Los pélets de plástico se encuentran en el medioambiente de todo el mundo. Su vertido accidental afecta a la vida marina, que los ingiere al confundirlos con comida, además de implicar un riesgo para la salud humana.
Estas pequeñas bolitas de plástico se utilizan para fabricar la mayoría de nuestros productos de uso cotidiano. Desde bolsas plásticas o envases para alimentos hasta piezas de vehículos o jeringuillas. Pero las fugas de granza al medio natural suponen un serio problema de contaminación global por pélets de plástico.
Los pélets de plástico pueden contribuir a la contaminación medioambiental de varias maneras por lo que es importante destacar que la gestión adecuada de los mismos es crucial para minimizar sus consecuencias:
- Derrames y Pérdidas Accidentales: Durante la producción, transporte y manipulación, es posible que los pélets de plástico se derramen o se pierdan accidentalmente en el medio ambiente. Esto puede ocurrir en instalaciones de producción, en el transporte de pélets de plástico o en sitios de manipulación y procesamiento. Una vez liberados, estos pélets de plástico pueden encontrar su camino hacia cuerpos de agua, causando contaminación.
- Microplásticos: Con el tiempo, los pélets de plástico pueden fragmentarse debido a la acción del sol, el viento y el agua, convirtiéndose en microplásticos. Los microplásticos son partículas diminutas de plástico que son difíciles de eliminar y pueden contaminar suelos, aguas superficiales y subterráneas, y afectar la vida acuática y terrestre.
- Impacto en la Vida Silvestre: Los pélets de plástico y los microplásticos pueden ser ingeridos por animales acuáticos y terrestres. Esto puede causar daño a la vida silvestre, ya que los plásticos no son biodegradables y pueden acumularse en los tejidos de los organismos, afectando su salud y posiblemente entrando en la cadena alimentaria.
- Contaminación Química: Los pélets de plástico a menudo contienen aditivos químicos, colorantes y otros compuestos que pueden liberarse en el medio ambiente, contribuyendo a la contaminación química.
Organizaciones ambientales y civiles exigen más ambición en la propuesta de reglamento para frenar la contaminación por pélets plásticos que votará el Consejo de Medio Ambiente el próximo 17 diciembre. Advierten que desastres como el vertido del Toconao en Galicia, del que hoy se cumple un año, se repetirán si no se llevan a cabo controles más estrictos en el transporte de pélets plásticos. Al mismo tiempo, denuncian la contaminación crónica por pélets en zonas industriales como Tarragona, donde millones de microplásticos acaban en el Mediterráneo cada año.
Hace un año, las costas gallegas sufrieron un desastre ambiental de gran magnitud. El carguero Toconao derramó 26 toneladas de pélets plásticos, pequeños gránulos que formaron una marea blanca en el litoral gallego y cántabro. Este incidente no solo dañó gravemente el ecosistema marino, sino que también puso en riesgo al sector pesquero y marisquero, al afectar la biodiversidad y los recursos marítimos.
El vertido del Toconao en Galicia de pélets plásticos evidenció la necesidad de reforzar las medidas de prevención
El vertido de pélets plásticos evidenció la necesidad urgente de reforzar las medidas de prevención para evitar futuros desastres de este tipo. Un año después, mientras la contaminación persiste en zonas como Tarragona de forma crónica, organizaciones ambientales instan en un comunicado a adoptar normativas más ambiciosas para prevenir futuros accidentes..
Aunque las organizaciones pesqueras, marisqueras y ecologistas celebran los recientes avances en la regulación europea para prevenir la pérdida de pélets plásticos, también advierten que la normativa actual presenta importantes carencias.
El transporte marítimo, protagonista en incidentes como el del Toconao, podría quedar fuera de su alcance. “Esto sería un error crucial, ya que reforzar la seguridad en el transporte, con embalajes más resistentes y medidas de estibado adecuadas, es esencial para evitar futuros vertidos al mar”, afirman.
Además, la contaminación crónica en zonas industriales que constituyen gran parte de las pérdidas de pélets plásticos anuales, como la que ocurre en Tarragona, evidencia la falta de controles efectivos. Como consecuencia, miles de pélets plásticos terminan anualmente en el Mediterráneo, afectando gravemente a la fauna marina y a las comunidades costeras.
“Para abordar este problema, es imprescindible que todas las empresas e instalaciones que manipulan estos materiales implementen planes obligatorios de prevención, contención y limpieza ante posibles fugas”, añade el comunicado.
En sus demandas, también se incluye la creación de un sistema de certificación independiente que supervise el cumplimiento de estas medidas. “Sin auditorías rigurosas y un protocolo claro de notificación y restauración en caso de incidentes, la responsabilidad por los daños queda en un limbo que perjudica tanto a los ecosistemas como a las comunidades humanas que dependen de un mar saludable”, se explica.
Las organizaciones insisten en que la situación actual exige actuaciones más decididas: “Tanto en Galicia como en el Mediterráneo, los vertidos de pélets plásticos amenazan la biodiversidad, las cadenas alimenticias y los modos de vida tradicionales de los pescadores y comunidades costeras. No podemos permitir que estos materiales sigan escapando al mar”.
Por todo ello, hacen un llamamiento a las autoridades para que refuercen las medidas de prevención y seguridad, y establezcan controles estrictos que garanticen un entorno más seguro para los océanos.




















