Una botella impresa en 3D con una esponja molecular genera agua potable del aire sin electricidad ni piezas móviles: hasta 6 litros al día allí donde no hay nada

Publicado el: 28 de febrero de 2026 a las 18:44
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Botella impresa en 3D Water from Air que genera agua potable del aire sin electricidad.

Abrir el grifo y que no salga nada es, para millones de personas, algo más que una mala tarde con la compañía de agua. Es la rutina diaria. En ese contexto, la idea de llevar en la mano una botella que saca hasta seis litros de agua potable al día directamente del aire, sin enchufes ni baterías, suena casi a truco de magia. Sin embargo, eso es justo lo que propone el concepto “Water from Air”, desarrollado por las diseñadoras alemanas Louisa Graupe y Julika Schwarz.

Según estimaciones recientes de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF, alrededor de dos mil doscientos millones de personas siguen sin acceso a agua potable gestionada de forma segura. Para quien vive en un pueblo donde los cortes son constantes o tiene que caminar kilómetros con bidones, una botella que funcione con aire y sol no es un gadget curioso, es una posible tabla de salvación.



Un dispositivo portátil que convierte el aire en agua potable suena a ciencia ficción, pero cada vez está más cerca de convertirse en una realidad accesible. Diseñado con un enfoque práctico y sostenible, este concepto desarrollado por Louisa Graupe y Julika Schwarz no busca reinventar la rueda, sino ofrecer una solución concreta a un problema urgente: la escasez de agua limpia.

Cómo funciona este generador portátil de agua

El corazón del diseño es un material poroso de la familia de los marcos metalorgánicos, conocidos como MOF. En este caso se usa el polímero SHCP 10, desarrollado en un laboratorio de materiales y capaz de captar grandes cantidades de vapor incluso cuando la humedad relativa es baja. Dicho de forma sencilla, actúa como una esponja microscópica que atrapa moléculas de agua del aire.



El ciclo es sencillo. Con la tapa abierta, el aire entra en la botella y el material interior comienza a absorber agua. Después se cierra el recipiente y el propio calor ambiente, reforzado por la radiación solar, calienta el material. El agua se libera en forma de vapor y se condensa en las paredes internas, desde donde escurre hasta un compartimento inferior. Todo ocurre sin motores y sin electricidad, algo clave en zonas donde la factura de la luz es un lujo o directamente no hay red.

En teoría el sistema puede repetir este ciclo unas doce veces en un día, con unos quinientos mililitros por ciclo en condiciones óptimas, hasta llegar a esos seis litros diarios. Suficiente para cubrir las necesidades básicas de hidratación de una familia pequeña, aunque no todas sus necesidades de agua para higiene o cocina.

Diseño pensado para contextos frágiles

“Water from Air” se presentó dentro del marco del Green Product Award como un generador móvil y sistema de almacenamiento orientado a hogares y regiones con escasez de agua. La carcasa se imprime en 3D con plásticos reciclados y un diseño modular, de tres piezas principales, que facilita tanto el uso diario como la reparación o la sustitución de componentes.

Las diseñadoras trabajan desde la Fachhochschule Münster y han intentado traducir un principio científico complejo en un objeto robusto y sencillo. Ellas mismas explican que “las MOF son el corazón de nuestro sistema” y que querían un dispositivo autosuficiente que funcionara solo con sol y humedad, sin consumir recursos adicionales. En la práctica, esto significa algo que una persona puede llevarse en un coche, en un carro o incluso a pie cuando todo lo demás ha fallado.

La fabricación mediante impresión 3D tiene otra lectura importante. Permite, al menos sobre el papel, producir piezas cerca de donde se van a usar. La propia plataforma Plataforma OSICO recoge cómo el proyecto apuesta por compartir el diseño digital para que talleres locales puedan imprimir, adaptar y reparar la botella, reduciendo transporte y dependencia de grandes fábricas.

Lo que promete y lo que todavía no resuelve

Conviene no perder de vista que hablamos de un prototipo. Las creadoras reconocen que el material SHCP 10 está aún en proceso de patente y que ellas no han podido trabajar directamente con él en todas las pruebas. Es decir, el concepto se apoya en datos de laboratorio muy prometedores, pero falta ver cómo responde el conjunto en condiciones reales de campo.

Hay más limitaciones. El rendimiento de cualquier sistema de captura de agua atmosférica depende mucho de la humedad. Seis litros diarios son una cifra de máximos. En climas muy secos conseguir menos agua será lo normal. Y el agua que sale del sistema es, en gran medida, similar a un destilado. Eso es bueno para eliminar contaminantes, pero también significa que no aporta minerales esenciales. Para un consumo continuado podría hacer falta remineralizarla o mezclarla con otras fuentes, sobre todo en el caso de niños o personas vulnerables.

Los propios equipos de investigación que desarrollan materiales como SHCP 10 insisten en que, aunque estos polímeros muestran buena capacidad de captación incluso por debajo del treinta por ciento de humedad y resisten muchos ciclos de uso, todavía se trabaja en abaratar su producción y escalar la tecnología. No es una varita mágica. Es una pieza más del puzle.

En un momento donde más de 2.000 millones de personas carecen de acceso seguro al agua potable, según datos de la ONU, soluciones como esta no son un lujo, sino una necesidad urgente. La mayoría de generadores atmosféricos actuales requieren energía eléctrica constante, lo que los hace poco viables en contextos rurales o vulnerables.

Una pieza más frente a la crisis del agua

Este dispositivo destaca por su portabilidad, bajo coste potencial y adaptabilidad. Al estar pensado para impresión 3D, facilita tanto la fabricación local como la reparación o mejora. Esto reduce drásticamente los residuos tecnológicos y fomenta la autonomía comunitaria.

Ya hay proyectos similares en marcha. En Marruecos, por ejemplo, la startup WaterCube ha desplegado estructuras pasivas inspiradas en escarabajos del desierto para recolectar agua atmosférica en aldeas remotas. Aunque distintos en tecnología, comparten la misma lógica: aprovechar el entorno con recursos mínimos.

En otros lugares se instalan atrapanieblas o se refuerza la captación de agua de lluvia. Todo suma. La diferencia de “Water from Air” está en su apuesta por la autonomía individual y la fabricación distribuida. Una solución así no sustituirá a las redes de agua ni a las inversiones públicas, pero puede marcar la diferencia en un campamento de emergencia, en una casa aislada o en una comunidad que sufre cortes constantes. Una pequeña reserva de seguridad que cabe en una mochila.

En un mundo donde el reloj de la crisis hídrica corre más deprisa que la política, ideas que mezclan ciencia de materiales, diseño y acceso universal al agua merecen seguimiento cercano, sin ingenuidad pero también sin cinismo automático. 

El concepto “Water from Air” y la ficha oficial del proyecto se han publicado en la web del Green Product Award.

Foto: Louisa Graupe & Julika Schwarz

Imagen autor

ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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