Proyecto Dibbiopack

En este contexto, los envases multifuncionales se diferenciarían de otros por la posibilidad de gestionar, de una forma sostenible, los residuos generados a partir de los mismos.

En declaraciones a la emisora Onda Cero Galicia, Víctor Peinado, del Departamento de I+D+i del Centro Tecnológico AITIIP, con sede en Zaragoza, explicó el alcance de Dibbiopack, un proyecto de I+D, perteneciente al 7º Programa Marco de la Unión Europea, que tiene por objeto el desarrollo de envases multifuncionales de material bioplástico (biobasado, es decir, procedente de fuentes renovables como el almidón-, compostable y/o biodegradable) y cuyas principales aplicaciones se centran en los tres sectores más relevantes, esto es, el alimentario, el cosmético y el farmacéutico, toda vez que éstos concentran entre el 40 y el 60 por ciento de los envases presentes en el mercado del plástico.

En este contexto, los envases multifuncionales se diferenciarían de otros por la posibilidad de gestionar, de una forma sostenible, los residuos generados a partir de los mismos.

RESULTADOS

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Entre los resultados del proyecto, cabría destacar la formulación de materiales mejorados y perfectamente adaptados a un uso industrial, así como el desarrollo de films con propiedades “barrera” frente a gases y propiedades antimicrobianas, manteniendo mejor conservados los alimentos dentro de los envases.
Asimismo, habría que mencionar la obtención de botes fabricados con material biodegradable y compostable para su aplicación farmacéutica, disponiendo éstas de etiquetas IML biodegradables en el exterior (para uso decorativo o informativo), así como de material captador de oxígeno con efecto sellador en el tapón, siendo, además, de peso muy reducido.

También cabría aludir a los tarros cosméticos con estas mismas etiquetas, que podrán colocarse tanto en el exterior, con la misma función que en el caso de las botes, como en el interior, ejerciendo un efecto antimicrobiano, y a las bandejas para preparados alimentarios con atmósfera interior libre de oxígeno, disponiendo de un sensor integrado en la etiqueta RFID para proporcionar al usuario información sobre el estado del contenido. Esto quiere decir que, si hubiese entrado oxígeno en el alimento, se indicaría que el envase estaría defectuoso.

SOCIOS

En Dibbiopack participan 19 socios de 10 nacionalidades diferentes, de los cuales 5 son españoles, perteneciendo el resto a países tales como Eslovenia, Macedonia, Reino Unido, Francia, Italia, Bélgica, Alemania, Irlanda y Grecia.

Son 7 los centros de investigación involucrados en la iniciativa, ejerciendo AITIIP las labores de coordinación, 7 las empresas pequeñas o grandes con capacidad de I+D, 3 los usuarios finales y 2 las entidades que se encuentran fuera de las categorías anteriores y entre las que figura Sogama, cuyo papel ha sido, tal y como concretó Peinado, el de evaluar las distintas posibilidades de gestión de los envases, una vez convertidos en residuos, y el de estudiar la políticas para su tratamiento en otros países de la Unión Europea, estableciendo un marco de evaluación de la gestión final de los mismos.

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