Humanos comparten gusto por sonidos con otros animales, y lo que podría parecer una intuición romántica sobre la naturaleza acaba de encontrar respaldo científico en uno de los estudios más amplios realizados hasta ahora sobre percepción acústica entre especies.
La investigación, publicada en la revista Science y basada en un experimento de ciencia ciudadana con miles de participantes, apunta a una idea tan antigua como provocadora: la belleza sonora no es exclusiva del ser humano, sino que responde a patrones compartidos que atraviesan la evolución.
Humanos comparten gusto por sonidos con otros animales según estudio científico global
Humanos comparten gusto por sonidos con otros animales en un experimento global que refuerza la idea de que la belleza también es un lenguaje común entre especies.
Los resultados fueron claros. Los humanos muestran una concordancia constante con los animales en sus preferencias sonoras, eligiendo a menudo las mismas opciones y haciéndolo más rápido cuando las preferencias animales eran más definidas, lo que sugiere una conexión perceptiva no aleatoria.
Este patrón apunta a mecanismos sensoriales compartidos, más que a una simple coincidencia. La concordancia en las respuestas indica que tanto los humanos como otras especies pueden procesar ciertas señales acústicas de forma similar en distintos contextos. Una idea que ya propugnaba Darwin.
Un experimento mundial para responder a una pregunta clásica
Humanos comparten gusto por sonidos con otros animales tras un experimento que reunió a 4.196 personas de distintos países, quienes evaluaron un total de 110 pares de sonidos procedentes de 16 especies diferentes, incluyendo insectos, anfibios, aves y mamíferos.
Cada uno de esos pares tenía una característica clave: estudios previos ya habían determinado cuál de los sonidos preferían los propios animales, generalmente en contextos relacionados con el apareamiento, lo que permitió comparar directamente las elecciones humanas con las preferencias naturales de cada especie.
La coincidencia no es casual: elegimos lo mismo… y más rápido
Los resultados no dejaron lugar a dudas. Humanos comparten gusto por sonidos con otros animales no solo en términos generales, sino con una consistencia que sorprendió incluso a los investigadores, ya que los participantes tendían a elegir los mismos sonidos que los animales… y lo hacían además con mayor rapidez cuando la preferencia del animal era más clara.
Este detalle es clave, porque sugiere que no se trata de una coincidencia aleatoria, sino de una afinidad perceptiva que podría estar arraigada en mecanismos sensoriales compartidos.
Qué sonidos gustan más: las claves de una belleza común
El estudio permitió identificar patrones concretos en las preferencias compartidas.
Humanos comparten gusto por sonidos con otros animales especialmente cuando estos presentan:
- Frecuencias más bajas (sonidos graves)
- Elementos acústicos complejos como trinos, silbidos o gorgoteos
Estos rasgos, que en muchos casos están asociados a señales de calidad o atractivo en el mundo animal, parecen activar también en los humanos una respuesta positiva, lo que refuerza la idea de una base biológica común en la percepción de lo “bello”.
Darwin tenía razón… al menos en esto
La investigación recupera y respalda una intuición formulada hace más de un siglo por Charles Darwin, quien ya sugirió que distintas especies podían compartir una sensibilidad estética.
Humanos comparten gusto por sonidos con otros animales, y según el investigador Michael Ryan, esto se explicaría por el hecho de que humanos y otros animales comparten estructuras sensoriales similares, lo que condiciona la forma en la que procesamos ciertos estímulos.
No se trata solo de cultura o aprendizaje. Hay algo más profundo.
Más allá de la curiosidad: lo que implica este hallazgo
Aunque el estudio pueda parecer anecdótico, sus implicaciones son amplias.
Humanos comparten gusto por sonidos con otros animales, lo que abre nuevas vías para entender:
- La evolución de la comunicación
- El origen de la música
- Los mecanismos de selección sexual
- La percepción estética en distintas especies
En otras palabras, ayuda a responder una pregunta más grande:
qué es la belleza… y por qué la reconocemos.
Humanos comparten gusto por sonidos con otros animales
Y eso cambia algo más que una idea científica. Porque si lo que consideramos bello no es solo humano… entonces la naturaleza no solo se entiende. También se siente.
El estudio destaca rasgos comunes en los sonidos preferidos, especialmente en las frecuencias bajas y en elementos acústicos complejos como trinos o silbidos. Estas características, a menudo asociadas con la atracción en los animales, también provocan reacciones positivas en los humanos.
Esta idea recupera y se hace eco de las propuestas de Charles Darwin y cuenta con el respaldo del investigador Michael Ryan, quien sugiere que la percepción estética puede tener su origen no solo en la cultura o el comportamiento aprendido, sino también en otras estructuras biológicas profundas.














