Tres adolescentes de 16 años consiguen lo que ningún laboratorio había logrado antes y crean un polvo hecho a base de tamarindo que agrupa los microplásticos del agua y los elimina con un simple imán

Publicado el: 5 de junio de 2026 a las 08:04
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Vivaan Chhawchharia, Ariana Agarwal y Avyana Mehta, creadores de Plas-Stick, un polvo de tamarindo para eliminar microplásticos del agua.

Tres estudiantes de 16 años de la India han llamado la atención internacional con una idea sencilla de explicar, pero muy ambiciosa de llevar a la práctica. Vivaan Chhawchharia, Ariana Agarwal y Avyana Mehta han sido nombrados ganadores regionales de Asia en The Earth Prize 2026 por Plas-Stick, un polvo elaborado con residuos de semillas de tamarindo que ayuda a agrupar microplásticos en el agua.

La propuesta no pretende sustituir de golpe a las grandes plantas de tratamiento, ni conviene presentarla como una solución ya lista para venderse en todo el mundo. Su interés está en otro punto. Busca una herramienta barata, biodegradable y sin necesidad de electricidad para comunidades que almacenan agua en recipientes compartidos y no tienen acceso fácil a sistemas avanzados de filtración. Y eso cambia mucho la conversación.



Una idea nacida del agua diaria

El proyecto nació después de que el equipo visitara una comunidad rural y observara algo muy cotidiano. Muchas familias guardaban y compartían el agua potable en grandes recipientes, una escena normal en lugares donde no hay infraestructura compleja cerca.

Según la nota oficial de The Earth Prize, ver a un niño beber de uno de esos recipientes hizo visible un problema que casi nunca se ve a simple vista. Los microplásticos pueden estar ahí, aunque el agua parezca limpia.



La respuesta que plantearon fue Plas-Stick. El polvo se añade al agua contaminada y, según el equipo, atrae las partículas de microplástico hasta formar grumos más grandes. Después, esos grumos pueden retirarse con un imán de mano. Suena casi demasiado simple, pero ahí está precisamente la fuerza de la propuesta.

Qué tiene de especial el tamarindo

El tamarindo no aparece aquí como un ingrediente exótico, sino como un residuo agrícola que puede tener una segunda vida. Las semillas contienen compuestos naturales con capacidad de adhesión, y la idea del equipo es aprovechar esa propiedad para que las partículas pequeñas se junten y dejen de estar dispersas en el agua.

Este enfoque encaja con una línea de investigación más amplia. La American Chemical Society informó en 2025 de trabajos con polímeros vegetales, como los de okra y fenogreco, capaces de atraer y retirar microplásticos en distintos tipos de agua en condiciones de laboratorio. No es el mismo producto, pero sí apunta en la misma dirección.

En la práctica, esto significa que la naturaleza puede ofrecer materiales útiles para tratar contaminantes modernos. No es magia. Es química sencilla, aplicada a un problema que se nos ha colado en botellas, ríos, envases, ropa sintética y hasta en el polvo de casa.

Por qué preocupan los microplásticos

Los microplásticos son fragmentos de plástico muy pequeños. Una definición muy usada los sitúa por debajo de los cinco milímetros, aunque algunos son tan diminutos que ni siquiera se ven sin instrumentos adecuados.

El problema es que están muy extendidos. La Organización Mundial de la Salud ya revisó su presencia en el ciclo del agua, tanto en agua del grifo como embotellada, y reconoció que aún existen lagunas importantes sobre sus posibles efectos en la salud humana.

Además, la investigación científica ha empezado a detectar micro y nanoplásticos en tejidos humanos. Un estudio publicado en Nature Medicine encontró partículas en muestras de cerebro, hígado y riñón de personas fallecidas, aunque sus autores dejaron claro que esos datos son asociativos y no prueban por sí solos una relación causal con enfermedades. Ese matiz importa. Mucho.

El premio y la cifra real

The Earth Prize describe su concurso como una incubadora global de ideas medioambientales para jóvenes de 13 a 19 años. En esta edición, Plas-Stick fue reconocido como ganador regional de Asia, dentro de una selección de siete equipos regionales.

El equipo recibió 12.500 dólares para seguir desarrollando e implementando su propuesta. Conviene aclararlo porque algunas publicaciones virales pueden inflar o confundir las cifras. No se trata de 125.000 dólares para cada estudiante, sino de una subvención regional concedida al equipo.

Los tres jóvenes resumieron el valor del premio con una frase muy directa. Ganarlo «valida un problema que a menudo es invisible». Y pocas expresiones explican mejor lo que ocurre con los microplásticos. Están, pero casi nunca los vemos.

Una solución prometedora, pero no definitiva

Plas-Stick ya ha llegado, según The Earth Prize, a más de 8.000 estudiantes y profesores mediante actividades de demostración y concienciación. También ha contado con colaboración de profesionales del IIT Guwahati, uno de los centros tecnológicos más conocidos de la India.

Pero falta una parte clave. Antes de pensar en una aplicación masiva, harán falta pruebas independientes, datos de eficacia en distintos tipos de agua, controles de seguridad y una evaluación regulatoria. Una cosa es que funcione en demostraciones o pilotos, y otra muy distinta es garantizar agua segura para miles de personas día tras día.

También habrá que comprobar qué pasa con los grumos retirados. Si concentran microplásticos, deben gestionarse bien para que no vuelvan al entorno. De lo contrario, el problema solo cambia de sitio.

Lo que puede cambiar ahora

La idea de estos tres estudiantes llega en un momento delicado. Según la OMS y UNICEF, 2.100 millones de personas aún carecían en 2024 de agua potable gestionada de forma segura, y 106 millones bebían directamente de fuentes superficiales sin tratar.

En ese contexto, cualquier solución barata, local y fácil de usar merece atención, aunque todavía no sea una respuesta completa. Para muchas comunidades, la diferencia entre tener o no tener electricidad, filtros caros o mantenimiento técnico no es un detalle. Es la vida diaria.

El siguiente paso será demostrar si Plas-Stick puede mantener su eficacia fuera del entorno controlado, con aguas reales, usos repetidos y supervisión sanitaria. Si lo consigue, el polvo de tamarindo podría convertirse en una herramienta sencilla contra una contaminación que no se ve, pero que cada vez preocupa más.

El comunicado oficial sobre Plas-Stick y el reconocimiento regional de Asia ha sido publicado en el Newsroom de The Earth Prize.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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