Quince años después del terremoto y el tsunami de 2011, Fukushima Daiichi sigue siendo un trabajo a medio hacer. TEPCO ha publicado imágenes grabadas por microdrones dentro del reactor de la Unidad 3 que muestran un gran agujero en la parte inferior del recipiente de presión y varias formaciones colgantes que, según la compañía, podrían ser restos de combustible fundido.
Lo llamativo no es solo la escena, también lo que desbloquea. Estas imágenes y mediciones ayudan a entender dónde está el llamado «fuel debris» (una mezcla solidificada de combustible y materiales del reactor) y a diseñar robots para retirarlo con menos exposición humana. Es un paso práctico, aunque el desmantelamiento completo sigue moviéndose a ritmo lento.
Lo que muestran los drones
El vídeo enseña tubos rotos, estructuras deformadas y depósitos marrones y grises que cuelgan en el interior, como si fuesen «carámbanos». Lo más impactante es el hueco visible en la parte baja del recipiente de presión, una zona que hasta ahora no se había visto con este nivel de detalle desde la fusión del núcleo.
TEPCO ha realizado varias misiones de vuelo con microdrones controlados a distancia, enviándolos uno a uno para esquivar escombros y equipos dañados. En paralelo, la empresa ha ido tomando medidas de radiación y captando imágenes para reconstruir el entorno con más precisión.
Por qué ese agujero importa
El recipiente de presión del reactor es, simplificando, el gran «contenedor» de acero que alojaba el núcleo. Si la parte inferior aparece perforada, encaja con el escenario de 2011, cuando el combustible sobrecalentado pudo dañar estructuras internas y caer hacia zonas más bajas.
¿Significa esto que haya ocurrido algo nuevo ahora mismo? No es lo que se desprende de la información publicada. Lo que cambia es la confirmación visual de daños que se sospechaban, pero que eran muy difíciles de observar directamente por la radiación y el acceso limitado.
Radiación y trabajo a distancia
Dentro de la Unidad 3 no se puede trabajar de forma convencional, por eso la operación remota es clave. TEPCO inició esta investigación interna el 5 de marzo de 2026 y la planteó con una duración aproximada de dos semanas, revisando también el estado de la penetración X-6, prevista como ruta de acceso para una futura retirada de «fuel debris».
El propio diseño del dron da una pista del problema. Según los documentos técnicos, el microdrón mide 130 por 120 por 40 milímetros, pesa 95 gramos (batería incluida) y está preparado para soportar radiación del orden de 200 Gy, además de llevar luces LED para moverse en un entorno oscuro y estrecho.
Un mapa 3D para el desmontaje
La misión no era solo «mirar» y salir. TEPCO explica que, tras concluir la investigación el 19 de marzo, avanzará con la conversión a nube de puntos del metraje obtenido, una técnica habitual para crear modelos 3D a partir de vídeo.
En la práctica, esos modelos ayudan a medir distancias, localizar obstáculos y planificar futuras herramientas de muestreo y retirada. Un portavoz de TEPCO, Masaki Kuwajima, destacó que «hemos obtenido datos valiosos» para futuras investigaciones internas y para desarrollar una estrategia de eliminación del material fundido.
El calendario real de Fukushima
El hallazgo es un avance, pero no una línea de meta. En los tres reactores dañados se estima que quedan alrededor de 880 toneladas de combustible fundido y residuos asociados, con niveles de radiación todavía peligrosos, y la retirada completa podría llevar décadas.
TEPCO mantiene el objetivo de completar el desmantelamiento en 2051, según explicó Akira Ono, responsable del proyecto. Ono también indicó que el método para una retirada a gran escala de escombros en la Unidad 3 requiere entre 12 y 15 años de preparación y que ahora se está evaluando su viabilidad.
Qué debe tener en cuenta el público
Primero, que estas imágenes son una ventana más clara a daños que vienen de 2011, no una señal de un «nuevo» incidente. Segundo, que el reto ambiental no es solo técnico, también es de tiempo y de gestión de residuos peligrosos, algo que no se resuelve en una legislatura.
Y tercero, que cada mejora en la inspección reduce el trabajo a ciegas. TEPCO afirma que avanza «priorizando la seguridad» para proteger a las personas y al medio ambiente mientras entra en la fase de retirada de «fuel debris», que es la tarea principal para reducir riesgos asociados a la radiación.
El documento de referencia oficial se ha publicado en TEPCO.


















