Queremos transformar la sociedad hacia valores de agroecología y justicia social y territorial

¿Quién sois Xicòria?
Somos un grupo de cuatro personas ahora mismo, y venimos de diferentes sectores: yo estudié ciencias ambientales, y los demás miembros estudiaron geología, educación social y forestales. Nos une el interés por generar nuestra propia labor, el autoempleo, y sobre todo experimentar con alternativas a nivel laboral, alimentario, social y organizativo. El objetivo final sería la transformación social hacia unos valores de agroecología y justicia social y territorial. Cada uno de nosotros estamos especializados en unos temas, con coordinación continua de todo el proyecto.

¿Cómo y cuándo empezasteis?
Empezamos el verano de 2008, fruto de un proceso de reflexión de unas cuantas personas sobre cómo queríamos vivir, qué queríamos que fuera nuestra actividad principal. Después de un tiempo buscando un espacio, nos cedieron una finca en Montblanc y eso fue finalmente el disparo de salida. Tenemos las tierras en una especie de alquiler muy bajo que además pagamos con verduras. Empezamos con muy poco dinero, parece mentira que pudiéramos hacerlo con tan poca cosa.
¿Y a qué se dedica Xicòria?
Si lo miramos desde el punto de vista del espacio y el tiempo que dedicamos, la actividad principal es la producción de la huerta, de verdura ecológica. Pero en términos económicos son igualmente importantes los proyectos educativos y la cocina. Cada uno tiene además su temporada: primavera-verano es cuando hay más trabajo en el huerto, los proyectos educativos se centran en el periodo escolar y la cocina en la primavera y el otoño, cuando suele haber más celebraciones, encuentros, etc.

Vamos por partes. ¿Como es su huerto? ¿Como vende su producción? ¿Tenéis certificación ecológica?
Nuestro huerto integra muchos conceptos de permacultura, agricultura biodinámica y agroecología. Y consideramos la finca como un todo: sobre todo hay verdura, pero también frutales, plantas medicinales y trabajamos mucho la biodiversidad de vallas arboladas y arbustos. Es una finca productiva, pero la tratamos toda ella como un organismo. Producimos verdura ecológica y al principio la distribuíamos sólo en la comarca, a gente que viene a buscarla directamente en la finca un día a la semana. Pero desde hace medio año hemos empezado también a llevar cestas a Barcelona, ​​porque hemos visto que en la comarca no teníamos suficiente gente sensible a estos productos, a pesar de haber hecho muchas charlas y estar muy en red con los agricultores locales y la gente que trabaja los temas de producto local, denominaciones de origen, etc.

Para la verdura se paga una cuota fija mensual y cada semana llevamos una cesta de productos de temporada. Hacemos unas 70 a la semana, la mitad a la comarca y la mitad a Barcelona. Y además destinamos verdura también a la cocina, a pagar la finca y a intercambio: conseguimos muchos servicios en la comarca a través del intercambio, del ‘pago’ con verduras, desde terapias o clases de yoga hasta las revisiones que nos hace el mecánico de la furgoneta. Nos va mucho mejor hacerlo así, pagar con verdura que ya tenemos y que ha representado mucho trabajo que pagar con dinero.

- Advertisement -

Por otra parte, desde el principio hemos hecho un esfuerzo para cultivar variedades locales del campo de Tarragona o de otros puntos de Cataluña y hacernos la propia semilla para recuperar variedades antiguas. Y ahora hemos conseguido suficiente producción de estas verduras, no comerciales en los mercados habituales, como para incorporarlas a las cestas. Hablamos por ejemplo del tomate »colló de frare’ o o tomate ‘’del bitxo’, la achicoria, que aquí la cultiva muy poca gente, o la judía ‘del metro’, que se ha adaptado muy bien.

Todo es de producción ecológica, pero no tenemos el sello certificados. Por un lado, como crítica política, porque pensamos que los sellos actuales son muy superficiales y sólo tienen en cuenta las condiciones de cultivo, pero no las condiciones socio-laborales o la distancia de distribución, y también por razones económicas: hemos priorizado la sostenibilidad económica del proyecto y la viabilidad de unos salarios justos-aunque todavía no hemos logrado-por encima del sello. Cumplimos la normativa de la certificación y muchas otras normas que nos autoimponemos, pero no tenemos el sello.

¿Qué actividades educativas hace Xicòria? ¿Para qué público?
Por un lado hacemos talleres con metodologías participativas para generar reflexión en adultos, sobre temas relacionados con la alimentación y el consumo. También hemos realizado el proyecto ‘Semilla’ en la comarca, para escuelas, sobre biodiversidad y recuperación de semillas antiguas. Hacemos talleres en las propias escuelas, y luego vienen al huerto a hacer actividades.

¿Y en qué consiste su proyecto de cocina?
Nuestro proyecto de cocina viene de lo que sabíamos hacer antes de fundar Xicòria, de la experiencia que teníamos en grupos de cocina populares. Lo que hacemos es comida para grupos, desde 20 o 30 personas hasta 300, para celebraciones, encuentros, seminarios, etc.

La idea es, por un lado, utilizar los excedentes del huerto: por ejemplo, las remolachas que se quedan demasiado pequeñas para las cestas, van a cocina. También queremos dar a conocer la cocina de temporada, porque hablamos mucho del producto de temporada pero a mucha gente le cuesta adaptarse a cocinar diferente según la época del año y no saben qué hacer con las verduras que vienen en la cesta.

Nosotros intentamos de manera práctica mostrar qué podemos hacer con la col en invierno, o con la remolacha: usamos estos productos y así ven maneras de prepararlos. Y además de nuestra verdura, en la cocina priorizamos lo que pueden aportar otros productores locales ecológicos: miel, vino, legumbres, pan … Hacemos los menús en función de lo que hay disponible en cada momento. Prácticamente el 90% de los platos son producto local ecológico del campo de Tarragona. Demostramos que es posible hacerlo.

¿Con todas estas actividades, generan empleo?

Sí, sobre todo en proyectos nuevos de educación, para hacer los talleres. Y también buscamos colaboradores cuando tenemos encargos de cocina, aunque damos la opción de que la propia entidad que nos encarga la comida ponga voluntarios para ayudarnos, y entonces el menú es más barato. El huerto en principio lo llevamos entre dos personas de Xicòria, y en verano nos ayudan voluntarios.

¿Qué papel tiene el voluntariado dentro de Xicòria?
Durante los primeros años hemos recibido voluntarios internacionales a través de la red World Wide Opportunities and Organic Farms, pero el último año, con el empeoramiento de la situación económica, nos hemos encontrado mucha gente local que nos pedía trabajar con nosotros con esa misma filosofía, a cambio de comida o de alojamiento. Nos ha sorprendido mucho, porque hemos visto un efecto positivo de la crisis: nos ha llegado mucha gente que está muy motivada para hacer un cambio de vida total, con ideas para trabajos nuevos, para reinventarse y seguir modelos más sostenibles.

Este cambio de vida es precisamente lo que vosotros habéis hecho. ¿Como lo valoras tú personalmente, ahora que hace 4 años que el empezasteis?
La valoración es muy positiva porque estoy haciendo realmente lo que quiero, y además dentro de Xicòria tenemos libertad para intentar poner en marcha nuevos proyectos constantemente. Tengo libertad laboral, mucho margen de creatividad y trabajar la tierra a mí me ha enganchado mucho. Pero a nivel económico es un gran sacrificio, porque trabajamos muchas horas y aún no hemos llegado a la compensación que nos parecería justa. Nos falta estabilidad económica.

¿Entonces dirías que no es un buen momento para iniciar un proyecto como el vuestro?
No es el mejor momento, y cuesta por ejemplo que la gente esté dispuesta a pagar la diferencia de precio que hay entre las verduras de este tipo de producción y las que encuentran en los supermercados. Pero a mí me sorprende gratamente que cada vez hay más gente sensible a todo esto. Y, además, con la crisis crece la cantidad de gente que es consciente de la importancia de gastar su dinero en los que están generando puestos de trabajo en el ámbito local, en lugar de comprar en una gran multinacional de supermercados. Este factor de economía local sí se empieza a apreciar.
Nosotros hacemos precios bastante asequibles, aunque esto afecta a la viabilidad económica del proyecto: ponemos los precios que nosotros creemos que podríamos pagar.

www.sostenible.catECOticias.com

ARTÍCULOS RELACIONADOS
- publicidad -

Otras noticias de interés