Pregunta._ ¿La crisis que padecemos es una oportunidad para volver a la naturaleza?
Respuesta._ Es una oportunidad para volver a poner los pies en la tierra. Por eso pienso que va a tener sus efectos positivos pese a que todos estemos sufriendo ahora sus consecuencias.
Hay experiencias de vuelta al mundo rural, ¿no crees que no deja de ser un romanticismo trasnochado?
Yo no acostumbro a juzgar lo que hacen los demás. Cada uno tiene sus circunstancias, sus pensamientos, sus ideales… Dicho esto, yo creo que al mundo rural es imposible volver porque el mundo rural ya no existe. Salvo la cercanía a la naturaleza, la vida en el mundo rural es igual a la del mundo urbano. Vemos la misma televisión, comemos igual, vestimos igual, hacemos las mismas cosas, hablamos de lo mismo y aspiramos a lo mismo. En ese sentido, pretender volver al mundo rural en Europa no me parece algo romántico, me parece una utopía.
Muchas tienen un carácter ingenuo y fracasan, ¿por qué?
Quizá por eso, porque buscan algo que ya no existe. Y afortunadamente diría yo, que nací y viví en la Edad Media.
Las ciudades cada vez están más pobladas y, al mismo tiempo, en los países desarrollados, se avanza en un desarrollo sostenible (bicing, ahorro energético, rehabilitación de cascos urbanos, peatonalización, disuasión del uso del coche… tranvía). ¿Vamos bien por ese camino?
Todo lo que sea intentar racionalizar la vida me parece bueno. Lo que ocurre es que yo confío poco en la humanidad.
En un mundo globalizado, lo cercano no se valora…
Hay gente, entre la que me encuentro, que sí. Lo que pasa es que tiene más eco mediático la otra, la cosmopolita a ultranza.
Estamos abocados a un desarrollo que nos va acabar destruyendo.
Lo que está claro es que la falta de desarrollo también destruye. La clave es hallar el equilibrio entre ambos extremos.
¿Quieres leer la entrevista completa a Julio Llamazares? La encontrarás en la Revista Esposible.
http://www.canalsolidario.org/ – ECOticias.com


















