Científicos argentinos desarrollan un filtro doméstico que elimina los micro y nanoplásticos del agua del grifo en cuatro horas

Publicado el: 9 de mayo de 2026 a las 08:03
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Microplásticos y nanoplásticos vistos al microscopio presentes en el agua potable del grifo.

Hay algo inquietante en lo que no se ve. En los últimos años, la detección de micro y nanoplásticos en el agua potable ha disparado la preocupación por su capacidad de entrar en organismos vivos y acumularse en tejidos, con posibles efectos a largo plazo que todavía se investigan.

Según informó el CONICET, un equipo del INTEMA (CONICET-UNMdP) en Mar del Plata está desarrollando un dispositivo de uso doméstico para remover esas partículas como complemento de los purificadores habituales. El proyecto está dirigido por la científica Carla di Luca y fue reconocido con la Distinción Franco-Argentina en Innovación 2025 en la categoría Senior.



Microplásticos y nanoplásticos, el enemigo diminuto

Cuando hablamos de microplásticos solemos pensar en trozos pequeños. El problema se vuelve más difícil cuando bajamos a lo microscópico y, sobre todo, cuando entramos en el terreno de los nanoplásticos, partículas de menos de 1 micrómetro que pueden atravesar filtros mecánicos convencionales.

¿Qué significa esto en la práctica para alguien que abre el grifo en casa? Que no todos los sistemas de filtrado están diseñados para esta “contaminación invisible”, es casi como intentar atrapar humo con un colador. Y además la ciencia sigue intentando precisar el impacto exacto en la salud, de hecho la EFSA aún no puede concluir sobre posibles efectos sanitarios porque no ha completado una evaluación de riesgos.



En paralelo, Europa está afinando cómo medir el problema. La Comisión Europea ya ha impulsado una metodología armonizada para medir microplásticos en el agua destinada al consumo humano, un paso pensado para que los resultados sean comparables entre países y no queden en cifras difíciles de interpretar.

Un filtro en dos pasos para atrapar lo invisible

El dispositivo en desarrollo combina dos etapas. Primero, una fase de activación mediante fotólisis UVC (un tipo de luz de alta energía) que actúa sobre la superficie externa de los micro y nanoplásticos para “prepararlos” para su remoción.

Aquí está la traducción clave. No se busca destruir el plástico por completo, sino cambiar su química superficial para que sea más fácil de retener después. Di Luca lo resume así, “no buscamos destruir los plásticos, sino hacerlos más ‘pegajosos’”.

Luego llega la captura. En la segunda etapa, los plásticos ya activados quedan atrapados por materiales porosos que funcionan como adsorbentes y que el equipo desarrolla a partir de la revalorización de residuos industriales locales. En el fondo, esto significa dos cosas a la vez, una posible mejora de eficacia y un enfoque de economía circular que intenta convertir un residuo en parte de la solución.

Por qué los purificadores de siempre se quedan cortos

La investigadora lo dice sin rodeos. La mayoría de los sistemas domésticos para tratar agua potable se diseñaron para eliminar sedimentos, bacterias, cloro, arsénico u otros compuestos, pero no específicamente micro y nanoplásticos.

Muchos purificadores se basan en carbón activado (GAC). Pueden retener una parte de los microplásticos, pero la separación suele ser física, la partícula se queda si es mayor que el poro y se cuela si no lo es. Y con los nanoplásticos el reto crece, por tamaño, pueden pasar de largo.

Las alternativas más avanzadas tampoco son un “todo en uno”. La ultrafiltración y la ósmosis inversa pueden remover altos porcentajes, pero tienden a ser más caras y a consumir más energía y agua, y la ósmosis inversa además puede eliminar minerales esenciales. Los procesos de oxidación total han mostrado potencial en laboratorio, pero su aplicación práctica se limita por el consumo energético y de reactivos, por eso el equipo apunta a una “mayor eficiencia” y un “menor consumo energético”, con “costos reducidos” al usar residuos valorizados.

Del laboratorio a la cocina, lo que falta por demostrar

El proyecto está, por ahora, en fase de investigación y validación a escala de laboratorio. El equipo trabaja en dos líneas a la vez, comprobar cómo funciona la fotólisis UVC como herramienta de activación superficial y medir la captura selectiva con materiales funcionalizados de bajo coste.

“Estamos evaluando eficiencias de remoción bajo condiciones representativas de agua de red”, explica di Luca. Los próximos pasos pasan por diseñar y construir un prototipo para evaluar el desempeño del sistema híbrido en condiciones más cercanas a una aplicación real.

Si los resultados siguen siendo alentadores, el objetivo es aumentar el grado de madurez tecnológica y explorar la transferencia a empresas del sector del tratamiento de agua. El problema es que el reloj suele correr más deprisa que la innovación, así que todavía queda camino.

Qué puede hacer una familia mientras tanto

Es tentador pensar que cualquier filtro sirve para todo, pero no funciona así. Si en casa ya se usa un purificador, conviene mirar con lupa qué promete exactamente y para qué está diseñado, porque muchos sistemas están pensados para sedimentos, cloro o ciertos compuestos, no para micro y nanoplásticos.

También ayuda atacar el problema desde el origen. Reducir el consumo de plásticos de un solo uso, reutilizar botellas duraderas y evitar calentar comida en recipientes de plástico cuando hay alternativas como el vidrio son gestos pequeños que recortan parte de la presión sobre el sistema.

Y hay un punto más, el que suele olvidarse. Cuanto más plástico acaba en ríos, mares y suelos, más oportunidades hay de que se fragmente, viaje y termine en la cadena alimentaria, por eso las soluciones tecnológicas importan, pero también importa lo cotidiano. Y eso se nota.

El comunicado oficial se ha publicado en CONICET.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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