Conoce la Capital Verde Europea 2017

Essen, con 574.000 habitantes, es la novena ciudad más grande de Alemania.

Essen será la Capital Verde Europea 2017 gracias a «las prácticas ejemplares en la protección de la naturaleza y la biodiversidad y los esfuerzos realizados para reducir el consumo de agua», en palabras del jurado. Y, sobre todo, porque «Essen ha aprendido las lecciones de su pasado industrial para construir un futuro de prosperidad ambiental».
Essen se convierte así en la octava ciudad en ostentar el galardón otorgado por la Comisión Europea en las áreas metropolitanas que pueden marcar el camino para un futuro común más sostenible.

El pasado industrial de una gran área metropolitana
Essen, con 574.000 habitantes, es la novena ciudad más grande de Alemania. Se encuentra en el oeste del país, a la orilla del río Ruhr, en una región metropolitana de más de 5 millones de personas, la tercera más grande de Europa (sólo por detrás de Londres y París).

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La historia de la región está marcada por la industria metalúrgica y las minas de carbón que se explotaron desde principios del siglo XIX y hasta el 1986. Desde entonces la reconversión de Essen ha sido total, tanto en el tejido económico como en la gestión ambiental. A estas alturas, alrededor del 80% de los puestos de trabajo son los sectores de servicios y financieros.

Y ‘Ciudad en transformación’ es el lema elegido por el ayuntamiento de Essen para unos objetivos muy ambiciosos que ya tienen en marcha: desde la reducción de emisiones a la recuperación de un río, pasando por la reconversión integral de viejas áreas industriales y el máximo aprovechamiento del agua de lluvia.

Menos emisiones, mejor transporte
En Essen estiman que en el año 2020 habrán reducido las emisiones de CO2 un 40% respecto de las de 1990, y el objetivo es eliminarlas un 95% para el año 2050. La clave estará en buena parte en el cambio de hábitos de transporte, porque a estas alturas más de la mitad de la población aún se decanta por el vehículo privado. En los últimos diez años, sin embargo, el porcentaje de usuarios del transporte público ha aumentado de un casi insignificante 3% al 19%. En este tiempo se han puesto en marcha 27 nuevas líneas de tranvías y autobuses híbridos con carriles de paso prioritario, y los abonos de transporte incluyen también el servicio de coches compartidos y las bicicletas de alquiler municipales.

El aumento del uso de la bicicleta, de propiedad o de alquiler, es una de las prioridades. A pesar de contar con una gran red de carriles bici (más de 110 kilómetros en total), aunque son pocos los que la usan como medio de transporte habitual, sobre todo en los meses de invierno: poco más del 5%. Con la adecuación de más de 250 calles sólo para peatones y ciclistas se facilita la conexión entre las diversas áreas residenciales de la ciudad, y se espera mejorar próximamente estos resultados.

Un área verde en la puerta de casa
Probablemente, las cifras que más impactan de la candidatura de Essen son las de las áreas verdes. Desde mediados de la década de 1970 se comenzó a trabajar para ‘Enverdecer la ciudad’, primero con la recuperación de parques y solares, y más adelante con la creación de corredores verdes que conectan no sólo los diferentes barrios sino incluso las poblaciones de los alrededores. Ahora, más de la mitad (53%) de la ciudad son áreas verdes o espacios abiertos, y con un total de más de 60.000 árboles.

Como resultado, el 95% de la población tiene un área verde municipal a menos de 300 metros de la puerta de casa. Y la proporción de parques al alcance aún crecerá más cuando acabe del todo la recuperación del río Emscher, el proyecto europeo más grande de renaturalización de un sistema fluvial. El Emscher, afluente del Ruhr, fue el río más contaminado de Alemania y ha sido así durante décadas. Ahora, gracias a más de 500 medidas de recuperación, se está devolviendo a los ciudadanos como un espacio abierto natural.
La renaturalización, que comenzó en 1992 y terminará en 2020, afecta a la totalidad del río, incluida la parte que pasa por dentro de Essen y que incluye diversos canales y arroyos que poco a poco han ido sustituyendo arcenes sucios y impracticables por áreas aptas para pasear o ir en bicicleta. El Emscher, además, canalizaba hasta dos tercios de las aguas residuales de la ciudad. Esto también está en pleno proceso de cambio gracias a la construcción de 20 kilómetros nuevos de alcantarillado subterráneo que incorpora, además, un sistema automático de inspección y mejora de calidad del agua.

El experimento del distrito universitario
Uno de los ejemplos de la transformación de Essen es el nuevo distrito universitario. Son unas 13 hectáreas de terreno, entre el centro de la ciudad y el complejo académico, que antes usaba la compañía ferroviaria pero que hacía años que habían quedado en desuso.

Ahora el nuevo proceso de urbanización busca combinar una alta densidad de población con la calidad de vida que aportan los espacios verdes y la gestión ambiental más avanzada. El promedio de densidad de población en las zonas construidas de la ciudad de Essen es de 5.500 habitantes por kilómetro cuadrado, pero el distrito universitario se pretende llegar a los 25.000 para aprovechar al máximo los recursos y la planificación del transporte, entre otras . Las áreas verdes de este nuevo barrio ocupan unas 4 hectáreas, con grandes zonas de hierba que también afectarán de manera positiva el clima de esta zona. En medio, se ha creado un canal artificial de agua que se alimenta de la que se recoge en los tejados del propio barrio.

De fábrica de acero a cinturón verde
Otra de las reconversiones destacadas es la de la antigua fábrica de acero Krupp, la empresa más importante de la ciudad, y que aún tiene ahora -con el nombre actual de ThyssenKrupp- la sede central en Essen, cerca de estos terrenos. Lo que eran solares usados ​​por la gran metalurgia se han unido a un parque ya existente, y la tierra que se excavó durante los trabajos de adecuación se ha apilado en cinco colinas artificiales que acogen diversas áreas de juegos infantiles y instalaciones deportivas.
El parque Krupp incluye también un lago central que se abastece del agua recogida en las azoteas de los edificios de oficinas de ThyssenKrupp.

Agua de boca, agua de lluvia
La actividad minera contaminó los pozos de agua subterránea, por lo que Essen obtiene toda el agua del río Ruhr mediante un proceso de potabilización con grandes resultados: la calidad del agua de boca en Essen está por encima de lo marcan las directrices europeas.

Para el riego se potencia la recuperación del agua de lluvia, no sólo con la implicación de los edificios públicos, sino también de los de titularidad privada. Así, por ejemplo, se reduce la tasa de alcantarillado a los que colaboran en la instalación de sistemas de recuperación en las azoteas. Además, se han creado depósitos y filtros para sacar el máximo partido al agua recogida, que se usa también en los lagos y canales artificiales de los parques y jardines públicos.

Después de la tormenta
La transformación de Essen, vista con perspectiva, es de una mejora constante, incluso cuando la naturaleza se pone en contra. El 9 de junio de 2014, Essen, como todo el oeste de Alemania, sufrió gravemente los efectos del huracán Ela. Una de cada tres calles quedaron afectadas, con árboles caídos y varias destrozos importantes.

El esfuerzo de los servicios municipales y el trabajo coordinado con brigadas de voluntarios lograron recobrar la normalidad en la ciudad con mucha rapidez: en sólo cinco días se pudieron reabrir las carreteras, el transporte público y las escuelas municipales. El episodio se aprovechó, además, para poner sobre la mesa el estado del arbolado, que ahora se revisa con más atención, y se está estudiando también qué especies plantar a partir de ahora a fin de encontrar las más adecuadas de cara a posibles nuevas tormentas.

En todos estos procesos, además, se tiene muy en cuenta la implicación de la ciudadanía. Por ejemplo, hay varios jardines que cuidan directamente las personas que lo han pedido y, de vez en cuando, se organizan actividades colectivas de limpieza en las zonas verdes. En Essen hace más de 20 años que funciona una escuela de la naturaleza, donde además de centrarse en los más pequeños, se proponen actividades que al mismo tiempo puedan generar el diálogo intergeneracional. A los ciudadanos particulares se suman también las empresas en campañas como la que se ha hecho recientemente para plantar más árboles: se consiguieron donaciones por un total de 765.000 euros.
Toda esta transformación ha merecido el reconocimiento del galardón de Capital Verde Europea.

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