Acuamed ya ha retirado una tercera parte de los lodos tóxicos del embalse de Flix, en Tarragona

El embalse del río Ebro en Flix (Tarragona) ya se ha librado de una tercera parte del millón de toneladas de lodos contaminados acumulados en su lecho, cuando se cumple un año del inicio de la extracción del material por parte de Acuamed. El proyecto supone una inversión de 165 millones de euros, la mayor realizada en España en una obra de descontaminación.

 

La sociedad estatal Acuamed hace un balance satisfactorio del primer año de trabajo de extracción del material contaminado que se había acumulado en el lecho del río Ebro durante décadas por la actividad industrial de la empresa química situada en su margen derecha. Sobre todo si se tiene en cuenta que, como explica la directora del proyecto, Azahara Peralta, se trata de un proceso pionero al ser la primera vez que se trata simultáneamente una mezcla tan variada de contaminantes como los que se encuentran en Flix. Es una combinación de metales pesados, principalmente mercurio, organoclorados como insecticidas y disolventes y radionucleidos de origen natural en concentraciones relativamente altas y susceptible de contaminar el agua que circula por el río.

 

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Cada día se extrae una media de 2.000 toneladas de lodos. Del total extraído hay que descontaminar alrededor de un 20%, ya que el resto está por debajo de los límites de contaminación establecidos y por lo tanto se puede llevar directamente al depósito controlado construido a propósito para albergar los residuos, situado en el mismo municipio de Flix. Durante el último año ya se ha podido retirar la mayoría de los lodos que albergaban una mayor concentración de radionucleidos, de manera que a partir de ahora ya se afronta la extracción los lodos con organoclorados.

 

Es precisamente el tratamiento de la mezcla de estos elementos con el mercurio el punto más delicado del proyecto de descontaminación ya que cuando se tratan mediante la desorción térmica debe evitarse la evaporación del mercurio. Este proceso se realiza en la planta de desorción, en donde la técnica que se aplica consiste en calentar el material a 350º durante 6 minutos para separar la parte sólida, -ya no contaminada y que será trasladada a vertedero-,  del gas, el cual pasará al horno oxidador, donde se calentará a 1.100º durante 2 segundos aproximadamente. En éste proceso, los organoclorados se destruyen generándose otros compuestos no contaminantes. Los constantes y reiterativos análisis de agua, aire y sólidos que se llevan a cabo a diario, permiten controlar la no emisión de contaminantes al medio ambiente.

 

Precisamente con el objetivo de desarrollar el proyecto con transparencia y darlo a conocer a la sociedad, Acuamed creó la página www.decontaminationflix.com para poder informar de manera continua de los pormenores de la obra. “La seguridad de las obras es otro de los principales retos del proyecto y hasta el momento se ha podido comprobar el buen funcionamiento de las medidas adoptadas”, asegura Azahara Pelralta. Estas medidas consisten en un doble muro de tablestacas de 1.300 metros que cierra la zona de trabajo y aísla los lodos contaminados del río; una doble barrera de cortinas flotantes que rodean al sistema ecológico de dragado antiturbidez, y una red de sensores para controlar la calidad del agua del Ebro. A todo ello se suman los controles que realiza la Confederación Hidrográfica del Ebro y la Agencia Catalana del Agua.

 

Para llevar a cabo el proyecto fue necesario desarrollar sistemas de tratamiento pioneros que servirán de referencia a nivel mundial. Según la responsable de la obra, ello demuestra que con tecnología y maquinaria diseñada en España se puede llevar a cabo un proyecto único en la industria mundial de recuperación ambiental. Porqué además del objetivo principal de descontaminar el río Ebro, otro de los objetivos es que los conocimientos adquiridos en el tratamiento de esta complicada combinación de elementos contaminantes se puedan exportar y aplicar a otras zonas del mundo con problemas parecidos.

 

La contaminación química del Ebro proviene del uso de cloro y sosa que se obtenía de la sal común a través de un proceso electrolítico que utilizaba mercurio. Respecto los radionucleidos, proviene del mineral (apatito) que se utilizó para producir fosfato bicálcico. La decisión de retirar los residuos químicos se tomó por los efectos que podría tener su movilización río abajo, por la amenaza que representan para la población, el suministro de agua, la agricultura y el espacio natural del Delta del Ebro. Una amenaza que habrá desaparecido en el año 2015, que es cuando está previsto terminar el proceso de extracción de los lodos contaminados. El proyecto supondrá una inversión de 165 millones de euros, de los cuales el 70% provienen de la Unión Europea a través de los Fondos de Cohesión.

 

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