Después de 10 años sin un solo avistamiento, el jaguar de las nubes es captado por una cámara trampa en Honduras; los biólogos tienen la prueba de que la especie sigue reproduciéndose

Publicado el: 25 de junio de 2026 a las 20:48
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Jaguar de las nubes fotografiado por una cámara trampa en la Sierra del Merendón de Honduras tras diez años sin registros.

Una cámara trampa acaba de poner imagen donde durante años solo había silencio. En la Sierra del Merendón, en Honduras, un macho adulto de jaguar fue fotografiado el 6 de febrero a 2200 metros sobre el nivel del mar, una altitud muy poco habitual para una especie que suele moverse por debajo de los 1000 metros. Es el primer registro confirmado en esa cordillera en una década y también la mayor altitud documentada para un jaguar en el país, según Panthera.

La noticia no significa que el felino esté ya a salvo. Pero sí deja una señal clara. Todavía quedan bosques capaces de conectar poblaciones, dar refugio a grandes depredadores y mantener viva una ruta natural entre Honduras y Guatemala. Y eso, en plena crisis de deforestación, no es poca cosa.



Un felino entre la niebla

El llamado «jaguar de las nubes» no es una especie nueva ni una subespecie aparte. Es el nombre que reciben algunos jaguares registrados en bosques nubosos de gran altitud, donde la niebla, el frío y el terreno difícil hacen casi imposible verlos.

Panthera explica que solo se han documentado unos pocos casos de este tipo, con registros también en Costa Rica y México. La duda es interesante. ¿Estamos ante un comportamiento nuevo o simplemente ante algo que no veíamos porque nadie tenía cámaras en esos lugares remotos?



Por qué importa esta foto

El animal apareció a solo dos metros del punto donde una cámara registró el primer jaguar del parque diez años y dos días antes. Ese detalle parece pequeño, pero para los biólogos es una pista enorme. Sugiere que ese paso del bosque sigue funcionando como una ruta para la fauna.

Franklin Castañeda, director de Panthera en Honduras, fue claro al valorar el hallazgo. «Este individuo no es residente. Es un viajero», dijo. En la práctica, eso significa que el jaguar probablemente estaba usando la sierra como corredor para moverse entre poblaciones y buscar pareja.

Ahí está la clave. Un jaguar aislado es una mala noticia. Un jaguar que puede moverse, cruzar bosques y encontrar otros ejemplares tiene muchas más opciones de sobrevivir.

El corredor que sigue vivo

La Sierra del Merendón forma parte del Corredor del Jaguar, una cadena de hábitats que busca mantener conectadas poblaciones desde México hasta Argentina. Para un animal que necesita grandes territorios, estos pasos no son un lujo. Son la diferencia entre quedar encerrado o seguir teniendo futuro.

La propia Panthera recuerda que las poblaciones hondureñas son pequeñas. Sus estimaciones hablan de entre 10 y 18 jaguares en el Parque Nacional Jeannette Kawas y entre 20 y 50 en el Parque Nacional Pico Bonito. Por eso cada tramo de bosque cuenta tanto.

¿Qué significa esto para quien no trabaja en conservación? Que una foto puede demostrar algo muy concreto. Si se corta el corredor, se corta también la posibilidad de que estos animales mezclen genes y mantengan poblaciones más sanas.

La amenaza sigue ahí

Conviene matizar un punto importante. El jaguar está clasificado globalmente como «casi amenazado» en la Lista Roja de la UICN, no como en peligro crítico a escala mundial. Pero su situación cambia mucho por regiones, y fuera de la Amazonia muchas subpoblaciones están en peligro o en peligro crítico.

La pérdida de hábitat es una de las grandes presiones. Global Forest Watch estima que Honduras perdió 1,5 millones de hectáreas de cobertura arbórea entre 2001 y 2025, una cifra equivalente al 19 por ciento de la cobertura del año 2000. Es el suelo que desaparece bajo las patas de la fauna.

A eso se suman la caza furtiva, la expansión agrícola y los conflictos con la ganadería. En el papel, el jaguar es un símbolo poderoso. En el terreno, necesita algo mucho más simple y más difícil de garantizar. Bosque continuo.

Tecnología contra la caza furtiva

El hallazgo no llegó por casualidad. Panthera lleva años trabajando en la zona con patrullas contra la caza furtiva, cámaras trampa, dispositivos acústicos para detectar disparos y programas de reintroducción de presas como pecaríes e iguanas.

Además, la organización forma parte de la alianza SMART-EarthRanger Conservation Alliance, conocida como SERCA. Esta plataforma ayuda a los equipos de conservación a ordenar datos, compartir alertas y tomar decisiones más rápidas sobre el terreno.

Puede sonar muy técnico, pero la idea es sencilla. En un bosque enorme, no basta con caminar y esperar. Hay que saber dónde se oyen disparos y por qué rutas se mueve la fauna cuando nadie la está mirando.

Más que un jaguar

La recuperación no se mide solo por un animal. Panthera afirma que el Merendón alberga ya las cinco especies de felinos silvestres presentes en Honduras, incluidos ocelotes, margays, yaguarundíes y pumas. El primer puma confirmado en la sierra se registró en 2021, después de años de búsqueda.

Eso no convierte la zona en un paraíso intacto. Pero sí muestra que las medidas de vigilancia y restauración pueden producir resultados visibles. Cuando vuelven las presas y baja la presión de la caza, los grandes carnívoros tienen una oportunidad.

Como depredador superior, el jaguar ayuda a mantener el equilibrio entre otras especies. Protegerlo suele proteger también agua, árboles, aves, mamíferos pequeños y comunidades que dependen del bosque.

Lo que viene ahora

Honduras ha declarado la estrategia «Cero Deforestación al 2029» y la Secretaría de Defensa señala que se prevé aumentar progresivamente hasta 8000 efectivos asignados a batallones de protección ambiental. El objetivo es defender áreas protegidas, zonas productoras de agua y bosques bajo presión.

A la vez, la Unión Europea y Honduras firmaron una alianza forestal que apoya el objetivo hondureño de restaurar 1,3 millones de hectáreas de bosque y avanzar en su plan nacional de biodiversidad. La restauración tendrá que ir acompañada de vigilancia real y continuidad política.

La imagen del jaguar no es un final feliz. Es un aviso. Si el corredor se protege, la vida encuentra paso. Si se rompe, la niebla volverá a esconder no solo al felino, sino también la oportunidad de conservar uno de los grandes símbolos de América.

La nota oficial ha sido publicada por Panthera.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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