El próximo sábado, 15 de septiembre, tendrá lugar una nueva edición de la campaña “Let´s do it” (Hagámoslo), la mayor limpieza colaborativa de residuos del mundo. 120 países y 20 millones de personas se han apuntado a esta cita con el fin de aportar su grano de arena y ayudar a regenerar los espacios degradados.
Pero, tal y como aseguran sus promotores, no se trata tan sólo de una labor de recogida de residuos, sino que la iniciativa supone una oportunidad para la formación respecto a la necesidad de proteger el medio ambiente.
No en vano, aborda de forma directa los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, siendo su prioridad hacer frente a la contaminación derivada de las malas prácticas de usar y tirar, propias de una economía lineal, y contribuir a trazar el camino hacia una economía circular en la que cobre protagonismo el ecodiseño de los productos y el análisis de su ciclo de vida para que éstos puedan recuperarse y reincorporarse al circuito comercial con una nueva vida, preservando los ya escasos recursos naturales.
La campaña, dirigida por la comunidad civil, se define como una verdadera y poderosa “ola verde” que comienza temprano, en Nueva Zelanda, y culmina en Hawai con cientos de millones de personas colaborando de forma positiva por una buena causa: lograr un planeta limpio y saludable.
Pero el activismo no pretende limitarse a un día, sino mantenerse en el tiempo y crear conciencia para transformar el mundo y que sea más habitable. De hecho, este movimiento dio comienzo en el año 2008, en Estonia, cuando 50.000 personas se reunieron para limpiar el país en un solo día. De ahí que Tallín, la capital, acoja la sede del World Cleanup Day 2018. Desde allí se dará cuenta de lo que suceda en todo el planeta y en cada momento. Entrevistas, vídeos, televisiones, noticias, comunicados, redes sociales, todo servirá para informar puntualmente sobre el desarrollo de la jornada.
Mapear residuos para crear conocimiento y conciencia
La creación de conocimiento también es importante y por ello la campaña anima a crear entre todos los participantes un mapa en el que se señalen los puntos de vertido ilegal. Con tal fin, la organización ha diseñado, en colaboración con Qualitance, una nueva aplicación de mapas de basura, disponible en Android y iPhone.

Una vez que se haya mapeado la ubicación de los desechos, se podrán ver los emplazamientos, así como el tipo y el tamaño de las zonas de vertido más problemáticas a fin de centrar sobre las mismas los esfuerzos. Se trata de una información de gran utilidad para rastrear los avances de la iniciativa y controlar las vulnerabilidades de estos lugares.
Además de todo ello, que la población puede ver un mapa virtual con lugares en los que se acumula basura, contribuirá a trabajar en el ámbito de la sensibilización social, inspirando a que más personas se unan al proyecto. 20 millones de toneladas de basura acaban cada año en los océanos. En su mayor parte, procedentes de tierra. Una situación alarmante a la que se debe hacer frente desde el esfuerzo conjunto.



















