales todavía con actividad biológica.
Esta situación genera una presión selectiva sobre las bacterias presentes en el medio natural, favoreciendo la aparición de microorganismos capaces de resistir tratamientos que hasta ahora eran eficaces.
El investigador subraya que el medioambiente ha dejado de ser un actor secundario para convertirse en una pieza esencial en la lucha contra las superbacterias, ya que muchas de estas resistencias se originan fuera del ámbito hospitalario.
El hogar se ha convertido en una de las principales fuentes de contaminación por antibióticos
Aunque tradicionalmente se ha asociado este problema a la industria farmacéutica o a los hospitales, los expertos destacan que el origen principal de estos residuos procede del consumo doméstico.
Cuando los antibióticos llegan a las depuradoras, muchos de sus principios activos sobreviven a los tratamientos convencionales y terminan alcanzando ríos, suelos agrícolas y otros ecosistemas.
En estos ambientes, las bacterias intercambian genes de resistencia con gran facilidad, incrementando el riesgo de que posteriormente aparezcan infecciones mucho más difíciles de tratar en personas y animales.
La pandemia reforzó el papel del medioambiente como sistema de vigilancia
Villaverde recordó que la pandemia de covid-19 cambió la forma de entender la vigilancia epidemiológica.
El seguimiento del virus en las aguas residuales demostró que el medioambiente puede actuar como un sistema de alerta temprana extremadamente eficaz para detectar amenazas sanitarias antes de que se manifiesten de forma masiva en la población.
Bajo el enfoque de «Una Sola Salud» (One Health), los investigadores consideran que la salud humana, la salud animal y la salud ambiental forman un único sistema, por lo que proteger los ecosistemas resulta imprescindible para prevenir futuras crisis sanitarias.
Regular mejor los estiércoles y biosólidos es una prioridad
Cuando los antibióticos llegan a las depuradoras, muchos de sus principios activos sobreviven a los tratamientos convencionales y terminan alcanzando ríos, suelos agrícolas y otros ecosistemas.
El investigador considera urgente reforzar la regulación sobre la utilización agrícola de estiércoles y biosólidos, ya que pueden contener bacterias resistentes y restos de antibióticos.
Si estos materiales no reciben un tratamiento adecuado antes de aplicarse al suelo, las resistencias pueden incorporarse a la cadena alimentaria o filtrarse hacia las aguas subterráneas, aumentando el riesgo para la salud pública.
También defendió un uso mucho más racional de los antibióticos en medicina, apostando por realizar cultivos microbiológicos antes de prescribir estos medicamentos para distinguir correctamente entre infecciones bacterianas y víricas y evitar tratamientos innecesarios.
La metagenómica permite detectar cientos de genes resistentes
Entre las herramientas más prometedoras para combatir este problema destaca la metagenómica, una tecnología capaz de analizar simultáneamente el material genético presente en una muestra ambiental.
Según Villaverde, las técnicas moleculares actuales permiten identificar más de 384 genes de resistencia en una única muestra de agua residual, ofreciendo una capacidad de vigilancia sin precedentes.
No obstante, el investigador considera que la estrategia más eficaz consiste en combinar estos análisis genéticos con los cultivos bacterianos tradicionales, ya que ambos métodos aportan información complementaria para comprender mejor cómo evolucionan las resistencias.
La resistencia a los antibióticos se ha convertido en uno de los mayores desafíos sanitarios del siglo XXI y, cada vez con mayor claridad, el medioambiente aparece como un escenario decisivo para comprender cómo surgen y se propagan las superbacterias.
Reducir el uso innecesario de antibióticos, mejorar el tratamiento de las aguas residuales y reforzar el control sobre los residuos agrícolas y ganaderos serán medidas fundamentales para frenar un problema que amenaza la eficacia de la medicina moderna y la seguridad alimentaria en todo el mundo.
El abuso de antibióticos acelera la aparición de superbacterias en el medioambiente por la contaminación de aguas y suelos, explicado en 15 segundos
¿Por qué los antibióticos favorecen la aparición de superbacterias?
Porque una gran parte de estos medicamentos llega activa al medioambiente tras ser excretada. Allí ejerce presión sobre las bacterias, favoreciendo la aparición de microorganismos resistentes a los tratamientos habituales.
¿Qué porcentaje de los antibióticos consumidos termina en el medioambiente?
Según explicó el investigador Jaime Villaverde, alrededor del 90 % de los antibióticos utilizados en la vida cotidiana permanece activo o no se metaboliza completamente, llegando posteriormente a las aguas residuales.
¿Qué es la metagenómica y por qué es importante?
La metagenómica es una técnica molecular que permite analizar el ADN presente en una muestra ambiental para detectar microorganismos y genes de resistencia. Puede identificar más de 384 genes resistentes en un solo análisis, facilitando la vigilancia temprana.
¿Qué medidas proponen los científicos para reducir este problema?
Los expertos recomiendan fomentar un uso responsable de los antibióticos, realizar cultivos antes de prescribirlos cuando sea posible, mejorar el tratamiento de aguas residuales y endurecer la regulación sobre estiércoles y biosólidos utilizados en la agricultura.












