Así lo explicó Víctor Peinado, perteneciente al Centro Tecnológico AITIIP, que ejerce la coordinación técnica de Dibbiopack, durante una entrevista concedida a Radio Líder Galicia y en la que habló de los orígenes del proyecto y objetivos del mismo.
Sogama, junto con otras 18 entidades de nacionalidades diferentes, ha venido participando en un proyecto europeo de I+D, denominado Dibbiopack, que tiene por objeto el desarrollo de envases inteligentes, biodegradables, compostables y sostenibles orientados a su uso en tres sectores clave: el alimentario, el cosmético y el farmacéutico, reuniendo una serie de características tales como estar desarrollados con biomateriales, disponer de mejores propiedades térmicas, mecánicas y de barrera, así como de mayor seguridad y calidad, e incluso integrar tecnologías y dispositivos para proporcionar información al consumidor, tanto del producto en sí como de todo el ciclo de vida del envase.
Así lo explicó Víctor Peinado, perteneciente al Centro Tecnológico AITIIP, que ejerce la coordinación técnica de Dibbiopack, durante una entrevista concedida a Radio Líder Galicia y en la que habló de los orígenes del proyecto y objetivos del mismo.
En este sentido, manifestó que la iniciativa nació de la necesidad de sustituir los plásticos no degradables convencionales por nuevos materiales bioplásticos, con una serie de ventajas en el ámbito de la degradación. “Dado que el plástico tiene una notable presencia en los envases, se consideró su alto potencial para la investigación y mejora de los mismos”.
Pero, más allá de la biodegradabilidad, el proyecto buscaba una funcionalidad extra para los envases, dotándolos de unos sensores de oxígeno que permiten comprobar el estado del contenido, además de una serie de tratamientos superficiales con los que se añaden propiedades antimicrobianas para evitar la aparición de hongos u otro tipo de bacterias que, en su caso, podrían afectar a la calidad del alimento.
PRESUPUESTO Y RESULTADOS
Con un presupuesto de 7,8 millones de euros, de los cuales 5,7 constituyen subvención directa a los socios, se trata de un proyecto de I+D de alta tecnología perteneciente al 7º Programa Marco Europeo y al que están adscritos centros de investigación, empresas (pequeñas y grandes), usuarios finales y otro tipo de entidades de 10 nacionalidades distintas (España, Italia, Bélgica, Alemania, Eslovenia, Irlanda, Macedonia, Reino Unido, Grecia y Francia).
Entre los resultados intermedios, el representante de AITIIP reconoció que la iniciativa ha supuesto un espaldarazo a la participación de este centro tecnológico, con sede en Zaragoza y dedicado a la mejora de los procesos productivos de plásticos para la industria, en programas europeos.
Otra de las características del proyecto que Peinado considera necesario destacar es la gran participación de mujeres investigadoras, hasta un 40 por ciento, cuando la media suele ser de un 16 por ciento. “No es algo habitual y se agradece”, apuntó.
EL PAPEL DE SOGAMA
Tal y como manifestó, el papel de Sogama ha sido importante al principio y al final del proyecto dada su condición de gestor de residuos, habiéndose centrado en evaluar las diferentes políticas de gestión de desechos en Europa (cada país tiene su propia regulación) para tratar de seleccionar la mejor estrategia. “Porque uno de los resultados más relevantes es qué hacer con los envases cuando se convierten en residuos”.
El próximo 24 de febrero se celebrará en Zaragoza un acto de cierre del proyecto en el que se presentarán los resultados tangibles del mismo a través de una serie de ponencias, contemplando igualmente una visita a las instalaciones de AITIIP, donde se encuentran dos de las tres líneas piloto de fabricación de envases: un bote para uso farmacéutico; un tarro para uso cosmético; y una bandeja para uso alimentario.
EL MERCADO, PRUEBA A SUPERAR
Víctor Peinado considera que es precisamente el mercado la parte complicada de los proyectos de investigación, por lo que “tendremos que convencer a la industria de las mejoras que conllevan este tipo de envases y de la facilidad de procesado de los nuevos materiales, que nada tienen que ver con los bioplásticos tradicionales”.
En este sentido, considera que es necesario tener en cuenta la hipotética aceptación por parte de los consumidores. De hecho, aseguró que habían hablado con algunas asociaciones de consumidores, asumiendo que, quizás, lo que les afecte en primera instancia sea el precio, una barrera que debe ser superada.
Aseguró, por tanto, que la idea es dar continuidad al proyecto para mejorar los envases y reducir su precio, optimizando la industrialización de los mismos.



















