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viernes, febrero 3, 2023

El ‘greenwashing’ descarado de la energía fósil

Cada año, cuando llega el Día Internacional de la Mujer (el 8 de marzo), es normal que las empresas aprovechen la oportunidad para hacer que sus marcas parezcan más interesadas en la igualdad de género.

Las empresas organizan o patrocinan eventos para el Día de la Mujer, e incluso reempaquetan sus productos o realizan promociones dirigidas a las mujeres. La industria de los combustibles fósiles no es ajena a esta dinámica. Como empresas que han dañado su imagen pública al ignorar repetidamente la contaminación que causan, usan el Día Internacional de la Mujer como oportunidad para ganar algunos puntos.

Otras se centran en la brecha de género en la investigación y la tecnología:

Y otras tantas organizan concursos o patrocinan eventos culturales como el lanzamiento de películas. Las empresas de combustibles fósiles llevan años practicando el “lavado verde“, presentándose como entes preocupados por el medio ambiente y defendiendo el gas fósil como un combustible respetuoso con el clima, o invirtiendo un pequeño porcentaje de su dinero en energías renovables para fingir que forman parte de la transición energética. Muchas de ellas incluso cambian sus logotipos o marcas para parecer más “verdes” como fue el caso de Gas Natural Fenosa, ahora conocida como Naturgy

Así que tienen cierta práctica en aparentar que se preocupan por el impacto social de sus negocios, y ahora han visto el Día Internacional de la Mujer como una oportunidad para hacer otro “lavado de imagen” de sus marcas.

Pero el negocio diario de estas empresas -la extracción, venta y quema de combustibles fósiles– perjudica a las mujeres al contaminar el medio ambiente e impulsar el deterioro del clima. La extracción, el transporte y el procesamiento de los combustibles fósiles tiene efectos desastrosos en el medio ambiente local, en la salud y en la vida de las personas. Cuando hay vertidos y otros accidentes, el daño se multiplica.

Cuando la catástrofe golpea, casi nunca lo hace por igual. Las personas que habitan en el Sur Global o las comunidades desfavorecidas de un determinado país, suelen llevarse la peor parte de la degradación del clima o de la contaminación del aire y el agua. Las comunidades desfavorecidas, ya sea por su situación económica o por su falta de poder político muchas veces ligado a su género o a la injusticia racial; pueden estar más cerca de la fuente de contaminación o de la catástrofe, por lo que son las más afectadas y las que más tienen que luchar por recuperarse.

Las mujeres suelen estar en situaciones sociales o económicas más precarias dentro de sus comunidades, lo que significa que pueden sufrir más los impactos de esta contaminación. Además, como bien sabemos el impacto de la extracción y el uso de combustibles fósiles va mucho más allá de los accidentes y los vertidos.

La quema de los combustibles fósiles es la principal causa del cambio climático y sus impactos son muy variados: desde sequías y olas de calor hasta tormentas e inundaciones que muy a menudo son los que más perjudican a las mujeres, sumados a los problemas de contaminación del aire que agravan y causan peligrosamente problemas de salud.

Investigaciones recientes han demostrado que la degradación del clima hace que las mujeres sean más vulnerables a la violencia de género. Así que nuestro llamamiento a las empresas de combustibles fósiles y a otras empresas que destruyen el clima es el siguiente:

  1. No queremos ver tus mensajes de lavado de género en el Día Internacional de la Mujer.
  2. La emergencia climática y la destrucción del medio ambiente perjudican sobre todo a las mujeres.
  3. Si realmente te preocupas por los derechos de las mujeres, ¡deja de empeorarlos!

Cuando utilizamos el término “mujeres”, en Greenpeace lo hacemos en un sentido que incluye a todas las personas que se identifican como mujeres, ya sean cisgénero, transgénero o no binarias.

Blog escrito por Silvia Pastorelli responsable de clima y energía en la Unidad política para la UE de Greenpeace en Bruselas. Traducido y adaptado por Tatiana Nuño, responsable de la campaña de Energía y Cambio Climático.

Fuente: Greenpeace

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