“El asma es un mal que afecta a gran cantidad de españoles y que puede coartar las actividades diarias. Un nuevo estudio sostiene que, el ejercicio y una mejor dieta pueden resultarles de gran ayuda, para aliviar y reducir la sintomatología asociada.”
El asma es una afección común que padece alrededor de una de cada 10 personas, en el mundo occidental. Muchos de los pacientes que sufren esta enfermedad, dependen de una medicación diaria para controlar sus síntomas: sibilancias, dolor en el pecho y falta de aliento.
Por otra parte, la gran mayoría de los asmáticos de todas las edades, evita ejercitarse ante el miedo a que las actividades físicas, puedan resultar agentes inductores, que provoquen la aparición de la temida sintomatología.

Estudio y conclusiones
Un nuevo estudio realizado en el Hospital Universitario de Bispebjerg en Dinamarca y que fue presentado en el Congreso de la European Respiratory Society International, recientemente celebrado en Italia, se basó en la realización de pruebas, monitoreo y control, de 149 pacientes de asma crónica, que fueron asignados aleatoriamente a uno de cuatro grupos.
Al primero se le pidió que siguiera una dieta alta en proteínas y con un índice glucémico bajo (poca azúcar), el segundo concurrió a un gimnasio tres veces a la semana, donde practicó varios ejercicios, alcanzando incluso picos de alta intensidad.

El tercer grupo tomó parte de las actividades físicas en el gimnasio y también siguió la dieta del primero y el cuarto grupo hizo su vida normal, por lo que se le consideró el grupo de control y cotejo de datos.
En promedio, los pacientes que participaron en el tercer grupo e hicieron ejercicio y siguieron la dieta calificaron su puntaje de la aparición de síntomas de asma, hasta un 50 % mejor, en comparación con el grupo de control.

En los grupos primero y segundo, los pacientes también experimentaron mejoras importantes en cuanto a la aparición de síntomas, pero en ambos casos los promedios fueron menores que los que experimentaron los del tercer grupo.
Los resultados demostraron que un estilo de vida saludable, que combine dieta y ejercicio, mejoraron tanto el control de los síntomas, como la calidad de vida de los pacientes, así como su nivel de aptitud y su autoestima.

La conclusión del grupo de investigadores que llevaron a cabo el estudio es que la ingesta diaria de una dieta saludable, rica en proteínas, frutas y verduras, combinada con la práctica de los ejercicios adecuados podría ayudar a reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida en las personas asmáticas.

Un círculo vicioso
Uno de los graves problemas que tiene los pacientes de asma es que son más propensos al sedentarismo y ello les lleva a que además de dicha enfermedad respiratoria, acaben por padecer obesidad, que empeora aún más a la primera. Según este estudio este círculo vicioso se debe romper.
“Cada vez tenemos más pruebas de que los pacientes con asma y que, además, padecen obesidad pueden beneficiarse de una dieta sana y de más ejercicio”, dijo la Dra. Louise Lindhardt Toennesen y agregó que: “la investigación nos sugiere que a las personas que padecen asma se las debe alentar a que opten por tener una dieta saludable y a participar en actividades físicas”.




















