Vivimos en la cultura de la cantidad por encima de la calidad

Hoy conocemos Alfonso, una persona cauta, atenta y muy informada. Uno de los cinco ambientólogos fundadores de la asociación sin ánimo de lucro «De menjar no en llencem ni mica». Con sólo un año de vida, están haciendo una labor fantástica de concienciación ciudadana sobre el problema del derroche alimentario, y todo ello mediante la difusión de conocimiento, el intercambio de opiniones y mucha creatividad.

Todo empezó en 2011, cuando salió un informe de la ONU que decía que un tercio de la comida que se produce en el mundo se pierde o se desperdicia. Un estudio de la Generalitat y la Universidad Autónoma también dice que en Cataluña se ha calculado que tiramos unos 35 kg de comida por persona y año. Todo ello está valorado en 240 euros anuales por cada familia. De estos 35 kg, un 60% del derroche se produce en los hogares, más que a la restauración y la distribución de alimentos.

Cuando lo supimos, creímos que teníamos que hacer algo y nos pusimos a trabajar. Abrimos el blog como herramienta de difusión y para compartir experiencias e ideas. También empezamos a plantear talleres para concienciar a la población de este problema y empezar a buscar soluciones todos juntos. Estos talleres están pensados para cualquier tipo de público, esto nos afecta a todos, y suelen ser de quince o veinte personas. Nosotros no vamos como expertos, sino que es una taller de intercambio de experiencias de aprendizaje colectivo. De momento hemos hecho en alguna AMPA, centros cívicos, alguna asociación … pero estamos abiertos a todo. Si a alguien le interesa el tema, vamos.

¿Qué habéis extraído, de todos estos talleres?
Pues que hoy en día una familia se gasta mucho menos en comida de lo que se gastaba antes. Los motivos que nos han llevado a derrochar los alimentos se deben principalmente a no valorarlo. Y esto es debido, en primer lugar a la abundancia de comida. La cultura dice que es más importante la cantidad que la calidad. En segundo lugar, es debido a la pérdida de conocimientos: actualmente no sabemos planificar, no sabemos elaborar un menú semanal, no sabemos cómo se conservan los alimentos, no tenemos la habilidad de cocinar de más y luego conservarlo para tener un segundo comida preparada , no sabemos aprovechar …

Las grandes distribuidoras de verduras y frutas tienen unos criterios de tamaño, de calibre, de color, etc. que hacen que muchas frutas y verduras se queden en el campo, descartadas. Mirad, os he traido estos ejemplos (la patata en forma de corazón y las zanahorias). Si no es que hay un canal directo entre el agricultor y el consumidor, estos alimentos se descartan. En España, se calcula que estas frutas y verduras descartadas suponen el 20%, y ni son menos nutritivas, ni menos sabrosas.

Desde el punto de vista ambiental, imaginad toda el agua que se consume en la agricultura, la tierra dedicada a cultivar alimentos, el transporte, los residuos que se generan, etc. Todo esto es un impacto ambiental importante que debemos asumir para el consumo, pero si después de todo estos alimentos terminan tirándose …

En cuanto a los restaurantes, el derroche se produce en el que el cliente se deja en el plato. Los restaurantes intentan ser eficientes, tienen muy bien planificada la compra, conocen muy bien cómo conservar los alimentos. Se debería animar a la gente para que fregar el plato o porque se lo lleve a casa.

En definitiva, los motivos del derroche son diversos: porque se te estropea, porque compras demasiado, porque el conservas mal, porque te quedan restos de comida y no las sabes aprovechar … y aquí es donde queremos entrar nosotros. Queremos dar herramientas en los casos que se pueda, y revertir la situación. Sobre todo, lo que queremos conseguir es tirar lo menos posible a la basura, por motivos ambientales, económicos y sociales o morales.

¿Qué pautas debemos seguir para no desperdiciar?
Hay cuatro de básicas y muy importantes:
La planificación: recomendamos hacer tres listas a la hora de ir a comprar. La inmediata (diaria o cada dos días), que incluye la carne, el pescado y el pan, la lista semanal, que incluye la fruta y la verdura, y la lista quincenal o mensual, que incluiría los alimentos secos o envasados, como el arroz, la pasta, las galletas y las conservas. Y luego, es importante planificarse con un menú semanal: de primavera, de verano, de otoño y de invierno. A partir de ahí, ya puedes hacer una lista para ir a comprar. Lo que recomendamos -que puede hacer gracia pero que es muy importante- es dejar un día el menú semanal en blanco para aprovechar las sobras que se tienen en la nevera.
La conservación: debemos prestar mucha atención a que los alimentos tienen un orden dentro de la nevera. La gente no es muy consciente de ello. Los cajones son para la fruta y la verdura, que es donde se conserva mejor. Hay unos espacios específicos para la carne y el pescado, que suelen estar en la parte de abajo y que son los más fríos, y en la puerta irían las bebidas y el agua fresca. La leche, una vez abierta, debería ir dentro! Lo más importante es llevar un control cuidadoso de lo que tienes y lo que no tienes.

La cocina con medida: hay que aprender a calcular las cantidades que necesitas para no cocinar de más ni de menos. En la página web puede encontrar una lista de cantidades para comprar y cocinar según el número de comensales. Por ejemplo, para el pescado serían unos 100-150 gramos por persona. De esta manera, después te sobra mucha comida.
Aprovechar: tiramos mucha comida que aún se puede aprovechar! Por ejemplo, el pan seco, hay muchas recetas tradicionales que la aprovechan, como las tostadas de Santa Teresa, las migas, el pan (que se puede rayar y añadir en una crema de verduras), etc. En los talleres pedimos que la gente nos lleve recetas y trucos para aprovechar los alimentos, y entonces lo colgamos en la página web. A la gente joven les animamos a hacer pizzas con los restos de alimentos que les quedan en la nevera. Puedes hacer la base y encima poner esa lata medio abierta, cuatro aceitunas que te han sobrado, un pimiento muy blando, un corte final de queso que te ha quedado, etc.

Cuéntanos algunos trucos más.
Para empezar, es muy importante el tema de la caducidad. Hay muchos malentendidos. Hay dos conceptos importantes: la fecha de caducidad, es decir, la fecha a partir de la cual el producto puede dejar de ser seguro para la salud, y la fecha de consumo preferente, es decir, la fecha a partir de la cual el alimento comienza a perder propiedades organolépticas como la textura, el sabor o el olor, pero que no quiere decir que no se pueda consumir! Por tanto, hay que fijarse bien!

Congelar adecuadamente los alimentos también es importante. Hay muchos alimentos que se pueden congelar y la gente no lo sabe, como por ejemplo si te sobra una yema de huevo o una clara de huevo, lo puedes congelar, el tomate también se pueden congelar (después, sólo servirán para hacer un sofrito), etc.

El pan es de las cosas que más se tiran. Recomendamos comprar pan de calidad, como el de antes! ya que puede llegar a durar hasta dos días. Los de mala calidad a veces no aguantan ni seis horas. Hay que saber también que la mejor manera de conservarlo es en una bolsa de tela, nunca de plástico, y si todavía sobra, congelarlo o aprovecharlo en alguna de las recetas que os he comentado o que encontrará en el blog.

El plátano, por ejemplo, emite un gas, el etileno, que acelera la maduración. Por lo tanto, toda la fruta que tiene alrededor madurará. Esto va bien saberlo porque nos puede interesar en algunos casos, pero en otros no.

También tenemos el defecto de meterlo todo en la nevera. El problema principal es que tenemos unas neveras gigantes, que nos llevan a comprar más. Deberíamos tener una nevera en función de cuántos somos en casa. Los tomates, por ejemplo, sería mejor tenerlos fuera, porque dentro de la nevera se dañan, pierden el sabor, también ocurre con las frutas tropicales como la piña, el kiwi, etc.

¿Qué tipo de alimentación defendéis?
Defendemos el producto ecológico pero sobre todo de temporada y proximidad, ya que dura más porque ha madurado de forma natural. No ha sido en cámaras, no ha hecho mil kilómetros en camión y, además, se sabe que de esta manera también es más nutritivo. Apostamos por los canales de distribución más cortos; yo, por ejemplo, estoy en una cooperativa de consumo, Estèvia, de aquí al Poblenou y me llega la fruta y la verdura directamente del agricultor. Uno de los motivos por ser de una cooperativa es el tema del que se descarta. De hecho, es una sorpresa cuando la comida te llega a casa! Una semana los tomates pueden ser del tamaño de una bolita y la semana siguiente que sean gigantes. Todo esto dejando de lado las manías que impone el mercado.

Hay muchos informes de la industria alimentaria que estudian cómo incrementar la producción de alimentos, ya que cada año la población aumenta. Antes, lo que se debería hacer es darnos cuenta de la realidad, que entre la mitad y una tercera parte de lo que se produce se está perdiendo. Podríamos invertir en este derroche en vez de explotar más la tierra para producir. Este hecho enlaza mucho con el vegetarianismo o el veganismo, ya que para producir un kilo de carne, la cantidad de cereales que se ha tenido que producir es muy superior. Nosotros lo dejamos en las manos de cada uno, pero es importante conocer estos datos y los hechos.

¿Qué más tienes en la cabeza?
Queremos hacer más talleres! Y sobre todo, nos gustaría hacer en las escuelas, porque sabemos que empezar por la base es vital, pero también queremos hacer en el mundo universitario, el momento de independizarse es muy importante, es cuando deben llevar a cabo por primera vez todo el proceso: planificación, compra, cocina, aprovechamiento, etc. Nos encantaría conocer los problemas que tienen los jóvenes y poder colaborar con ellos y ayudar.

Ahora estamos apostando mucho por las redes de comunicación: Facebook y el Twitter, en los que publicamos consejos, imágenes, datos o estudios.

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