Naturaleza

Los expertos en animales avisan: ni se te ocurra aplastar los abejorros si te los encuentras tirados en el suelo de tu terraza este verano, solo debes seguir la regla de los 30 minutos

Los expertos explican por qué nunca debes aplastar un abejorro en el suelo y qué hacer durante los primeros 30 minutos.

Los expertos en animales avisan: ni se te ocurra aplastar los abejorros si te los encuentras tirados en el suelo de tu terraza este verano, solo debes seguir la regla de los 30 minutos

Lo ves entrar en una flor como si fuera una pequeña bola de terciopelo con alas. Hace ruido, parece torpe y muchas personas se apartan pensando que es peligroso. Pero ese insecto peludo que aparece en balcones, huertos y jardines no suele ser una amenaza, sino uno de los mejores aliados de la biodiversidad.

Hablamos del abejorro, una abeja del género “Bombus” que en España cuenta con unas 40 especies, según una guía divulgativa de Santander Capital Natural y SEO/BirdLife. Su valor no está solo en que poliniza flores. También ayuda a cultivos como el tomate, el arándano o la patata gracias a una técnica que la abeja melífera no puede hacer igual. Y eso, en un momento de declive de los polinizadores, no es poca cosa.

No es una abeja gigante

El abejorro pertenece a la familia Apidae, la misma gran familia de las abejas. Pero basta mirarlo de cerca para distinguirlo. Tiene el cuerpo más redondeado, más peludo y con bandas de colores que pueden ser amarillas, negras, blancas, rojizas o anaranjadas.

Esa pelusa no está ahí por casualidad. Le ayuda a conservar el calor y a mantenerse activo en días frescos, cuando otros insectos apenas se mueven. Por eso en primavera, cuando todavía refresca por la mañana, muchas de las primeras visitas a las flores las hacen ellos.

La confusión llega porque mucha gente los mete en el mismo saco que avispas y avispones. Pero no son lo mismo. La avispa suele ser más fina, lisa y brillante. El abejorro parece más bien una pelota de lana que zumba despacio.

El truco está en el zumbido

La gran habilidad del abejorro es la llamada polinización por vibración. En la práctica, el insecto se agarra a la flor y hace vibrar sus músculos de vuelo para sacudir el polen. Parece un detalle pequeño, pero para algunas plantas es la diferencia entre dar frutos pobres o producir mejor.

Un metaanálisis publicado en “Journal of Economic Entomology” explica que cultivos como el tomate, la berenjena, el kiwi y el arándano dependen en gran medida de abejas capaces de producir estas vibraciones. El mismo trabajo señala que la abeja melífera, aunque es muy importante para muchos cultivos, no puede extraer el polen de este modo.

¿Qué significa esto en un huerto normal? Si tienes tomates, pimientos, berenjenas o arándanos y ves abejorros trabajando, no los espantes. Están haciendo gratis una parte del trabajo que antes muchas explotaciones intentaban imitar con vibración manual.

Dónde vive realmente

La vida del abejorro es más breve de lo que parece. Cada nido suele empezar con una sola reina que ha pasado el invierno escondida. Al despertar, necesita alimentarse rápido con flores de primavera y buscar un lugar seco y protegido.

Los sitios más habituales son hierba alta, compost, cajas nido, huecos bajo raíces o antiguas madrigueras de ratones y topillos. No es una colmena permanente como la de las abejas de la miel. Es una colonia de temporada.

Durante el buen tiempo nacen las obreras, crece el nido y al final se producen machos y nuevas reinas. Después, la colonia desaparece. Solo las reinas jóvenes fecundadas sobreviven para empezar de nuevo al año siguiente.

Si encuentras un nido

La reacción más frecuente al ver un nido en el jardín es pensar en eliminarlo. Casi siempre es un error. El Bumblebee Conservation Trust recomienda dejar los nidos tranquilos porque suelen durar solo unos meses, no causan daños estructurales y los abejorros normalmente ignoran a las personas si nadie los molesta.

La solución más sensata suele ser sencilla. Marcar la zona, no pasar el cortacésped justo encima, apartar juguetes o sillas y explicar a los niños que no deben meter palos en la entrada. A veces basta con un poco de distancia.

¿Pican? Las hembras pueden hacerlo si se sienten amenazadas, sobre todo cerca del nido. Los machos no tienen aguijón. Aun así, el abejorro no es un insecto agresivo. Su primera opción suele ser seguir con sus flores.

Si lo ves en el suelo

También puede pasar que encuentres un abejorro quieto en una acera o en una terraza. No siempre está muriendo. A veces está frío, agotado o esperando recuperar temperatura para volver a volar. Aquí conviene actuar con calma.

La recomendación oficial es moverlo con cuidado a una flor cercana o a un lugar soleado y protegido, siempre que esté en riesgo de ser pisado. Si no hay flores alrededor y lleva mucho tiempo inmóvil, se le puede ofrecer una o dos gotas de agua con azúcar blanco al 50 %. Solo como ayuda puntual.

El mismo organismo advierte algo importante. “No use azúcar moreno ni miel”. El azúcar moreno puede ser más difícil de digerir y la miel puede contener patógenos. Parece un gesto amable, pero hacerlo mal puede perjudicar al insecto.

Cómo atraerlos sin problemas

Para ayudar a los abejorros no hace falta montar un jardín perfecto. Hace falta algo más sencillo, flores durante meses y menos venenos. Lavanda, romero, tomillo, salvia, borraja, trébol, menta en maceta, girasol o plantas de floración temprana pueden marcar la diferencia.

También ayuda dejar algún rincón menos limpio. Un poco de hierba alta, hojas secas, madera vieja o zonas sin remover pueden servir de refugio. Es justo lo contrario de ese jardín tan recortado que parece bonito, pero no ofrece casi nada a la vida silvestre.

Conviene tener flores desde finales de invierno hasta otoño. La primavera alimenta a las reinas que despiertan. El final del verano ayuda a las nuevas reinas antes de pasar el invierno. Es una cadena pequeña, pero muy importante.

Un polinizador bajo presión

El problema es que los abejorros no lo tienen fácil. La UICN ha advertido en su evaluación europea más reciente que al menos 172 de 1.928 especies de abejas silvestres evaluadas en Europa están en riesgo de extinción, y que más del 20 % de grupos como abejorros y abejas colletes afrontan riesgo de desaparecer.

En la península también hay señales preocupantes. Un estudio en el que participa la Universidad Complutense de Madrid detectó en los Pirineos un descenso de especies de abejorros respecto a registros anteriores, con efectos ecológicos y económicos. Antes se conocían 37 especies en esa cordillera y en el estudio se encontraron 28.

Por eso el mensaje es sencillo. Si ves un abejorro en tu jardín, no estás ante un enemigo. Estás ante un polinizador que trabaja en silencio, mejora cosechas y sostiene flores silvestres. La próxima vez que lo veas hundirse en una flor de tomate, déjalo hacer. Está cumpliendo una tarea antigua y cada vez más necesaria.

El estudio sobre cultivos polinizados por vibración y su efecto en el tomate ha sido publicado en Journal of Economic Entomology.

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