El transporte marítimo es, con mucho, el medio más importante de movimiento de mercancías hoy en día, representa aproximadamente el 90% de la carga mundial. La intensidad del tráfico marítimo medido en toneladas por kilómetro está creciendo entre un 4 y un 6% anual, incluso en un escenario de recesión económica. Además se cree que esta tendencia continuará ya que el transporte marítimo es reconocido
como el medio más rentable de transporte hoy en día. Según datos oficiales, el transporte marítimo emitió 1046 millones de toneladas de CO2 en 2007, lo que representa el 3,3% del total de las emisiones
de este gas en el mundo. Estas cifras podrían incrementarse en un 150-250% para 2025 según algunas estimaciones, en caso de no tomarse medidas. En este escenario, en el mes de Julio de 2011, la Organización Marítima Internacional ha dado un paso de gran trascendencia modificando las normas relativas a la emisión de Gases de Efecto Invernadero asociado al tráfico marítimo internacional.
La nueva normativa afectará a todas las embarcaciones de más de 400TRB a partir de enero de 2013, aunque no a todos los tipos de embarcaciones por igual.
Las embarcaciones nuevas, de manera progresiva según tipologías, deberán entregarse con el Índice de Eficiencia Energética en el Diseño (EEDI), que es un sistema para garantizar la reducción de emisiones de
CO2. Las previsiones llevarían a un 10% de reducción en las emisiones a la atmósfera de este gas.
La Agencia Europea de Salvamento Marítimo (EMSA), ha encargado un estudio al respecto a una compañía finlandesa. Si bien el estudio se centra fundamentalmente en analizar las repercusiones y la aplicabilidad
del EDDI en el transporte marítimo, el análisis comprende también lo que aparece denominado como “Buques especializados” entre los que nos encontraríamos a las embarcaciones de pesca (por encima de 400
TRB). La intención del estudio es proponer medidas para la adaptación del índice propuesto por la OMI a la casuística de determinadas flotas.
Entre las conclusiones sobre la aplicabilidad del índice en este tipo de flota se apunta a que mientras la flota de transporte normalmente tiene un perfil de actividad constante o predecible, en el caso de la flota
pesquera esto está muy lejos de la realidad, las condiciones de pesca y por tanto las características de la actividad pueden variar varias veces en un mismo día. El estudio plantea que de aplicarse el mismo método
que para el caso de los barcos construido para transporte, podrían producirse importantes riesgos asociados a la pérdida de estabilidad e incluso podría tener un resultado adverso sobre el consumo de combustible y la emisión de CO2.Este trabajo propone y desarrolla las consecuencias de una serie de medidas que podrían tomarse como alternativas al uso del EEDI tal y como ha sido diseñado por la OMI.
Continuando con este grave problema ambiental el proyecto Europeo TEFLES ha nacido con la intención de buscar o desarrollar tecnologías y estrategias con las que se produzca una reducción de las emisiones de
buques transbordadores Ro-Ro y ferries en sus maniobras y navegación.
Este interesante proyecto está financiado por la Unión Europea, y en él se encuentran unas once empresas del continente europeo, de las cuales cinco son españolas.Aún con todas las cautelas pertinentes, cabe esperar que algunos de los resultados puedan a medio plazo ser adaptados para la mejora también de esta problemática en la actividad pesquera.


















