Hay un reino en el Himalaya que puede dar lecciones al mundo sobre emisiones de CO2

“Dicen que Bután es uno de los países más verdes y felices del mundo. El gobierno desarrolló algo que su Rey denominó Gross National Happiness (índice de felicidad bruta) basado en cuatro pilares: el desarrollo sostenible, la protección del Medio Ambiente, la preservación cultural y el buen gobierno. Hoy el reino del Himalaya es carbono negativo.”

Un recurso nuevo

Y uno de los pilares de la sostenibilidad del país, que está incrustado territorialmente entre dos grandes potencias industriales, como son India y China, es el turismo. En Bután piden que la gente vaya a visitarles y solo les imponen una serie de reglas de sentido común, para poder disfrutar de un destino único e inimitable.

La normativa del turismo sostenible y responsable de Bután pide a los visitantes, que primordialmente disfruten y respeten las tradiciones, la cultura y el entorno y que no destruyan ni ensucien, so pena de fuertes multas y hasta de la expulsión del país, a los infractores graves.

 

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Es importante destacar que el país vivió largo tiempo aislado del mundo, tanto que, hasta 1974 no era posible el ingreso al territorio butanés de extranjeros, ni siquiera como visitantes y que la televisión recién se permitió en 1999.

 

Turismo responsable

A día de hoy Bután ha hecho de la sostenibilidad su identidad nacional. De hecho, en la constitución, se ordena que el 60% de su territorio debe mantenerse y protegerse, en forma de bosques. El bajo impacto del turismo es uno de sus grandes logros.

Excepto los ciudadanos de tres países, a saber: Bangladés, India e Islas Maldivas, el resto de los promitentes turistas deben solicitar un visado especial, hacer las reservas mediante un operador turístico que tenga la aprobación oficial del gobierno y llevar una cantidad de dinero, que se considera: “Tarifa mínima del paquete diario”.

 

Esta tarifa incluye el alojamiento en establecimientos de tres estrellas, todas las comidas, la contratación de guías especializados y acreditados, las tasas e impuestos, el alquiler de equipos de camping y de trekking y los posibles traslados, dentro del territorio de Bután.

Entre las tasas, destaca una llamada “tarifa diaria de desarrollo sostenible”, que cada visitante debe abonar y que se emplea en ampliar las instalaciones e infraestructuras turísticas, a la vez que ayuda a financiar la educación y la salud de los butaneses, que son para ellos completamente gratuitas.

 

Carbono negativo

En una época en la que la enorme mayoría de los países del mundo está haciendo ingentes esfuerzos para alcanzar un nivel de carbono neutro, Bután es mucho más que eso, es Carbono Negativo. Ello se debe varias razones.

Una de ellas es que el territorio es similar en tamaño al de Suiza, pero la densidad poblacional resulta diez veces menor, que la del país europeo. Y cada butanés cuida el Medio Ambiente y especialmente a todos y cada uno de los árboles que poseen.

 

La primera carretera se construyó recién en 1960, por lo que Bután no tiene graves problemas de polución automotriz. De hecho, su ciudad capital, Timbu, es la única de Asia que no tiene semáforos, aunque hay un proyecto para colocarlos, puesto que están teniendo dificultades en el flujo del tráfico, en horas pico.

Dado que la mayor parte del territorio está poblado de árboles, que se cuidan, protegen y replantan (Bután tiene varios récords mundiales por la plantación de la mayor cantidad de árboles por hora, del mundo), el CO2 producido por todo el país es menor, que la capacidad de los bosques para eliminarlo.

 

REDACCION/ECOTICIAS.COM

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