China completa en el Tíbet la central termosolar más alta del mundo con 15.927 espejos a 4.650 metros para seguir dando luz después del atardecer

Publicado el 17 de septiembre de 2026 a las 10:43
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Campo de helióstatos de una central termosolar en una meseta de gran altitud

La central Tushuo, situada en el condado de Amdo, aspira a producir electricidad incluso después del atardecer gracias a ocho horas de almacenamiento con sales fundidas. El récord de altitud impresiona, pero su verdadero valor estará en demostrar que la energía solar gestionable puede funcionar bajo frío extremo, fuertes vientos y una red eléctrica débil.

La planta termosolar Tushuo completa sus 15.927 helióstatos

China ha finalizado la instalación de los 15.927 helióstatos de la planta termosolar Tushuo, un proyecto de 100 megavatios levantado a unos 4.650 metros sobre el nivel del mar en la región autónoma de Xizang (Tíbet). El Gobierno municipal de Nagqu confirmó que todos los espejos orientables ya se encuentran instalados, lo que convierte a la central en el proyecto termosolar de torre situado a mayor altitud del mundo.

Los helióstatos suman una superficie reflectante cercana a los 800.000 metros cuadrados. Cada espejo sigue el movimiento aparente del Sol y dirige la radiación hacia un receptor central. Sin embargo, completar el campo solar no significa que la planta ya esté operativa. La actualización técnica publicada el 1 de septiembre situaba el avance total de la obra alrededor del 82 % y mantenía octubre de 2026 como objetivo para la conexión a la red.

Cómo funciona la planta termosolar con sales fundidas

A diferencia de una instalación fotovoltaica, Tushuo no transforma directamente la luz en electricidad. Sus espejos concentran la radiación sobre el receptor y elevan la temperatura de las sales fundidas hasta unos 560 grados. Ese calor se utiliza posteriormente para producir vapor, impulsar una turbina y generar electricidad.

El Departamento de Energía de Estados Unidos explica que las centrales solares de torre utilizan espejos móviles alrededor de un receptor elevado. El calor obtenido puede emplearse inmediatamente o conservarse en depósitos térmicos para generar electricidad cuando las nubes reducen la radiación o después de la puesta de sol.

Tushuo dispondrá de almacenamiento térmico para ocho horas. Esta capacidad no crea energía adicional, pero permite trasladar parte de la producción solar hacia la tarde y la noche. Es el mismo problema que intenta resolver el despliegue de renovables innovadoras con almacenamiento, aunque en este caso la energía se conserva en forma de calor y no necesariamente en baterías electroquímicas.


Ingeniería solar para trabajar a 4.650 metros de altura

La ubicación ofrece más de 2.800 horas de sol al año, pero también introduce dificultades que no aparecen en una central construida a menor altitud. El emplazamiento soporta temperaturas que pueden descender hasta los 40 grados bajo cero, aire con aproximadamente un 60 % del oxígeno disponible al nivel del mar, viento frecuente y una radiación ultravioleta especialmente intensa.

Los responsables del proyecto han utilizado soportes ligeros de alta rigidez, mecanismos de seguimiento con una holgura mínima y revestimientos resistentes a la radiación ultravioleta. El contratista sitúa la precisión de seguimiento en 1,07 milirradianes y señala que cada helióstato cuenta con una superficie de aproximadamente 50 metros cuadrados. También se instaló una línea automatizada capaz de fabricar hasta 6.000 metros cuadrados de espejos al día.

La precisión óptica es solo una parte del desafío. Las sales deben mantenerse por encima de su temperatura de solidificación, las tuberías tienen que soportar ciclos térmicos intensos y el sistema de control debe responder a una red regional poco robusta. Este último aspecto encaja con la creciente utilización en China de sistemas inteligentes para coordinar grandes complejos solares y eólicos.

Cuánta electricidad generará la planta termosolar de Amdo

Los promotores calculan una producción media de unos 255 millones de kilovatios hora al año. Según sus estimaciones, esa electricidad equivaldría al consumo de aproximadamente 50.000 hogares y permitiría evitar anualmente unas 60.000 toneladas de carbón y 165.000 toneladas de dióxido de carbono. Estas cifras son previsiones de diseño y deberán comprobarse cuando la planta complete su puesta en marcha y acumule suficientes meses de operación.

Para una potencia instalada de 100 megavatios, los 255 millones de kilovatios hora equivalen a unas 2.550 horas anuales de funcionamiento a plena carga y a un factor de capacidad cercano al 29 %. El almacenamiento de ocho horas será importante no porque aumente la radiación disponible, sino porque permitirá decidir con mayor flexibilidad cuándo entregar la electricidad a la red.

Esta capacidad puede resultar especialmente valiosa en el norte del Tíbet, donde la red necesita fuentes capaces de mantener una producción más estable. Una central termosolar con almacenamiento puede reducir cambios bruscos de potencia y complementar instalaciones fotovoltaicas que dejan de generar cuando desaparece el Sol.

El impacto ambiental de la energía solar también debe medirse

El proyecto presenta importantes beneficios climáticos previstos, pero su condición de infraestructura renovable no elimina la necesidad de evaluar sus impactos locales. El campo de espejos ocupa alrededor de 80 hectáreas de superficie reflectante y requiere accesos, cimentaciones, tuberías, sistemas de refrigeración y operaciones periódicas de limpieza.

Las fuentes consultadas no detallan el consumo de agua previsto para limpiar los helióstatos, el sistema definitivo de refrigeración ni los resultados del seguimiento de fauna. Son datos relevantes en un ecosistema de alta montaña. Un análisis reciente sobre el impacto de la expansión solar en la biodiversidad de aves en China recuerda que los efectos dependen sobre todo de la ubicación, el cambio de uso del suelo y las medidas de protección aplicadas. Ese estudio no demuestra que Tushuo esté provocando el mismo impacto, pero sí refuerza la necesidad de publicar indicadores ambientales verificables.

Cuándo comenzará a producir electricidad la planta termosolar

Durante agosto se completaron las pruebas con agua de los depósitos de sales, el cierre de la turbina y el montaje de los 16 paneles del receptor. Tras esta fase todavía deben finalizarse trabajos como la soldadura de las tuberías, la carga y calentamiento de las sales fundidas, las pruebas del bloque de potencia y la sincronización con la red.

La conexión completa continúa prevista para octubre de 2026. Por tanto, el hito alcanzado es la finalización de los 15.927 helióstatos, no la entrada en funcionamiento definitiva de la central. La verdadera prueba llegará durante sus primeros inviernos, cuando Tushuo tenga que demostrar que puede entregar energía gestionable bajo frío extremo, viento, baja presión atmosférica y una red débil.

Si cumple las previsiones, su mayor aportación no será únicamente haber llevado una torre termosolar hasta el techo del mundo. Será demostrar que la luz solar puede almacenarse y convertirse en electricidad controlable incluso en uno de los entornos más hostiles del planeta.

El comunicado oficial sobre la finalización de los helióstatos ha sido publicado por el Gobierno de Xizang.

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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