Buena nota para la conciencia ecológica de los gallegos

En este sentido, recuerda que “las industrias utilizan materiales peligrosos que, de verterse al entorno, acaban alterándolo, pudiendo ocasionar incluso mortandad de fauna en términos graves”.

En declaraciones a Onda Cero Galicia, la Sargento de la Oficina Técnica del Seprona en A Coruña, Elena Moya, aseguró que la conciencia ecológica de los gallegos podría calificarse como “buena” a día de hoy, si bien precisó que todavía debe ser mejorada para que los hábitos y comportamientos de los ciudadanos resulten compatibles con la preservación y cuidado del entorno.

En el transcurso de la entrevista, Moya hizo un diagnóstico de la situación de nuestro medio natural acorde con los datos recabados por el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil, cuya función es precisamente velar por la protección del medio ambiente, los recursos hidráulicos, la riqueza cinegética, piscícola, forestal y cualquier otra relacionada con el ámbito natural. Es por ello que las competencias de este Servicio se extienden a la protección del suelo, el agua y la atmósfera, así como a la sanidad animal y a la conservación de especies de flora y fauna, llevando a cabo igualmente una incansable lucha contra los vertidos, el comercio ilegal de especies protegidas, las actividades cinegéticas y de pesca irregulares, la defensa de los espacios naturales, así como la prevención, investigación y extinción de incendios.

NUESTROS RÍOS GOZAN DE BUENA SALUD

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Respecto al estado de nuestros ríos, la portavoz del Seprona manifestó que, en términos generales, es “bueno” en nuestra comunidad, situación a la que contribuye el hecho de que “disponemos de un entorno privilegiado en el que las elevadas precipitaciones nutren los cauces”. No obstante, apuntó que se siguen detectando agresiones que, en su mayor parte, derivan de procesos industriales y actividades agrícolas.
En este sentido, recuerda que “las industrias utilizan materiales peligrosos que, de verterse al entorno, acaban alterándolo, pudiendo ocasionar incluso mortandad de fauna en términos graves”.

En cuanto a las especies invasoras, precisó que éstas no sólo afectan a la fauna, sino también a la flora. En este sentido, se refirió a algunas de las más comunes tales como la Hierba de la Pampa y la Uña de Gato. “Son plantas que en nuestro hábitat suponen una amenaza para las autóctonas debido a que consumen muchos recursos”.

Ya en el ámbito de la fauna, puso como ejemplo las tortugas que la gente compra a modo de mascota (tortuga de Orejas Rojas o tortuga de Florida) y que luego acaban en el ámbito natural, resultando un ejemplar agresivo con las especies de aquí. Otro ejemplo podría ser algún tipo de cotorra.

En relación a ciertas especies tales como el lobo, jabalí, corzo, ardilla y cuervo, apuntó que su lugar está en el rural, a lo que añadió que “otra cosa es que si el hombre reduce su hábitat, lógicamente nos vamos a encontrar con una mayor concentración en el medio natural”.

También precisó que, al contrario de lo que se pueda pensar, no se han registrado más ataques de lobos al ganado, siendo la media similar a la de años anteriores. “No creo que siempre sean los responsables; hay mucho perro asilvestrado y quienes van a poder determinar el causante de la agresión al ganado son precisamente los especialistas en la materia”.

Y ya a nivel de tráfico de especies protegidas, apuntó que éste se encuentra estable, con tendencia a la disminución. “Es cierto que los reptiles tuvieron un pico durante los últimos tiempos, pero se ha vuelto a la normalidad, resultando más común en el caso de las aves”.

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