Los lobos abatidos en Asturias en controles poblacionales desde 2003 ascienden ya a 386 ejemplares, según datos recopilados por la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL). La cifra vuelve a poner en el centro del debate la gestión de esta especie protegida y su convivencia con la ganadería.
Solo en la última campaña 2025-2026, tras reanudarse las batidas autorizadas por el Principado, se han abatido 31 lobos, dentro de un plan que contemplaba eliminar hasta 53 animales.
Los lobos abatidos en Asturias alcanzan 386 ejemplares desde 2003
Los lobos abatidos en Asturias desde 2003 alcanzan los 386 ejemplares, una cifra que organizaciones conservacionistas consideran preocupante para el futuro de la especie.
Un grupo conservacionista informó de la muerte de 43 lobos en diez meses en Asturias, al norte de España. El total incluye animales muertos durante cacerías autorizadas, accidentes de tráfico, caza furtiva, enfermedades y causas desconocidas.
Los análisis post mortem revelaron que varios de los lobos muertos durante cacerías oficiales eran animales jóvenes. Entre ellos se encontraban cachorros muy jóvenes. A pesar de que los controles estaban destinados a individuos responsables de repetidos ataques al ganado, por tanto debían tratarse de ejemplares maduros.
Más muertes por atropellos, furtivismo y enfermedades
El número de lobos abatidos en Asturias desde 2003 en controles poblacionales se eleva a 386, de los que 355 fueron cazados antes de que en 2021 se incorporase temporalmente al listado de especies protegidas (Lespre), y los 31 restantes al retomarse las batidas en la campaña 2025/2026 para la que se había autorizado acabar con 53 animales, según la Asociación para la Conservación y Estudio del Lobo Ibérico (ASCEL).
Según este colectivo, que llevó al Tribunal Supremo el recurso que determinó la suspensión del programa de control del lobo aprobado por el Principado para la campaña 2022/2023, a la cifra de la última campaña habría que añadir tres animales atropellados, cuatro muertos por furtivos, dos por enfermedad y tres más por causas indeterminadas, lo que eleva la cifra de muertes hasta las 43 en un periodo de diez meses.
Cachorros entre los ejemplares abatidos
De acuerdo con las necropsias realizadas, afirma ASCEL, entre los 31 lobos muertos en batidas autorizadas por el Principado había trece ejemplares con menos de un año de edad que incluyen seis cachorros con menos de cinco meses y pesos inferiores a dieciocho kilogramos e incluso uno de cuatro meses y 11’9 kilogramos, pese a que las cacerías se autorizan para ejemplares «que por sus características estén causando daños reiterados».
A juicio de este colectivo, si Asturias contaba según los cálculos del Gobierno con 45 grupos reproductores, 12 compartidos con otras comunidades, que suponían entre 148 y 191 ejemplares, el Principado ha matado ya entre un 23 y un 29 por ciento de la población «comprometiendo la viabilidad de esta especie en la naturaleza«.
Lobos abatidos en Asturias: preocupación por la viabilidad de la población
Además, indice en que el análisis de la ubicación de los cadáveres evidencia que las batidas han tenido como finalidad acabar con grupos concretos para eliminarlos en su totalidad y subraya que matar cachorros con dientes de leche, hembras preñadas o grupos enteros, «no tiene nada de selectivo ni rastro de dignidad«.
El Gobierno asturiano hab asegurado que, tras la sentencia del Tribunal Supremo que anula la metodología en los controles poblacionales del lobo, no cabía otra posibilidad que paralizar las batidas de estos ejemplares.
El Supremo anuló el programa anual de control aprobado por el Gobierno asturiano para 2022-2023 –periodo en el que el lobo formaba parte del Lespre– al estimar un recurso de ASCEL inicialmente desestimado por el Tribunal Superior de Justicia de Asturias, así como un artículo concreto de un decreto del Principado de 2015 que permitía determinar el número de capturas mediante cupos.
El Tribunal Supremo obliga a suspender las batidas
Al anularse la forma en que se deben realizar los controles y su metodología, en lo que se sustenta el programa de control poblacional, el Principado suspendió la aplicación del programa anual de actuaciones de control del lobo 2025-2026, que finalizaba el 31 de marzo, y elaborará uno nuevo para el periodo entre 2026 y marzo de 2028, que espera tener listo en septiembre.
Según las estimaciones oficiales la población en Asturias se sitúa entre los 148 y 191 lobos, repartidos en varios grupos reproductores. Esto implica que las muertes reportadas podrían representar aproximadamente una cuarta parte de la población regional. Y esta situación que genera preocupación sobre su viabilidad a largo plazo.
El gobierno regional suspendió las cacerías posteriores después de que una sentencia del Tribunal Supremo invalidara la metodología utilizada para los controles de población, incluyendo una normativa que permitía a las autoridades establecer cuotas de captura en los planes de gestión. Seguir leyendo en NATURALEZA.
















