Hace 13 años era impensable pero hoy los biólogos celebran un hito en España: un embalse andaluz roza el 90% de su capacidad por primera vez desde el año 2013

Publicado el: 16 de mayo de 2026 a las 08:04
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Vista panorámica del embalse de Iznájar en Andalucía con el agua cerca del 90% de su capacidad tras la sequía.

El embalse de Iznájar vuelve a enseñar una imagen que Andalucía casi había olvidado. Según los datos en tiempo real del SAIH de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, el pantano almacena 802,766 hectómetros cúbicos y se sitúa en el 87,24 % de su capacidad total, fijada en 920,233 hectómetros cúbicos.

No está lleno, pero se acerca mucho a una frontera simbólica. Y después de varios años en los que hablar de agua era hablar de restricciones, cultivos al límite y pueblos mirando al cielo, este dato cambia el ánimo. ¿Significa que la sequía ha terminado? No. Pero sí da margen. Y eso se nota.



Un salto en dos meses

A principios de febrero, Iznájar apenas rozaba el 30 % de su capacidad. En abril ya había superado el 80 % por primera vez en 13 años, una situación que no se veía desde la primavera de 2013.

La subida no ha sido un golpe de suerte de una tarde de lluvia. Iznájar es un embalse enorme y necesita semanas para recoger el agua que baja desde una cuenca muy amplia. Las borrascas empapan el terreno, el agua escurre poco a poco y el pantano responde con retraso. Sin prisa, pero sin pausa.



Por qué importa tanto

Iznájar no es un pantano más. Es el gran depósito de agua de Andalucía y una de las piezas más importantes del sistema del Guadalquivir. Su tamaño explica buena parte de la expectación, porque supera en capacidad a otros grandes embalses cordobeses como La Breña II, que también aparece en los datos oficiales con 823.400 hectómetros cúbicos de capacidad.

Además, ocupa tierras de Córdoba, Málaga y Granada, y pertenece a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir. EFE recuerda que el embalse tiene más de 100 kilómetros de orilla y 32 kilómetros de longitud en paralelo a buena parte del término municipal de Iznájar.

El dato tiene una traducción muy sencilla. De Iznájar dependen el abastecimiento de más de 200.000 personas y el riego de unas 80.000 hectáreas, según los datos recogidos por Cordópolis. Canal Sur también ha señalado en los últimos años que este pantano abastece de agua de uso doméstico a más de 200.000 personas.

Agua para el campo

La primera lectura está en el campo. En una zona donde el olivar, los cultivos de regadío y la planificación de campaña marcan la economía de miles de familias, tener Iznájar cerca del 90 % cambia la conversación.

La propia Confederación explica que en la cuenca del Guadalquivir existen 883.083 hectáreas transformadas en regadío, de las que se riegan 845.986. También indica que el uso agrario supone alrededor del 87 % del uso total actual del agua en la demarcación. No es poca cosa.

En la práctica, esto no significa barra libre. Significa más seguridad para planificar, menos miedo a una campaña asfixiada desde el principio y más margen para decidir con datos. El agua embalsada da aire, pero sigue siendo un recurso limitado.

También baja la tensión

La mejora de Iznájar encaja dentro de una recuperación más amplia de la cuenca. El resumen del SAIH sitúa el total del Guadalquivir en 7.046,036 hectómetros cúbicos embalsados, sobre una capacidad de 8.036,523, lo que supone el 87,68 %.

Ese cambio reduce la presión a corto plazo sobre abastecimientos, riegos y gestión energética. También permite pasar de la urgencia a la planificación, que suena menos espectacular, pero es justo lo que hace falta cuando se habla de agua.

Iznájar, además, no solo almacena. También ayuda a regular el río Genil y a suavizar avenidas aguas abajo. Cordópolis recuerda que el embalse ha permitido reducir las inundaciones históricas en municipios como Puente Genil, Écija o Palma del Río.

El lago vuelve

El cambio se ve también a simple vista. Donde antes quedaban orillas secas, taludes desnudos y una sensación de abandono, ahora vuelve una lámina de agua mucho más cercana a la imagen del llamado «Lago de Andalucía».

La zona de Valdearenas, una playa de agua dulce de más de 1,5 kilómetros, vuelve a ganar protagonismo. Allí se practican actividades náuticas como piragüismo, paddle surf o vela, según recoge EFE.

Para los municipios cercanos, esto también cuenta. Más agua no solo significa reservas. Puede significar visitantes, bares con más movimiento, alojamientos con más reservas y familias que vuelven a mirar el pantano como lugar de ocio. Pequeñas cosas. Pero suman.

Lo que toca vigilar

Un embalse alto no permite relajarse del todo. Cambia el problema, pero no lo borra. Cuando hay mucha agua almacenada, los técnicos tienen que vigilar el resguardo, que es el margen necesario para recibir nuevas lluvias sin comprometer la seguridad aguas abajo.

La Confederación ofrece incluso una página específica de resguardo de embalses, donde Iznájar aparece con 802,766 hectómetros cúbicos y el 87,24 %. La propia CHG advierte además de que los datos del portal proceden de estaciones automáticas y «no están contrastados».

Por eso conviene mirar la cifra con alegría, sí, pero también con prudencia. Si siguen entrando aportes importantes, pueden llegar desembalses controlados. No sería una mala noticia, sino parte normal de la gestión de un pantano grande.

Una buena noticia con memoria

La última vez que Iznájar estuvo prácticamente lleno fue en 2013. Antes, desde su inauguración en 1969, solo alcanzó situaciones similares en 1978, 1997 y 2010, según los registros citados por EFE.

Eso ayuda a entender la importancia del momento. No estamos ante una subida cualquiera. Estamos ante la recuperación de un embalse que hace muy poco parecía hundido en la sequía y que ahora vuelve a colocarse como una gran reserva para Andalucía.

La lectura más sensata es esta. Hay agua, hay alivio y hay margen, pero el sur de España conoce demasiado bien lo rápido que puede cambiar el ciclo. Hoy Iznájar ofrece una imagen esperanzadora. Mañana tocará seguir midiendo, ahorrando y gestionando.

La actualización oficial de datos ha sido publicada en el Sistema Automático de Información Hidrológica de la Cuenca del Guadalquivir.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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