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Hogar sin Tóxicos, ¿misión imposible?

Porque afectan a un sistema extraordinariamente sensible de nuestro organismo, el sistema hormonal, en el que bastan concentraciones bajísimas de una sustancia para que se produzcan efectos. A veces, virtualmente, una sola molécula podría bastar. Y como este sistema regula funciones básicas del organismo,  su alteración, especialmente durante momentos críticos del desarrollo, puede causar muchas consecuencias.
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Fecha de publicació: 03/01/2018, 13:16 h | (215) veces leída
Carlos de Prada, comunicador especializado en temas ambientales, es Premio Global 500 de la ONU, responsable de la campaña Hogar sin Tóxicos y presidente del Fodesam. Acaba de presentar un amplio informe sobre el riesgo para la salud que puede representar la exposición a pesticidas que pueden alterar el sistema hormonal humano. Unos pesticidas a los cuales se exponen cotidianamente millones de personas al comer frutas y verduras convencionales. Un aspecto crítico que muestra la urgente necesidad de que se opte por una transición hacia la agroecología.
-¿Puedes resumir el informe “Alimentos con residuos de pesticidas alteradores hormonales”?
-Una parte importante de este informe-libro se dedica a responder una pregunta clave: ¿Son realmente seguros los residuos de pesticidas que hay en buena parte de las frutas y verduras convencionales? Algunas instancias oficiales no se cansan de decir que sí, mientras no se superen los niveles legales de concentración, algo que pocas veces sucede. Con ello, propician que millones de personas se sigan exponiendo cotidianamente a esas sustancias. Sin embargo, existen una serie de hechos objetivos, muy contundentes y claros, que contradicen ese optimismo. Especialmente con los muchos pesticidas que son disruptores endocrinos, es decir, aquellos que pueden alterar el sistema hormonal. Realmente, más que una seguridad real… lo que hay es una mera apariencia de seguridad. Mostramos qué pesticidas son, qué efectos pueden tener, cómo fallan las normas y controles que deberían protegernos, y hacemos un llamamiento para que se deje de engañar y que, como única opción real para proteger debidamente la salud de la población, se potencie la agricultura ecológica que prescinde del uso de pesticidas y por lo tanto es el mejor modo de evitar la exposición humana a estas sustancias.
DISRUPTORES HORMONALES
-¿Por qué los disruptores endocrinos son tan peligrosos?
-Porque afectan a un sistema extraordinariamente sensible de nuestro organismo, el sistema hormonal, en el que bastan concentraciones bajísimas de una sustancia para que se produzcan efectos. A veces, virtualmente, una sola molécula podría bastar. Y como este sistema regula funciones básicas del organismo, su alteración, especialmente durante momentos críticos del desarrollo, puede causar muchas consecuencias. Mientras oficialmente se establecen niveles supuestamente "seguros" de exposición a estas sustancias, lo que nos dice la ciencia es que son sustancias para las que no puede establecerse un umbral seguro, por bajo que sea. Es más, contradiciendo la obsoleta presunción oficial de que "a más dosis más efecto"… se ha visto que algunas de estas sustancias pueden tener en ocasiones mayores efectos a concentraciones bajas que a altas. Como dice la propia OMS los sistemas oficiales de evaluación del riesgo no sirven para evaluar los riesgos de las sustancias disruptoras endocrinas. Solo con lo dicho, y es solo una pequeña parte de lo que exponemos, podemos hacernos una idea de lo preocupante que es que cotidianamente nos sigamos exponiendo a unas sustancias que han sido asociadas a los más variados efectos: malformaciones, cánceres, daños en el desarrollo cerebral infantil, obesidad, enfermedades cardiovasculares...
-Háblanos de las medidas que proponéis a la Administración para solventar o mitigar el problema a corto plazo…
-En primer lugar pedimos que a la hora de evaluar los riesgos se tenga en cuenta lo que dice la comunidad científica. Hasta ahora no se ha hecho. Por el contrario, se ha preferido seguir empleando sistemas obsoletos que tienen más en cuenta los informes, muchas veces secretos (algo absolutamente escandaloso), de los propios fabricantes de pesticidas. Miles de estudios realizados por la ciencia académica en los centros de investigación punteros del planeta, no son tenidos en cuenta. Se llegan a aplicar criterios caprichosos, e incluso totalmente aleatorios en algún caso, para evaluar el riesgo. Todo esto debe ser corregido. Y se debe informar a la ciudadanía de estas y otras deficiencias en lugar de trasladar ficciones de una supuesta seguridad total. Por otro lado, y sin esperar a que haya alguna vez una regulación adecuada a nivel europeo, cosa difícil por el poder de los lobbies químicos en Bruselas, deben adoptarse medidas urgentes a nivel nacional, autonómico y local para evitar que la población se siga exponiendo a estas sustancias. Unas medidas que en primer término deben incluir una apuesta radical por la agroecología, que debe convertirse en poco tiempo en la principal forma de producir alimentos en España. Fijando porcentajes y calendarios concretos para lograr su expansión en pocos años. También establecer objetivos concretos de reducción en el uso general de pesticidas. Algo especialmente necesario en España, que es el país de la UE que más pesticidas usa. La mejor manera de proteger nuestra salud frente a los efectos de los pesticidas disruptores endocrinos es consumir alimentos ecológicos
DINAMARCA
-Otros países de nuestro entorno ya se han puesto manos a la obra. ¿Por qué nosotros somos más lentos?
-Dinamarca, por ejemplo, ha puesto en marcha un plan nacional para promover la agricultura ecológica, y llevan mucho tiempo con planes que han logrado tremendas reducciones en el uso de pesticidas. Incluso Francia ha sacado un plan para promover la agroecología y reducir un 50% el uso de pesticidas para 2025. Y no debemos olvidar que la propia normativa europea, que lamentablemente no se cumple, dice que para controlar posibles plagas deben priorizarse las opciones no químicas y que debemos librarnos de la dependencia del uso de pesticidas. Porque se tiene claro que es un disparate tener esta especie de toxicomanía agraria. Pero los intereses de unas pocas empresas químicas, que se están adueñando de la alimentación mundial, no solo por la dependencia de sus venenos sino también por su control del mercado mundial de semillas, pesan demasiado. Los gobiernos de países como España, hasta ahora, lamentablemente, siguen bajo la influencia de estos sectores sin pensar en lo mejor para la salud, para la ecología y para el propio futuro de una agricultura cada vez más deteriorada. Creo que, aparte de la servidumbre de algunos poderes públicos frente a intereses privados, en España juega un papel relevante la insuficiente conciencia de la población. Por eso llevo tanto tiempo intentando trabajar en abrir los ojos de la población acerca de una serie de hechos objetivos
-¿Nos puedes hablar del “efecto cóctel”?
-El tema del efecto cóctel es clave. Porque resulta que los niveles legales de presencia de residuos de pesticidas en frutas y verduras se establecen evaluando el riesgo de que nos expusiésemos a un pesticida solo, aislado, cada vez. Cuando es un hecho que en la vida real, en una sola pera, manzana, fresa, etc., puede haber, al mismo tiempo, 10 o más pesticidas a la vez. Y no digamos si sumamos los de ingerir en una misma comida otros alimentos cada uno con sus respectivos pesticidas. Y aún más si tenemos cuenta que además de todos esos pesticidas una persona suele tener también en su cuerpo, al mismo tiempo, otros muchos contaminantes. Si se sabe que nos exponemos no a sustancias aisladas sino a mezclas de ellas y que el efecto de estas mezclas puede llegar a ser cientos de veces superior al de las sustancias aisladas, ¿de qué sirven los niveles supuestamente "seguros" que se establecen para sustancias aisladas? Es muy grave que se esté evaluando el riesgo de algo que no se da en la vida real -exponernos a un tóxico aislado- pero que no se esté evaluando lo que realmente sucede: que millones de personas se exponen cotidianamente, y a la vez, a mezclas de sustancias que pueden sumar e incluso multiplicar sus efectos. ¿Cómo puede afirmarse que es seguro para la salud que haya esos residuos de pesticidas en los alimentos?
AGROECOLOGÍA
-Apuestas claramente por la agroecología a este problema… Tus argumentos son consistentes. ¿Puedes darnos alguno?
-Puede existir, incluso entre muchas personas que trabajan en el sector ecológico, ciertos complejos a la hora de defender la agroecología. Acaso intimidados por el poder de la agricultura industrial convencional y quienes la apoyan, no se atreven a contestar con suficiente contundencia sus mitos, como eso de que es más productiva, más competitiva… Son grandes mentiras que solo benefician a unos pocos y que están amenazando el futuro de la alimentación mundial. La verdad es que la única forma viable de alimentar a los 9.000 o 10.000 millones de personas que puede tener el mundo en el año 2050 es la agroecología. Que la agricultura industrial, basada en la agroquímica es, realmente, una amenaza para lograrlo. Multitud de estudios e informes -incluso de la propia ONU-, como recojo en el documento, manifiestan que la agricultura industrial de la agroquímica y los monocultivos es un absoluto fracaso. Que no ha acabado con el hambre en el mundo, ni con las plagas (que de hecho ha favorecido), que destruye empleo, que es menos rentable para los agricultores, que empobrece los suelos, que aumenta el cambio climático, que daña gravemente la biodiversidad, que acaba con la polinización (que es clave para la producción mundial de alimentos), que envenena los suelos y las aguas, que produce unos daños sanitarios terribles (por ejemplo cientos de miles de muertos por intoxicación con pesticidas)... Por cada euro que se paga por un producto convencional, no ecológico, la sociedad ha de pagar otro en daños a la salud y otro en daños al medio ambiente. La agricultura ecológica es, realmente, además de sobradamente productiva, más competitiva económicamente, beneficia a más personas y produce alimentos más sanos y nutritivos. Y, por supuesto, es la única forma de evitar exponerse a pesticidas disruptores endocrinos en los alimentos.
-En cuanto a los límites legales… No nos podemos fiar. Ponnos algún ejemplo para estar alertas de cómo se manipula la realidad…
-Antes ya comenté algunos ejemplos. Pero en el informe detallamos muchos. Por ejemplo, para establecer los niveles legales de un producto pesticida solo se analiza el efecto de una de las muchas sustancias que pueden integrarlo, el llamado principio activo, cuando se sabe que lo que se esparce sobre las verduras es una mezcla compleja de la que el principio activo puede ser solo un pequeño porcentaje. Y hay estudios que muestran que el efecto de la composición completa del producto puede ser cientos de veces superior a la del principio activo solo. Otro hecho es que los dosieres en los que se basan las evaluaciones de riesgo para evaluar los pesticidas los elabora la propia industria fabricante del pesticida que decide a capricho qué estudios "valen" y cuáles no; y claro, los que "valen", entre comillas, son sobre todo los informes de la propia industria, muchas veces secretos y que, por lo tanto, nadie puede revisar. Luego la Administración les da luz verde como si nada. Una Administración, por ejemplo la EFSA, en la que el propio Tribunal Europeo de Auditores ha denunciado que existen conflictos de interés. Es decir, que en sus paneles de expertos hay presencia de personas ligadas a la industria. Son muchas cosas. El sistema es tan increíblemente sesgado que solo la ignorancia de una parte de la población hace que la cosa no estalle.
LAS EMPRESAS
-¿Cuáles son las principales empresas que se “forran” con la venta de pesticidas con claros efectos nocivos en la salud de los consumidores, de los trabajadores del campo y del medio ambiente?
-La mayor parte del mercado mundial de pesticidas está en manos de tres grupos de empresas. A saber: Monsanto-Bayer, Syngenta-Chem China y Dupont-Dow Chemical. Por cierto estos mismos grupos controlan también la mayor parte del mercado mundial de semillas. Unas semillas que, gracias a unas leyes al dictado de la industria, se van imponiendo a los agricultores, mientras ha desaparecido ya más del 80% de las variedades de plantas de cultivo que la humanidad había venido utilizando desde tiempos inmemoriales. Resulta que las semillas que desaparecen, cientos de miles de variedades diferentes que serían un tesoro para la supervivencia de la humanidad, tienen más diversidad genética interna y, por lo tanto, más capacidad de adaptación que las comerciales, por lo cual de seguir el proceso la alimentación de la humanidad acabará dependiendo de unas pocas semillas comerciales uniformes y enormemente vulnerables. No es ya la biodiversidad o la salud humana la que puede estar en riesgo en mayor o menor medida, es la propia existencia de la agricultura tal y como la habíamos conocido, y la propia alimentación de la humanidad la que está en juego. No sé cómo más gente no se escandaliza de algo tan de oscura novela de ciencia ficción como que unas empresas fabricantes de venenos se estén apoderando de la alimentación mundial. ¿Qué hacen unas empresas de química sintética controlando lo que comemos? ¿Cómo hemos permitido que pase?
-Además de a través de la dieta, ¿de qué otras formas estamos expuestos a los efectos de los pesticidas?
-Solo una mínima parte de los pesticidas fumigados alcanza su objetivo, y con muy dudosos resultados. La mayor parte contamina los suelos y las aguas superficiales y subterráneas o viaja por el aire a veces a cientos de kilómetros. Muchos agricultores pueden tener una exposición más intensa al fumigar, pero también poblaciones cercanas por el aire o por el agua, e incluso poblaciones más distantes por las mismas vías, aunque sea a más bajas concentraciones. Si a ello sumamos los pesticidas que se usan en cunetas, vías de tren, parques y jardines, edificios, medios de transporte... y aún y a veces de forma notable, en el interior de los hogares, veremos que es difícil no estar expuestos a estas sustancias.
FELICITACIONES
-La labor que lleváis a cabo es imprescindible y, desde Vida Sana y desde The Ecologist, os queremos felicitar por este monumental trabajo… ¿Cuál es la verdad más incómoda de la que dais cuenta en este exhaustivo informe?
-Una verdad incómoda muy básica es que los niveles legales lo que hacen muchas veces, en la práctica, es legalizar la mayor parte de la contaminación que sufrimos cotidianamente (por ejemplo a través de la dieta). Se decreta que la contaminación a la que normalmente nos exponemos, por ese mero hecho, es "normal". Se convierte en normativa. Solo se declaran ilegales unos niveles tan altos de contaminación que es difícil que nunca nos expongamos a ellos. Es el "no pasa nada", "todo está controlado". No se preocupen que el envenenamiento que padecen es legal. El problema es que una infinidad de estudios científicos muestran asociaciones entre lo que se llaman niveles "ambientalmente relevantes", es decir, los niveles bajos de estas sustancias a los que normalmente nos solemos exponer, y que suelen estar muy por debajo de los niveles legales a una serie de efectos. Cuando uno observa cómo crecen espectacularmente en incidencia en las últimas décadas una serie de problemas de salud… uno no puede más que pensar que, aunque acaso no sea el único factor, este de los contaminantes químicos puede ser uno de los que lo explique. Es lo que piensan, por cierto, miles de científicos muy serios. Por otra parte, hace mucho que nadie pone en duda que estas sustancias están produciendo problemas análogos en poblaciones animales. Aún estamos a tiempo de hacer caso a lo que dice la comunidad científica.
Pedro Burruezo
PESTICIDAS PELIGROSOS
ESPAÑA SE LLEVA LA PALMA
En toda la UE se esparcen anualmente 400.000 toneladas de pesticidas y España es el país donde más se usan, con 78.000 toneladas al año, según Eurostat. Muchas de estas sustancias alteran el normal funcionamiento del sistema endocrino. La propia OMS advierte de que los sistemas actuales de evaluación del riesgo son inadecuados para sustancias disruptoras endocrinas. Virtualmente todos los ciudadanos están expuestos a ellas. La campaña Hogar sin Tóxicos de la Fundación Vivo Sano reclama a las autoridades españolas medidas urgentes para proteger la salud de la población, siguiendo el ejemplo de países como Francia o Dinamarca. El informe y la campaña, a cargo de Carlos de Prada, también son una firme apuesta por la agricultura ecológica.
El uso de pesticidas es hoy en día una práctica generalizada en la agricultura convencional, de tal forma que un alto porcentaje de los productos alimentarios que llegan a nuestras mesas tienen residuos de estas sustancias. Muchos de estos pesticidas son o pueden ser disruptores endocrinos, es decir, que pueden alterar el normal funcionamiento del sistema hormonal y afectar a la salud de las personas. La exposición humana a estas sustancias es generalizada.
En el campo de la regulación, el responsable de Hogar sin tóxicos subraya la necesidad de un plan nacional que tenga el objetivo vinculante de reducir el uso de estas sustancias un 30% cada cinco años, así como de impulsar técnicas no químicas de control de plagas y apoyar decididamente la agricultura ecológica, tomando como referencia las medidas adoptadas por países de nuestro entorno como Francia, que ha puesto en marcha un ambicioso plan para reducir en un 50% el uso de pesticidas para el año 2025, o Dinamarca, que ha sido aún más exigente y ya ha reducido el uso de pesticidas en un 40% tan solo entre 2011 y 2015.
Dolores Romano, de Ecologistas en Acción, en la foto con Carlos durante la presentación a los medios del informe, también respaldó este tipo de medidas. “Desafortunadamente, la Unión Europea no va a prohibir a corto plazo el uso de los pesticidas que son disruptores endocrinos. Por ello, es necesario que los Estados miembros tomen medidas para limitar los usos de estos pesticidas, informar a agricultores y ciudadanos sobre los riesgos, y promover la agricultura ecológica”, afirmó.

Carlos de Prada, comunicador especializado en temas ambientales, es Premio Global 500 de la ONU, responsable de la campaña Hogar sin Tóxicos y presidente del Fodesam. Acaba de presentar un amplio informe sobre el riesgo para la salud que puede representar la exposición a pesticidas que pueden alterar el sistema hormonal humano. Unos pesticidas a los cuales se exponen cotidianamente millones de personas al comer frutas y verduras convencionales. Un aspecto crítico que muestra la urgente necesidad de que se opte por una transición hacia la agroecología.

-¿Puedes resumir el informe “Alimentos con residuos de pesticidas alteradores hormonales”?

-Una parte importante de este informe-libro se dedica a responder una pregunta clave: ¿Son realmente seguros los residuos de pesticidas que hay en buena parte de las frutas y verduras convencionales? Algunas instancias oficiales no se cansan de decir que sí, mientras no se superen los niveles legales de concentración, algo que pocas veces sucede. Con ello, propician que millones de personas se sigan exponiendo cotidianamente a esas sustancias. Sin embargo, existen una serie de hechos objetivos, muy contundentes y claros, que contradicen ese optimismo. Especialmente con los muchos pesticidas que son disruptores endocrinos, es decir, aquellos que pueden alterar el sistema hormonal. Realmente, más que una seguridad real… lo que hay es una mera apariencia de seguridad. Mostramos qué pesticidas son, qué efectos pueden tener, cómo fallan las normas y controles que deberían protegernos, y hacemos un llamamiento para que se deje de engañar y que, como única opción real para proteger debidamente la salud de la población, se potencie la agricultura ecológica que prescinde del uso de pesticidas y por lo tanto es el mejor modo de evitar la exposición humana a estas sustancias.

DISRUPTORES HORMONALES

-¿Por qué los disruptores endocrinos son tan peligrosos?

-Porque afectan a un sistema extraordinariamente sensible de nuestro organismo, el sistema hormonal, en el que bastan concentraciones bajísimas de una sustancia para que se produzcan efectos. A veces, virtualmente, una sola molécula podría bastar. Y como este sistema regula funciones básicas del organismo, su alteración, especialmente durante momentos críticos del desarrollo, puede causar muchas consecuencias. Mientras oficialmente se establecen niveles supuestamente "seguros" de exposición a estas sustancias, lo que nos dice la ciencia es que son sustancias para las que no puede establecerse un umbral seguro, por bajo que sea. Es más, contradiciendo la obsoleta presunción oficial de que "a más dosis más efecto"… se ha visto que algunas de estas sustancias pueden tener en ocasiones mayores efectos a concentraciones bajas que a altas. Como dice la propia OMS los sistemas oficiales de evaluación del riesgo no sirven para evaluar los riesgos de las sustancias disruptoras endocrinas. Solo con lo dicho, y es solo una pequeña parte de lo que exponemos, podemos hacernos una idea de lo preocupante que es que cotidianamente nos sigamos exponiendo a unas sustancias que han sido asociadas a los más variados efectos: malformaciones, cánceres, daños en el desarrollo cerebral infantil, obesidad, enfermedades cardiovasculares...

-Háblanos de las medidas que proponéis a la Administración para solventar o mitigar el problema a corto plazo…

-En primer lugar pedimos que a la hora de evaluar los riesgos se tenga en cuenta lo que dice la comunidad científica. Hasta ahora no se ha hecho. Por el contrario, se ha preferido seguir empleando sistemas obsoletos que tienen más en cuenta los informes, muchas veces secretos (algo absolutamente escandaloso), de los propios fabricantes de pesticidas. Miles de estudios realizados por la ciencia académica en los centros de investigación punteros del planeta, no son tenidos en cuenta. Se llegan a aplicar criterios caprichosos, e incluso totalmente aleatorios en algún caso, para evaluar el riesgo. Todo esto debe ser corregido. Y se debe informar a la ciudadanía de estas y otras deficiencias en lugar de trasladar ficciones de una supuesta seguridad total. Por otro lado, y sin esperar a que haya alguna vez una regulación adecuada a nivel europeo, cosa difícil por el poder de los lobbies químicos en Bruselas, deben adoptarse medidas urgentes a nivel nacional, autonómico y local para evitar que la población se siga exponiendo a estas sustancias. Unas medidas que en primer término deben incluir una apuesta radical por la agroecología, que debe convertirse en poco tiempo en la principal forma de producir alimentos en España. Fijando porcentajes y calendarios concretos para lograr su expansión en pocos años. También establecer objetivos concretos de reducción en el uso general de pesticidas. Algo especialmente necesario en España, que es el país de la UE que más pesticidas usa. La mejor manera de proteger nuestra salud frente a los efectos de los pesticidas disruptores endocrinos es consumir alimentos ecológicos

DINAMARCA

-Otros países de nuestro entorno ya se han puesto manos a la obra. ¿Por qué nosotros somos más lentos?

-Dinamarca, por ejemplo, ha puesto en marcha un plan nacional para promover la agricultura ecológica, y llevan mucho tiempo con planes que han logrado tremendas reducciones en el uso de pesticidas. Incluso Francia ha sacado un plan para promover la agroecología y reducir un 50% el uso de pesticidas para 2025. Y no debemos olvidar que la propia normativa europea, que lamentablemente no se cumple, dice que para controlar posibles plagas deben priorizarse las opciones no químicas y que debemos librarnos de la dependencia del uso de pesticidas. Porque se tiene claro que es un disparate tener esta especie de toxicomanía agraria. Pero los intereses de unas pocas empresas químicas, que se están adueñando de la alimentación mundial, no solo por la dependencia de sus venenos sino también por su control del mercado mundial de semillas, pesan demasiado. Los gobiernos de países como España, hasta ahora, lamentablemente, siguen bajo la influencia de estos sectores sin pensar en lo mejor para la salud, para la ecología y para el propio futuro de una agricultura cada vez más deteriorada. Creo que, aparte de la servidumbre de algunos poderes públicos frente a intereses privados, en España juega un papel relevante la insuficiente conciencia de la población. Por eso llevo tanto tiempo intentando trabajar en abrir los ojos de la población acerca de una serie de hechos objetivos

-¿Nos puedes hablar del “efecto cóctel”?

-El tema del efecto cóctel es clave. Porque resulta que los niveles legales de presencia de residuos de pesticidas en frutas y verduras se establecen evaluando el riesgo de que nos expusiésemos a un pesticida solo, aislado, cada vez. Cuando es un hecho que en la vida real, en una sola pera, manzana, fresa, etc., puede haber, al mismo tiempo, 10 o más pesticidas a la vez. Y no digamos si sumamos los de ingerir en una misma comida otros alimentos cada uno con sus respectivos pesticidas. Y aún más si tenemos cuenta que además de todos esos pesticidas una persona suele tener también en su cuerpo, al mismo tiempo, otros muchos contaminantes. Si se sabe que nos exponemos no a sustancias aisladas sino a mezclas de ellas y que el efecto de estas mezclas puede llegar a ser cientos de veces superior al de las sustancias aisladas, ¿de qué sirven los niveles supuestamente "seguros" que se establecen para sustancias aisladas? Es muy grave que se esté evaluando el riesgo de algo que no se da en la vida real -exponernos a un tóxico aislado- pero que no se esté evaluando lo que realmente sucede: que millones de personas se exponen cotidianamente, y a la vez, a mezclas de sustancias que pueden sumar e incluso multiplicar sus efectos. ¿Cómo puede afirmarse que es seguro para la salud que haya esos residuos de pesticidas en los alimentos?

AGROECOLOGÍA

-Apuestas claramente por la agroecología a este problema… Tus argumentos son consistentes. ¿Puedes darnos alguno?

-Puede existir, incluso entre muchas personas que trabajan en el sector ecológico, ciertos complejos a la hora de defender la agroecología. Acaso intimidados por el poder de la agricultura industrial convencional y quienes la apoyan, no se atreven a contestar con suficiente contundencia sus mitos, como eso de que es más productiva, más competitiva… Son grandes mentiras que solo benefician a unos pocos y que están amenazando el futuro de la alimentación mundial. La verdad es que la única forma viable de alimentar a los 9.000 o 10.000 millones de personas que puede tener el mundo en el año 2050 es la agroecología. Que la agricultura industrial, basada en la agroquímica es, realmente, una amenaza para lograrlo. Multitud de estudios e informes -incluso de la propia ONU-, como recojo en el documento, manifiestan que la agricultura industrial de la agroquímica y los monocultivos es un absoluto fracaso. Que no ha acabado con el hambre en el mundo, ni con las plagas (que de hecho ha favorecido), que destruye empleo, que es menos rentable para los agricultores, que empobrece los suelos, que aumenta el cambio climático, que daña gravemente la biodiversidad, que acaba con la polinización (que es clave para la producción mundial de alimentos), que envenena los suelos y las aguas, que produce unos daños sanitarios terribles (por ejemplo cientos de miles de muertos por intoxicación con pesticidas)... Por cada euro que se paga por un producto convencional, no ecológico, la sociedad ha de pagar otro en daños a la salud y otro en daños al medio ambiente. La agricultura ecológica es, realmente, además de sobradamente productiva, más competitiva económicamente, beneficia a más personas y produce alimentos más sanos y nutritivos. Y, por supuesto, es la única forma de evitar exponerse a pesticidas disruptores endocrinos en los alimentos.

-En cuanto a los límites legales… No nos podemos fiar. Ponnos algún ejemplo para estar alertas de cómo se manipula la realidad…

-Antes ya comenté algunos ejemplos. Pero en el informe detallamos muchos. Por ejemplo, para establecer los niveles legales de un producto pesticida solo se analiza el efecto de una de las muchas sustancias que pueden integrarlo, el llamado principio activo, cuando se sabe que lo que se esparce sobre las verduras es una mezcla compleja de la que el principio activo puede ser solo un pequeño porcentaje. Y hay estudios que muestran que el efecto de la composición completa del producto puede ser cientos de veces superior a la del principio activo solo. Otro hecho es que los dosieres en los que se basan las evaluaciones de riesgo para evaluar los pesticidas los elabora la propia industria fabricante del pesticida que decide a capricho qué estudios "valen" y cuáles no; y claro, los que "valen", entre comillas, son sobre todo los informes de la propia industria, muchas veces secretos y que, por lo tanto, nadie puede revisar. Luego la Administración les da luz verde como si nada. Una Administración, por ejemplo la EFSA, en la que el propio Tribunal Europeo de Auditores ha denunciado que existen conflictos de interés. Es decir, que en sus paneles de expertos hay presencia de personas ligadas a la industria. Son muchas cosas. El sistema es tan increíblemente sesgado que solo la ignorancia de una parte de la población hace que la cosa no estalle.

LAS EMPRESAS

-¿Cuáles son las principales empresas que se “forran” con la venta de pesticidas con claros efectos nocivos en la salud de los consumidores, de los trabajadores del campo y del medio ambiente?

-La mayor parte del mercado mundial de pesticidas está en manos de tres grupos de empresas. A saber: Monsanto-Bayer, Syngenta-Chem China y Dupont-Dow Chemical. Por cierto estos mismos grupos controlan también la mayor parte del mercado mundial de semillas. Unas semillas que, gracias a unas leyes al dictado de la industria, se van imponiendo a los agricultores, mientras ha desaparecido ya más del 80% de las variedades de plantas de cultivo que la humanidad había venido utilizando desde tiempos inmemoriales. Resulta que las semillas que desaparecen, cientos de miles de variedades diferentes que serían un tesoro para la supervivencia de la humanidad, tienen más diversidad genética interna y, por lo tanto, más capacidad de adaptación que las comerciales, por lo cual de seguir el proceso la alimentación de la humanidad acabará dependiendo de unas pocas semillas comerciales uniformes y enormemente vulnerables. No es ya la biodiversidad o la salud humana la que puede estar en riesgo en mayor o menor medida, es la propia existencia de la agricultura tal y como la habíamos conocido, y la propia alimentación de la humanidad la que está en juego. No sé cómo más gente no se escandaliza de algo tan de oscura novela de ciencia ficción como que unas empresas fabricantes de venenos se estén apoderando de la alimentación mundial. ¿Qué hacen unas empresas de química sintética controlando lo que comemos? ¿Cómo hemos permitido que pase?

-Además de a través de la dieta, ¿de qué otras formas estamos expuestos a los efectos de los pesticidas?

-Solo una mínima parte de los pesticidas fumigados alcanza su objetivo, y con muy dudosos resultados. La mayor parte contamina los suelos y las aguas superficiales y subterráneas o viaja por el aire a veces a cientos de kilómetros. Muchos agricultores pueden tener una exposición más intensa al fumigar, pero también poblaciones cercanas por el aire o por el agua, e incluso poblaciones más distantes por las mismas vías, aunque sea a más bajas concentraciones. Si a ello sumamos los pesticidas que se usan en cunetas, vías de tren, parques y jardines, edificios, medios de transporte... y aún y a veces de forma notable, en el interior de los hogares, veremos que es difícil no estar expuestos a estas sustancias.

FELICITACIONES

-La labor que lleváis a cabo es imprescindible y, desde Vida Sana y desde The Ecologist, os queremos felicitar por este monumental trabajo… ¿Cuál es la verdad más incómoda de la que dais cuenta en este exhaustivo informe?

-Una verdad incómoda muy básica es que los niveles legales lo que hacen muchas veces, en la práctica, es legalizar la mayor parte de la contaminación que sufrimos cotidianamente (por ejemplo a través de la dieta). Se decreta que la contaminación a la que normalmente nos exponemos, por ese mero hecho, es "normal". Se convierte en normativa. Solo se declaran ilegales unos niveles tan altos de contaminación que es difícil que nunca nos expongamos a ellos. Es el "no pasa nada", "todo está controlado". No se preocupen que el envenenamiento que padecen es legal. El problema es que una infinidad de estudios científicos muestran asociaciones entre lo que se llaman niveles "ambientalmente relevantes", es decir, los niveles bajos de estas sustancias a los que normalmente nos solemos exponer, y que suelen estar muy por debajo de los niveles legales a una serie de efectos. Cuando uno observa cómo crecen espectacularmente en incidencia en las últimas décadas una serie de problemas de salud… uno no puede más que pensar que, aunque acaso no sea el único factor, este de los contaminantes químicos puede ser uno de los que lo explique. Es lo que piensan, por cierto, miles de científicos muy serios. Por otra parte, hace mucho que nadie pone en duda que estas sustancias están produciendo problemas análogos en poblaciones animales. Aún estamos a tiempo de hacer caso a lo que dice la comunidad científica.

Pedro Burruezo

PESTICIDAS PELIGROSOS

ESPAÑA SE LLEVA LA PALMA

En toda la UE se esparcen anualmente 400.000 toneladas de pesticidas y España es el país donde más se usan, con 78.000 toneladas al año, según Eurostat. Muchas de estas sustancias alteran el normal funcionamiento del sistema endocrino. La propia OMS advierte de que los sistemas actuales de evaluación del riesgo son inadecuados para sustancias disruptoras endocrinas. Virtualmente todos los ciudadanos están expuestos a ellas. La campaña Hogar sin Tóxicos de la Fundación Vivo Sano reclama a las autoridades españolas medidas urgentes para proteger la salud de la población, siguiendo el ejemplo de países como Francia o Dinamarca. El informe y la campaña, a cargo de Carlos de Prada, también son una firme apuesta por la agricultura ecológica.

El uso de pesticidas es hoy en día una práctica generalizada en la agricultura convencional, de tal forma que un alto porcentaje de los productos alimentarios que llegan a nuestras mesas tienen residuos de estas sustancias. Muchos de estos pesticidas son o pueden ser disruptores endocrinos, es decir, que pueden alterar el normal funcionamiento del sistema hormonal y afectar a la salud de las personas. La exposición humana a estas sustancias es generalizada.

En el campo de la regulación, el responsable de Hogar sin tóxicos subraya la necesidad de un plan nacional que tenga el objetivo vinculante de reducir el uso de estas sustancias un 30% cada cinco años, así como de impulsar técnicas no químicas de control de plagas y apoyar decididamente la agricultura ecológica, tomando como referencia las medidas adoptadas por países de nuestro entorno como Francia, que ha puesto en marcha un ambicioso plan para reducir en un 50% el uso de pesticidas para el año 2025, o Dinamarca, que ha sido aún más exigente y ya ha reducido el uso de pesticidas en un 40% tan solo entre 2011 y 2015.

Dolores Romano, de Ecologistas en Acción, en la foto con Carlos durante la presentación a los medios del informe, también respaldó este tipo de medidas. “Desafortunadamente, la Unión Europea no va a prohibir a corto plazo el uso de los pesticidas que son disruptores endocrinos. Por ello, es necesario que los Estados miembros tomen medidas para limitar los usos de estos pesticidas, informar a agricultores y ciudadanos sobre los riesgos, y promover la agricultura ecológica”, afirmó.


Fuente original: www.vidasana.org




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Especial residuos y reciclaje 2017/2018
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