El hallazgo de un esqueleto prácticamente completo de lince euroasiático en la península ibérica ha revolucionado el conocimiento científico sobre la desaparición de esta especie en el suroeste europeo. Los restos, encontrados en la Sima Topinoria, en Cantabria, han permitido demostrar que este gran felino sobrevivió en la Cordillera Cantábrica hasta hace apenas unos 200 años, mucho más tarde de lo que se pensaba hasta ahora.
La investigación, liderada por la Universidad de A Coruña y publicada en la revista The Holocene, aporta además nuevas evidencias sobre la coexistencia histórica entre el lince euroasiático en la península ibérica y el lince ibérico. El excepcional estado de conservación del animal, recuperado gracias a un complejo operativo espeleológico en los Picos de Europa, conecta por primera vez registros fósiles con relatos históricos sobre grandes felinos en el norte de España.
El lince euroasiático en la península ibérica sobrevivió mucho más tiempo de lo que se creía
El descubrimiento de un esqueleto casi completo en una sima de Cantabria confirma que el lince euroasiático en la península ibérica persistió hasta finales del siglo XVIII o comienzos del XIX.
El hallazgo de un felino prehistórico en una profunda cavidad asturiana ha revolucionado el conocimiento sobre la fauna antigua del norte peninsular. Un equipo de especialistas logró extraer una estructura ósea intacta que aporta datos inéditos sobre los animales autóctonos.
Los exámenes anatómicos indican que este depredador de gran tamaño pereció en el interior de la gruta tras sufrir una caída fortuita. Su envergadura corporal apunta a una progresiva adaptación al entorno cantábrico provocada por el aislamiento geográfico.
El lince euroasiático en la península ibérica sobrevivió hasta el siglo XIX
La datación mediante radiocarbono ha confirmado que este ejemplar de lince euroasiático en la península ibérica vivió hace aproximadamente 210 años.
Hasta ahora, el registro más reciente conocido pertenecía a un ejemplar localizado en Navarra y datado hace unos 400 años, por lo que este descubrimiento modifica completamente la cronología aceptada para la desaparición de la especie.
Las investigadoras Eva Fernández Bejarano y Aurora Grandal d’Anglade destacan que este hallazgo demuestra que el felino logró sobrevivir en áreas montañosas del Cantábrico mucho más tiempo del estimado.
Además, el estudio refuerza la hipótesis de que los últimos refugios del lince euroasiático en la península ibérica estuvieron asociados a territorios de difícil acceso y gran cobertura forestal.
Los científicos consideran que la presión humana creciente, la expansión agrícola y la persecución directa aceleraron finalmente su desaparición.
El espectacular hallazgo del lince en una sima de Cantabria
Los restos del lince euroasiático en la península ibérica fueron descubiertos en 2020 en el interior de la Sima Topinoria, una cavidad situada a unos 100 metros de profundidad.
El acceso al lugar solo fue posible gracias a técnicas avanzadas de espeleología vertical y a la colaboración del Grupo Flash de Madrid junto al Parque Nacional de los Picos de Europa.
El excelente estado del esqueleto llamó rápidamente la atención de los investigadores, ya que incluso se conservaron pequeños huesos sesamoideos extremadamente frágiles.
La posición anatómica de los restos indica que el animal murió en el mismo lugar donde fue encontrado, sin apenas desplazamientos posteriores.
Las científicas consideran probable que el felino cayera accidentalmente en la sima o accediera a ella buscando refugio tras resultar herido.
Así era el último lince euroasiático en la península ibérica
El análisis osteométrico permitió identificar al individuo como un macho joven adulto de aproximadamente tres años y cerca de 19,7 kilos de peso.
Aunque pertenecía a la especie Lynx lynx, el mayor de los linces actuales, presentaba dimensiones ligeramente inferiores a otros ejemplares históricos documentados en la península.
Los investigadores consideran que este menor tamaño podría estar relacionado con una reducción progresiva de las poblaciones debido a la presión humana y el aislamiento genético.
El ejemplar presentaba además múltiples fracturas parcialmente cicatrizadas, lo que indica que sobrevivió varios días tras el accidente antes de morir.
Estas singularidades convierten al hallazgo del lince euroasiático en la península ibérica en una referencia científica excepcional para estudiar la evolución reciente de la especie.
El lince euroasiático convivió con el lince ibérico durante siglos
Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la confirmación de que el lince euroasiático en la península ibérica coexistió históricamente con el lince ibérico.
Aunque ya existían hipótesis previas sobre esta convivencia, el nuevo hallazgo demuestra que ambas especies compartieron territorio hasta épocas relativamente recientes.
La investigación aporta además nuevas pistas sobre la biogeografía de los grandes carnívoros europeos durante el Holoceno.
Los científicos consideran que la Cordillera Cantábrica actuó como refugio natural para las últimas poblaciones gracias a su compleja topografía y abundancia de hábitats adecuados.
El análisis genético futuro podría revelar si estas poblaciones permanecieron aisladas o mantuvieron conexión con otros grupos europeos.
Relatos históricos y ciencia confirman la existencia del lince boreal
El estudio también revisa numerosos documentos históricos sobre el llamado “lobo cerval”, un gran depredador descrito en el norte de España entre los siglos XVI y XIX.
Hasta ahora, estas referencias carecían de pruebas físicas concluyentes, pero el hallazgo del lince euroasiático en la península ibérica aporta por primera vez evidencia material directa.
Las descripciones históricas mencionaban tamaño, coloración y capacidad para cazar animales de gran porte, características compatibles con el lince boreal.
Según las investigadoras, estos relatos demuestran que la especie permaneció viva en el Cantábrico hasta fechas sorprendentemente recientes.
El descubrimiento supone además una prueba del enorme valor de los registros paleontológicos para reconstruir procesos históricos de extinción y conservación.
La confirmación de su presencia demuestra que esta variedad de cazador compartió ecosistema con el felino autóctono del sur durante épocas históricas. Las montañas septentrionales funcionaron como un ecosistema protegido que garantizó la supervivencia de las especies.
Crónicas antiguas ya describían los ataques de un misterioso carnívoro de gran tamaño conocido popularmente como lobo cerval. Este descubrimiento arqueológico dota de base científica a dichos relatos y documenta la extinción reciente de este gran mamífero.
Un descubrimiento que cambia lo que sabíamos del lince euroasiático en la península ibérica
El hallazgo del lince euroasiático en la península ibérica representa uno de los descubrimientos paleontológicos más importantes de los últimos años en España. La aparición de este esqueleto casi completo no solo modifica la cronología conocida de desaparición de la especie, sino que también aporta nuevas claves sobre la convivencia entre grandes carnívoros y seres humanos en la historia reciente.
Los investigadores esperan ahora que futuros análisis genéticos permitan comprender mejor el origen, aislamiento y evolución de estas poblaciones cantábricas. Este descubrimiento refuerza además la importancia de conservar los ecosistemas montañosos y profundizar en el estudio de especies desaparecidas para entender mejor la biodiversidad europea.
¿Qué es el lince euroasiático?
El lince euroasiático o Lynx lynx es el mayor de los linces actuales y habita principalmente en bosques de Europa y Asia.
¿Dónde apareció el esqueleto?
El ejemplar fue encontrado en la Sima Topinoria, una cavidad situada en Cantabria dentro del entorno de los Picos de Europa.
¿Cuántos años tiene el hallazgo?
La datación sitúa al animal hace unos 210 años, a finales del siglo XVIII o principios del XIX.
¿Por qué es importante este descubrimiento?
Porque demuestra que el lince euroasiático en la península ibérica sobrevivió mucho más tiempo del que se creía.
¿Convivió con el lince ibérico?
Sí. El estudio confirma que ambas especies coexistieron en la península ibérica durante parte del Holoceno.










