Euskadi reduce el desperdicio alimentario y consolida una tendencia positiva en la lucha contra el despilfarro de alimentos. Un informe elaborado por Elika Fundazioa revela que los hogares vascos desperdician casi un 11 % menos de alimentos que hace cuatro años.
El estudio también destaca una mejora muy significativa en la industria alimentaria, donde el desperdicio se ha reducido un 70 %, aunque el consumo doméstico, la restauración y la distribución continúan siendo los ámbitos con mayor margen de mejora.
El desperdicio alimentario representa uno de los principales desafíos ambientales, sociales y económicos de nuestro tiempo. A nivel mundial, se estima que aproximadamente un tercio de la comida producida se pierde o desperdicia, lo cual equivale a unos 1.300 millones de toneladas al año.
Euskadi reduce el desperdicio alimentario con importantes avances en hogares e industria
El nuevo diagnóstico de Elika Fundazioa confirma una mejora en la gestión de los alimentos, aunque el consumo doméstico sigue concentrando el mayor potencial de reducción.
El nuevo diagnóstico sitúa en 247.668 toneladas anuales el volumen de alimentos desperdiciados en Euskadi, una cifra equivalente a 111,65 kilos por habitante y año. Euskadi reduce el desperdicio alimentario, pero todavía afronta un importante reto para seguir disminuyendo estos residuos.
Uno de los datos más destacados es la evolución de los hogares, donde cada persona desecha actualmente casi siete kilos menos de alimentos al año que hace cuatro ejercicios.
Aunque el volumen total de desperdicio aumenta ligeramente respecto al anterior estudio, el incremento apenas alcanza el 1,1 %, una cifra similar al crecimiento de la población vasca durante ese mismo periodo.
La industria alimentaria protagoniza la mayor reducción
El sector de la transformación alimentaria ha registrado el avance más destacado desde la anterior medición realizada en 2022.
Actualmente genera 2.317 toneladas de desperdicio al año, muy por debajo de las 7.720 toneladas contabilizadas anteriormente, lo que supone una reducción cercana al 70 %.
Este resultado demuestra que Euskadi reduce el desperdicio alimentario también gracias a la implantación de procesos más eficientes, un mayor aprovechamiento de materias primas y una mejor planificación dentro de la industria.
La distribución también mejora, pero el consumo sigue siendo el gran reto
El informe recoge que el sector de la distribución ha logrado disminuir el desperdicio alimentario un 17,6 %, reflejando una evolución favorable en la gestión de productos y excedentes.
Sin embargo, los expertos consideran que el mayor potencial de mejora continúa concentrándose en los hogares, la restauración y el consumo final, donde todavía se producen importantes pérdidas evitables.
Precisamente por ello, Euskadi reduce el desperdicio alimentario mientras orienta buena parte de sus políticas públicas hacia la sensibilización ciudadana y el aprovechamiento responsable de los alimentos.
El diagnóstico permitirá orientar nuevas políticas públicas
El informe recoge que el sector de la distribución ha logrado disminuir el desperdicio alimentario un 17,6 %, reflejando una evolución favorable en la gestión de productos y excedentes.
La consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, Amaia Barredo, destacó que disponer de datos actualizados facilita identificar los puntos donde se generan más pérdidas.
Con esta información será posible diseñar medidas más eficaces dirigidas tanto a empresas como a consumidores, reforzando la colaboración entre administraciones, sector agroalimentario y ciudadanía.
Según explicó durante la presentación del informe, Euskadi reduce el desperdicio alimentario gracias a una estrategia sostenida durante los últimos años basada en la cooperación y la mejora continua.
La prevención será clave para seguir avanzando
La directora de Elika Fundazioa, Arantza Madariaga, señaló que las nuevas herramientas de análisis permiten diferenciar con mayor precisión qué parte del desperdicio puede evitarse mediante cambios en los hábitos de consumo y en la gestión alimentaria.
El informe concluye que las campañas de formación, información y aprovechamiento de los alimentos seguirán siendo fundamentales para reducir el volumen de residuos generados cada año.
Con estos resultados, Euskadi reduce el desperdicio alimentario y dispone de una base sólida para continuar avanzando hacia un modelo alimentario más eficiente, sostenible y alineado con los principios de la economía circular.
La evolución registrada durante los últimos años demuestra que reducir el desperdicio alimentario es posible cuando administraciones, empresas y ciudadanía trabajan de forma coordinada. Los avances conseguidos en la industria y en los hogares reflejan que las medidas de prevención empiezan a ofrecer resultados tangibles.
No obstante, el informe también recuerda que aún queda un amplio recorrido para disminuir las pérdidas de alimentos en el consumo cotidiano. Mantener las campañas de sensibilización, mejorar la planificación de compras y favorecer el aprovechamiento de los productos serán aspectos decisivos para seguir reduciendo el impacto económico, social y ambiental del desperdicio alimentario.
Una de las claves del éxito en Euskadi ha sido la implementación de campañas de sensibilización dirigidas a los hogares y a los diferentes actores de la cadena alimentaria. La educación y la concienciación son fundamentales para transformar los hábitos de consumo y evitar la generación innecesaria de residuos.
Euskadi reduce el desperdicio alimentario mientras los hogares tiran siete kilos menos de comida, explicado en 15 segundos
¿Cuánto ha disminuido el desperdicio alimentario en los hogares vascos?
Los hogares han reducido el desperdicio casi un 11 % en cuatro años, lo que equivale a cerca de siete kilos menos por persona al año.
¿Qué sector ha logrado la mayor reducción?
La industria alimentaria, donde el desperdicio ha descendido aproximadamente un 70 % respecto al anterior diagnóstico.
¿Cuántas toneladas de alimentos se desperdician cada año en Euskadi?
El estudio estima un total de 247.668 toneladas anuales, equivalentes a 111,65 kilos por habitante.
¿Dónde existe mayor margen para seguir reduciendo el desperdicio?
Los expertos señalan que el principal potencial de mejora se encuentra en los hogares, la restauración y la distribución, donde todavía pueden evitarse numerosas pérdidas de alimentos.













