Las Campañas del IEO en el mar de Alborán y Estrecho Oriental han concluido tras semanas de trabajo científico intensivo en zonas profundas y poco exploradas del Mediterráneo occidental. Los datos obtenidos permitirán mejorar la cartografía de hábitats marinos y evaluar con mayor precisión su estado de conservación.
A bordo de los buques oceanográficos Ángeles Alvariño y Ramón Margalef, el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha desplegado tecnología avanzada para captar imágenes submarinas de alta resolución y ampliar el conocimiento sobre los montes submarinos y fondos bentónicos.
El mar de Alborán, situado entre la península ibérica y el norte de África, actúa como puerta de entrada de las aguas atlánticas al Mediterráneo a través del Estrecho de Gibraltar. Esta interacción genera remolinos y frentes oceanográficos que influyen en la distribución de nutrientes y especies.
Las campañas han analizado estos procesos mediante perfiles de temperatura, salinidad y oxígeno, así como estudios de plancton y comunidades bentónicas.
Campañas del IEO en el mar de Alborán y Estrecho Oriental con tecnología de alta resolución
El IEO-CSIC finaliza dos operaciones oceanográficas con tecnología de alta resolución para reforzar la conservación de hábitats marinos protegidos.
El fondo marino guarda secretos que solo la tecnología y la ciencia pueden desvelar. Las Campañas del IEO en el mar de Alborán y Estrecho Oriental han permitido adentrarse en áreas profundas y hasta ahora escasamente exploradas, aportando datos clave para la conservación marina.
El Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha coordinado dos operaciones complementarias a bordo de los buques Ramón Margalef y Ángeles Alvariño. El despliegue ha incluido personal especializado y equipamiento científico de última generación, optimizando el tiempo de mar y ampliando la cobertura metodológica.
ROV Liropus 2000 y cartografía acústica avanzada
La campaña desarrollada desde el Margalef se centró en la obtención de imágenes submarinas de alta resolución mediante el ROV Liropus 2000, junto con muestreos de sedimento y la recopilación de datos oceanográficos y acústicos. Este trabajo permitió observar con gran detalle hábitats bentónicos y comunidades asociadas en zonas estratégicas del sector central del mar de Alborán y del Estrecho Oriental.
Por su parte, la campaña MONTESAL_0226, a bordo del Ángeles Alvariño, amplió la información mediante cartografía acústica de alta precisión, transectos con trineos fotogramétricos y diversos tipos de muestreo en fondos rocosos y sedimentarios. El resultado ha sido una visión integrada de la geomorfología submarina, los tipos de sustrato y la distribución de hábitats.
El conjunto de ambas campañas ha permitido profundizar en el conocimiento de la Zona de Especial Conservación (ZEC) Estrecho Oriental y de los montes submarinos del mar de Alborán, reforzando la base científica necesaria para evaluar su estado de conservación.
Toda esta labor se enmarca en el proyecto BIODIV, orientado al asesoramiento científico-técnico para el seguimiento de la biodiversidad marina en espacios y especies protegidos de competencia estatal. La iniciativa cuenta con financiación de la Unión Europea a través de los fondos Next Generation, dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, además del respaldo del MITECO y el CSIC.
Montes submarinos y hábitats bentónicos en detalle
El fondo marino guarda secretos que solo la tecnología y la ciencia pueden desvelar.
En un contexto de presión creciente sobre los ecosistemas marinos, cada dato recogido bajo el agua es una pieza esencial para la gestión sostenible del océano. Y el conocimiento, en este caso, comienza a miles de metros de profundidad.
En un contexto de creciente presión ambiental, estos nuevos datos contribuyen a diseñar estrategias de conservación más precisas y a anticipar posibles impactos del cambio climático en una zona de alto valor ecológico y socioeconómico. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE.


















