Las energías renovables en Latinoamérica han superado el punto de no retorno. Incluso ante posibles cambios políticos, los países que han invertido en generación limpia difícilmente volverán a depender de los combustibles fósiles. Así lo defiende la presidencia de IRENA, que subraya que la energía renovable ya es más barata, flexible y estratégica, y está transformando de forma estructural las matrices energéticas de la región.
La energía solar y la eólica lideran este proceso. Países como Chile, Brasil y México han desarrollado grandes proyectos fotovoltaicos y parques eólicos que hoy compiten en costes con las fuentes convencionales.
En el Cono Sur, la Patagonia y el nordeste brasileño se han convertido en polos estratégicos de generación eólica, mientras que los desiertos y zonas de alta radiación solar ofrecen condiciones excepcionales para la fotovoltaica. A ello se suma el papel histórico de la hidroelectricidad, que sigue siendo una columna vertebral del sistema eléctrico regional.
Energías renovables en Latinoamérica ya no tienen marcha atrás
Las energías renovables en Latinoamérica avanzan por su bajo coste y dificultan cualquier retorno a los combustibles fósiles, según IRENA.
Los países latinoamericanos que han podido desarrollar una plataforma de generación renovable es «muy difícil que vuelvan atrás» y opten por combustibles fósiles pese a potenciales giros políticos, afirmó Betty Soto, viceministra de Innovación y Transición Energética de República Dominicana, que ostenta este año la Presidencia de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA).
«Entendemos que todos aquellos países que se han podido adentrar y han podido desarrollar una plataforma de generación renovable, es muy difícil que vuelvan atrás, porque definitivamente la generación renovable es mucho más costo-eficiente con respecto a la producción de energía a través de combustibles fósiles», dijo en el marco de la 16ª Asamblea General de IRENA, que termina hoy en Abu Dabi.
Energías renovables en Latinoamérica ganan por coste y eficiencia
Destacó que es «mucho más barato» y un mecanismo «bastante flexible acompañado de aquellos aspectos que fortalezcan su infraestructura, y definitivamente dotan a estos países de Latinoamérica de una matriz energética mucho más diversificada».
República Dominicana es uno de los ejemplos en la transición energética de Latinoamérica y, según la viceministra, la matriz energética del país caribeño «solamente tiene una dependencia de menos de un 15 % de combustibles fósiles«.
República Dominicana asume la presidencia de esta agencia en un año complicado, después de que el presidente estadounidense Donald Trump anunciara la semana pasada su decisión de retirarse de esta entidad, junto a otros 65 organismos internacionales más, la mayoría organizaciones que luchan para promover las energías renovables.
Al respecto, indicó que «hay planes de contingencia ante la salida de cualquier Estado miembro» y que cada país «tiene la soberanía» sobre el momento que decide retirarse.
«Dentro de la de la asamblea ya hemos ido estado identificando potenciales mecanismos para recuperar, por así decir, ese porcentaje de impacto económico, que va a tener dentro del presupuesto», que es un 22 %, según Soto.
Ayer, en un encuentro con periodistas, el director general de IRENA, Francesco La Camera, quiso dejar claro que buscará recursos en otras entidades para «cubrir la brecha» del 22 % que aportaba Estados Unidos, después de que se formalice la decisión de la retirada, que debe ser depositada en Alemania.
Asamblea de IRENA, el primer evento energético de 2026 que se enmarca dentro de la Semana de la Sostenibilidad de Abu Dabi (ADSW).
Energías renovables en Latinoamérica reducen dependencia de combustibles fósiles
Esta decisión llega en un momento, además, en el que el año pasado el 92 % de la nueva capacidad eléctrica instalada fue renovable.
Junto a República Dominicana, España asume la vicepresidencia europea de la asamblea de IRENA, el primer evento energético de 2026 que se enmarca dentro de la Semana de la Sostenibilidad de Abu Dabi (ADSW), organizado por el gigante renovable emiratí Masdar.
En un contexto global de urgencia climática, Latinoamérica se posiciona como un actor clave de la transición energética. La consolidación de las energías renovables no es solo una opción ambiental, sino una estrategia de desarrollo a largo plazo que fortalece la soberanía energética y abre nuevas oportunidades económicas. Con inversiones sostenidas y planificación adecuada, la región avanza hacia un modelo energético más limpio, inclusivo y sostenible. Seguir leyendo en ECOAMÉRICA





















