Aguas de pozo y pluviales para el riego municipal

Sabadell, proyecto pionero

La implantación de una red paralela de agua no potable se inició en Sabadell en 2004, con la recuperación de la mina del río Ripoll, que desde 1914 y hasta 1985 había dotado de agua potable a la ciudad. Se abandonó al detectarse contaminación biológica, pero una desinfección básica permitió volver a usar esta agua para el riego de zonas verdes y la limpieza viaria. Más adelante se recuperaron otras minas y pozos del municipio, con la instalación de los equipos para desinfectar el agua y garantizar su calidad. La consolidación de esta red alternativa se ha mostrado muy efectiva, y permitió mantener el riego de zonas verdes en momentos de restricción de agua de la red potable.

Al mismo tiempo que se ha ampliado esta red, se han buscado maneras de mejorar las redes de riego menos eficientes, que básicamente coincidían con las grandes superficies de césped que se regaban mediante aspersores. Se han sustituido las tuberías deterioradas, se han cambiado los emisores de riego por otros más eficientes y se han incorporado sensores de caudal que detectan fugas y detectores de lluvia para la parada automática del riego.

Granollers, riego eficiente del paseo fluvial recuperado
La recuperación de las riberas del río Congost como zona verde para el municipio ha sido uno de las actuaciones ambientales más destacadas de Granollers los últimos años. Y ha ido acompañada de medidas de eficiencia en el riego, incluyendo la implantación de una red de agua no potable que se alimenta de pozos del mismo paseo fluvial. Además, el diseño del espacio verde se ha realizado siguiendo las pautas de la jardinería de bajo consumo de agua, y las cien parcelas de huertos municipales se han equipado con riego por goteo. También se han habilitado seis puntos de carga de agua no potable para las máquinas barredoras y camiones cisterna del servicio de limpieza viaria.

Por otra parte, se ha creado un humedal que permite la regeneración del agua residual procedente de la depuradora de Granollers, y que se ha convertido en una zona de interés ecológico, paisajístico y pedagógico mediante el centro de educación ambiental que se ha construido.

Telegestión para controlar hasta la última gota
En Granollers se ha instalado un sistema de telecontrol para hacer aún más efectiva la gestión de la red de riego. En Sabadell ya hace años que la tienen en marcha, y actualmente se telegestionan más del 50% de las zonas de riego de la ciudad.

El sistema consiste en unos dispositivos instalados en las arquetas, que se comunican con un ordenador central mediante radiofrecuencia, y que transmiten información tanto sobre posibles fugas como sobre la situación climatológica de cada momento. Así, en caso de lluvia el sistema de riego se detiene de forma automática para no derrochar ni una gota de agua. También deja de funcionar en casos de vientos fuertes y de heladas.

A través de internet, los responsables pueden modificar las programaciones de riego en pocos minutos, con lo que se consigue no sólo un gran ahorro de agua sino también de tiempo para el personal de mantenimiento del riego.

Medidas efectivas en municipios pequeños
Con sistemas menos sofisticados que los de las ciudades grandes, los municipios medianos y pequeños también están demostrando que pueden poner en marcha medidas efectivas para el ahorro de agua.

En Vilanova del Vallès, con una población de 4.800 habitantes, la ampliación de la zona deportiva municipal se ha hecho de manera que la cubierta y los taludes permiten recoger el agua de lluvia y utilizarla para el riego urbano y para la limpieza de calles y alcantarillado. El municipio ya contaba con una balsa que habitualmente se llena con el agua de una mina y que está conectada a la red de riego de aguas freáticas. Con la recarga de la balsa con aguas pluviales se evita la explotación del acuífero.

Con poco más de 15.000 habitantes, el ayuntamiento de Montornès del Vallès  ha apostado por la búsqueda de usos alternativos al agua de la red principal y por la recuperación de recursos propios. Así, hoy por hoy se utilizan diversos pozos del término municipal para el riego de las zonas verdes del complejo deportivo y del campo de césped artificial, así como para renovar el agua de las piscinas. También se utilizan las aguas freáticas para regar otras zonas verdes, bien con gota a gota, bien rellenando cisternas para regar las plantaciones en alcorques.

Además, esta agua no potable es la que se gasta en los ejercicios de prácticas de extinción de incendios de los servicios de protección civil municipales. Para no perderla, estas prácticas se coordinan con la necesidad de riego de nuevas plantaciones, de manera que el agua se aprovecha en todo momento.

En resumen, todo un abanico de posibilidades con una finalidad común: reducir el consumo de agua potable para los usos que no la necesitan, y mejorar la gestión de un recurso tan preciado como necesario.

sostenible.cat – Anna Boluda

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