La salud de los abetales en los Pirineos se deteriora con un tercio de árboles muertos

Publicado el: 27 de marzo de 2026 a las 13:49
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La salud de los abetales en los Pirineos se deteriora con árboles secos

La salud de los abetales en los Pirineos se deteriora, y ya no es una señal puntual: un estudio científico confirma que uno de cada tres árboles ha muerto en apenas cinco años, evidenciando una crisis forestal en pleno avance.

El análisis, presentado en las jornadas ‘Encuentros Sanidad Forestal en los Pirineos’ y desarrollado dentro del proyecto europeo Sana Silva, apunta directamente al cambio climático, las sequías y las plagas como detonantes de este deterioro acelerado.



El abeto blanco (Abies alba), especie emblemática del Pirineo, está sufriendo un declive sin precedentes. Investigaciones realizadas en diferentes zonas, como la Jacetania, muestran que la mortalidad no es un fenómeno puntual, sino una tendencia creciente que afecta a amplias superficies forestales.

Este deterioro, además, no es homogéneo: mientras algunas áreas presentan un estado más favorable, otras muestran signos avanzados de degradación.



La salud de los abetales en los Pirineos se deteriora con un tercio de árboles muertos

Un estudio científico revela una mortalidad del 33% en cinco años y alerta del impacto directo del cambio climático en los bosques de alta montaña.

El análisis, realizado en un rodal de 11 hectáreas entre 1.330 y 1.600 metros de altitud, dentro de la Red Natura 2000, muestra un dato contundente: casi el 33 % de los abetos ha muerto en apenas cinco años.

El estudio, impulsado por el CSIC, 4Datum y Bioma Forestal, ha utilizado drones y análisis de anillos de crecimiento, detectando episodios repetidos de estrés hídrico asociados a sequías cada vez más frecuentes.

El deterioro del abeto blanco (Abies alba) responde a una combinación de factores: aumento de temperaturas, irregularidad de lluvias, plagas, hongos y parásitos como el muérdago.

Los árboles muestran menor crecimiento anual y mayor vulnerabilidad, especialmente en zonas de menor altitud, donde el impacto climático es más severo.

Un deterioro desigual que divide el Pirineo

El estudio revela diferencias claras entre territorios. La Jacetania (Huesca) concentra los niveles más altos de deterioro, mientras que zonas como Benasque o Pineta mantienen mejores condiciones.

Este patrón confirma que la crisis forestal depende tanto del cambio climático como de factores locales como altitud, humedad y presión ambiental.

El proyecto Sana Silva, con un presupuesto de 1,5 millones de euros (2024-2026), reúne a regiones de España y Francia para desarrollar estrategias de adaptación forestal.

Entre las medidas destacan la reducción de densidad forestal, tratamientos silvícolas específicos y gestión adaptativa, con un enfoque científico y transfronterizo.

Expertos alertan de una tendencia creciente y peligrosa

Los árboles muestran menor crecimiento anual y mayor vulnerabilidad, especialmente en zonas de menor altitud, donde el impacto climático es más severo.

Los investigadores coinciden en que la mortalidad del abeto blanco sigue una tendencia creciente ligada al aumento de temperaturas y sequías.

El análisis dendrocronológico confirma una reducción sostenida del crecimiento, lo que podría comprometer la supervivencia de estos bosques a medio plazo si no se actúa con rapidez.

Ante este escenario, la comunidad científica insiste en la necesidad de actuar con urgencia. Mejorar la gestión forestal, reforzar la investigación y adaptar los bosques al cambio climático serán claves para frenar una pérdida que ya amenaza con transformar de forma irreversible el paisaje pirenaico.

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