El principal objetivo es encaminarse hacia las denominadas ecomomías equilibradas en carbono, para lo cual es necesario continuar en el camino de la mejora continua de la tecnología, pero también en el desarrollo de modelos de negocio que hagan factibles y viables dichas economías. Así, apuestas como las del vehículo eléctrico cuentan con un importante componente tecnológico y, al mismo tiempo, también con una vertiente de negocio que está en desarrollo y que en los próximos años puede ser determinante como impulso para inclinar la balanza del modo de consumo de energía en el sector transporte.
En este sentido, también los denominados servicios energéticos deben testar diferentes modelos de negocio que permitan ampliar de forma innovadora el abanico de la oferta en materia de sistemas y modos de abastecimiento de energía.
En cuanto a la situación y perspectivas específicas de Euskadi, en el segundo día de conferencias se plasmó la apuesta de las empresas e industrias que conforman el sector energético vasco por el desarrollo de la tecnología y los modelos de negocio basados en el abastecimiento de las diferentes necesidades energéticas. La apuesta vasca en este sentido es inequívoca y ya cuenta con varios proyectos en macha que atestiguan esa línea de trabajo por la creación de riqueza y empleo a través de un tejido industrial y empresarial sólido en torno a la energía.
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