Galicia. El compostaje doméstico es un proceso que precisa una sistemática y seguimiento

En una entrevista concedida recientemente a Onda Cero Galicia, el presidente de Sogama, Luis Lamas, se mostraba satisfecho con el programa de compostaje doméstico impulsado por esta Sociedad y al que ya se han adscrito más de 1.800 viviendas pertenecientes a medio centenar de concellos. No obstante, también precisó que los hogares que llevan a cabo prácticas de autocompostaje son muchos más, pues “hay localidades que las han implantado desde hace tiempo y de forma independiente a nuestra iniciativa”.

Para Lamas, la clave del éxito reside en la sistemática a la que está supeditada el programa y seguimiento del mismo. Es por ello que el modus operandi sigue igual procedimiento en todos los ayuntamientos adscritos a esta iniciativa: selección de las viviendas participantes, en base a unos criterios previamente establecidos (por ejemplo, que sean casas unifamiliares, que dispongan de huertas, jardines o tierras de cultivo para el empleo del compost resultante, que los vecinos se comprometan a realizar una labor responsable, etc); la realización de un curso destinado a los usuarios y entrega de compostadores, junto con el correspondiente material didáctico y divulgativo; y seguimiento “puerta a puerta”, realizado por las personas designadas por el propio ayuntamiento y que adquieren el rol de “maestros compostadores” tras la preceptiva formación impartida por Sogama, encargándose éstos de comprobar “hogar por hogar” la correcta aplicación de la técnica. Y todo ello con un único fin: obtener un abono natural que cumpla con todos los requisitos impuestos por la normativa vigente.

Y precisamente con el objetivo de corroborar este extremo, se recurrió a la Universidad de Santiago de Compostela para que procediese al análisis de diversas muestras de compost tomadas aleatoriamente en algunas de las localidades adheridas al programa, dando unos excelentes resultados que han venido a acreditar la alta calidad del abono obtenido.

El balance positivo de la experiencia acumulada durante los tres últimos años, hace que otros concellos quieran sumarse al programa de Sogama, conscientes de sus beneficios ambientales y económicos, ya que cerrando el ciclo de reciclaje de la materia orgánica en las propias viviendas, se depositarán menos desechos en los contenedores genéricos, lo que les permitirá disminuir la frecuencia de recogida, al tiempo que aminoran las emisiones de CO2 procedentes del transporte. A esto habría que añadir que, al entregar menos basura a Sogama, el importe de la factura a pagar a esta empresa pública también será mucho menor.

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Por tanto, todo son ventajas para una práctica tradicionalmente extendida en el rural gallego, como es la separación de los restos orgánicos con los que alimentar el ganado y/o fabricar compost. En todo caso, ahora estamos ante un proceso que se moderniza con el suministro de compostadores en los hogares, lo que garantiza un mayor control sobre la técnica y, por supuesto, una mayor higiene.

MEJORA LA CANTIDAD Y CALIDAD DE LA BOLSA AMARILLA

Respecto al incremento de las cantidades de envases ligeros depositadas en los contenedores amarillos por parte de la ciudadanía, y que asciende al 3 por ciento, Luis Lamas se mostró convencido de que todavía falta mucho camino por recorrer, pues “estamos lejos de la media europea a nivel de reciclaje y por debajo de la media estatal”. No obstante, reconoció que es un “buen síntoma, además de un premio y satisfacción para todos”.

En este sentido, matizó que el contenedor amarillo, que es el que genera más confusión, está destinado a acoger envases de plásticos, latas y briks, pero no cualquier tipo de plástico.

También se congratuló de que el porcentaje de impropios en este recipiente haya bajado en casi 2 puntos, pero, aún así, recordó que estamos en un “28 por ciento”.

http://www.sogama.es/

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