¿Qué es la naturaleza? Nuestro planeta alberga una red fascinante donde conviven seres vivos, minerales y fenómenos físicos sin mediación humana. Desde la geología hasta la vida microscópica, todo forma parte de una compleja arquitectura global que se encuentra en constante evolución y cambio.
Entender qué es lo natural implica separarlo de lo artificial. La investigación científica dedica sus mayores esfuerzos a descifrar cómo se conectan el clima, las especies y los ecosistemas que mantienen la Tierra con vida.
Sin embargo, la huella humana ha desgastado este frágil equilibrio. Para salvar nuestra biodiversidad, resulta urgente promover una educación ambiental transformadora, capaz de evaluar el impacto real de cada una de nuestras propias acciones cotidianas.
¿Qué es la naturaleza?: mucho más que plantas y animales
Forman parte de la naturaleza todos los organismos vivos que habitan el planeta (microorganismos, hongos, animales y plantas), todas las sustancias materiales y minerales (agua, tierra, hierro, etc.) y todos los procesos propios del planeta (fenómenos meteorológicos, movimiento de placas tectónicas, etc.).
El término naturaleza tiene varias acepciones, según se refiera a uno u otro tema. Existe la consideración de la naturaleza como la esencia de la vida, como una diosa o el conjunto de los seres vivos y el ambiente en el que están inmersos, y también como la manera de diferenciar la clase, especie o género de una cosa.
En el sentido más amplio del término, naturaleza es el universo físico, natural o material. Pero cuando se habla de naturaleza, también es factible referirse a la vida en general, además del mundo físico. La ciencia y todas sus ramas se dedican a tratar de entender el funcionamiento de la naturaleza y de los elementos que la componen.
Diferentes conceptos de naturaleza
Dentro de los diversos usos que se le dan al término naturaleza, está la referencia directa a la vida silvestre, la ecología y la geología. Al aludir a la naturaleza, podemos referirnos al ámbito general de las plantas y de los animales vivos. Y, en algunos casos, abarcar los procesos asociados con elementos inanimados, como es el caso del clima.
Al hablar de ambiente natural, se hace referencia directa al hábitat o al espacio. Allí es donde suceden las diferentes interrelaciones entre animales, plantas, agua, minerales, aire, etc. La referencia a lo ‘natural’ implica que dichos sistemas no han sido alterados, de forma significativa, por las acciones del ser humano.
El concepto más tradicional se basa en una clara distinción entre lo natural (que no tiene influencia o acción del ser humano) y lo artificial (todas aquellas cosas que, ya sea de forma completa o parcial, puedan considerarse creaciones humanas). Por otra parte, según el contexto específico, puede haber una distinción entre lo natural y lo sobrenatural (que no tiene explicación aparente).
En definitiva, la referencia más popular y extendida globalmente de la palabra naturaleza es la que está constituida por todo aquello que es parte integrante del mundo terrenal y físico. Por ello se incluyen todos los seres vivos, el universo inerte y los fenómenos relacionados, en los que no hay intervenciones humanas: como las corrientes marinas, la climatología, las tormentas, los vientos, etc.
¿Cómo cuidar la naturaleza?
Dado que las actividades humanas de los últimos 100 años solo han contribuido a la destrucción masiva de la naturaleza, la primera de las pautas que debería regir la nueva actitud del ser humano debería ser el respeto. Por eso es necesario que, antes de llevar a cabo cualquier acción, se midan y valoren los posibles riesgos que la misma implicará sobre el medio ambiente y los ecosistemas.
Apoyándose en diversas herramientas como son la ecología o el ambientalismo activo, es fundamental que, desde todos los ámbitos posibles, ya sea la educación, la política, la cultura, etc., se difunda el mensaje de lo necesario que resulta proteger la naturaleza y preservarla y se estimule a la gente para que aporte ideas y formas de mejorar.
Cada ser viviente del planeta es necesario para que el equilibrio ecológico se mantenga, por lo que resulta crucial proteger la biodiversidad. También es de gran importancia que se cuiden y preserven los suelos, el aire y las aguas. Puesto que si se los contamina, se convierten en vectores de muerte para quienes están en contacto con ellos y en agentes de destrucción de la naturaleza.
El conocimiento de qué es lo que está pasando es básico. Saber cuáles son las causas y las consecuencias de nuestros actos y la educación temprana, orientada al cuidado y la protección de la naturaleza, resultan de vital importancia. Porque nadie cuidará algo que, por desconocimiento, es incapaz de valorar.
Proteger el entorno natural y a toda la naturaleza exige un compromiso colectivo basado en el conocimiento de ¿qué es la naturaleza? Mantener sanos los ríos, el aire y los suelos es la única vía para garantizar la supervivencia de todas las especies del planeta.













