Amigas de la Tierra exige más protección ante crisis energética en un momento crítico marcado por la guerra en Irán, el encarecimiento del gas y el petróleo y el impacto directo sobre millones de hogares. La organización ecologista advierte de que, una vez más, son las personas más vulnerables quienes están pagando el precio más alto de un sistema energético dominado por los combustibles fósiles.
El Gobierno ha reaccionado con un escudo energético de 5.000 millones de euros, incluyendo rebajas fiscales y medidas de protección, pero la organización considera que no es suficiente. Reclama un giro profundo: prohibir de forma permanente los cortes de suministro y gravar los beneficios extraordinarios de las grandes energéticas.
Amigas de la Tierra exige más protección ante crisis energética y denuncia un sistema injusto
La guerra en Irán dispara los precios y desata una nueva crisis energética global mientras la organización ecologista exige medidas permanentes contra la pobreza energética y los beneficios extraordinarios.
La organización no solo valora las medidas: lanza una advertencia clara. La crisis energética no es solo un problema de precios, es un problema de desigualdad.
La guerra en Irán ha provocado:
- Subidas generalizadas de gas y petróleo
- Incremento del coste eléctrico
- Nueva ola de incertidumbre energética en Europa
Y el patrón se repite: las grandes empresas aumentan beneficios mientras crece la pobreza energética.
Un escudo de 5.000 millones que no llega a todos por igual
El paquete aprobado por el Gobierno incluye:
- Reducción del IVA al 10% en luz, gas y carburantes
- Extensión de la prohibición de cortes a vulnerables hasta diciembre de 2026
Pero Amigas de la Tierra advierte:
Estas medidas son insuficientes y regresivas. ¿Por qué?:
- Se aplican sin distinguir niveles de renta.
- No limitan el precio máximo de la energía.
- Mantienen la dependencia del mercado.
El resultado: el ahorro ciudadano queda expuesto a la volatilidad extrema.
La gran exigencia: prohibir para siempre los cortes de luz y gas
La organización pone sobre la mesa una medida clave: Prohibición permanente de cortes de suministro energético.
No solo en crisis. Siempre. El argumento es contundente:
- La energía es un derecho básico
- Las crisis son cada vez más frecuentes
- La vulnerabilidad energética es estructural
Beneficios récord mientras sube la factura: el conflicto que nadie quiere abordar
La guerra de Irán ha reactivado un fenómeno conocido: Los “beneficios caídos del cielo”.
Ya ocurrió con la guerra de Ucrania:
- Energéticas y banca dispararon beneficios.
- Hogares sufrieron subidas históricas.
Ahora, el riesgo es repetir el mismo escenario.
Por eso exigen:
- Impuesto permanente a beneficios extraordinarios.
- Inclusión de grandes energéticas y también industria militar.
- Fiscalidad diferenciada entre pymes y grandes corporaciones.
Menos subvencionar fósiles y más justicia social energética
Amigas de la Tierra lanza una crítica directa al modelo actual: Se está subvencionando el consumo de combustibles fósiles en lugar de proteger a las personas.
Proponen un cambio radical:
- Políticas redistributivas.
- Ayudas dirigidas según renta.
- Reducción estructural de la dependencia fósil.
Comunidades energéticas: la alternativa que sigue bloqueada
Frente al modelo actual, la organización defiende soluciones concretas:
- Autoconsumo.
- Comunidades energéticas.
- Democratización del sistema.
Sin embargo:
- Falta financiación.
- El marco legal sigue incompleto.
- El Real Decreto específico sigue sin aprobarse.
Mientras tanto, las ayudas al sector fósil siguen siendo muy superiores.
El mensaje final: la crisis energética no es puntual, es estructural
Cristina Alonso Saavedra, responsable de energía de la organización, lo resume: “La dependencia fósil nos condena a crisis recurrentes”.
La guerra en Irán no es una excepción. Es un síntoma.
Nuclear no es la solución: más dependencia y más concentración de poder
Ante el resurgir del debate nuclear, la organización es clara:
- No garantiza estabilidad.
- No es flexible.
- No democratiza el sistema.
- Genera residuos radiactivos de alto coste.
Mantener el calendario de cierre es clave para un sistema limpio y justo.


















