España ha pasado de los planos al agua con una tecnología que busca producir energía solar en el mar. “Paiporta”, una plataforma fotovoltaica flotante de 500 kW, ya está instalada en la zona de ensayos del Puerto de Valencia, mientras que su gemela “Catarroja” fue entregada el 4 de septiembre en Vigo para completar el viaje hasta la costa valenciana.
Juntas formarán un demostrador precomercial de 1 MW, el primero de esta escala en España, pero conviene separar el hito de la promesa. La tecnología ya existe a tamaño real, aunque todavía debe probar con datos cuánto produce, cómo soporta el mar y cuánto cuesta mantenerla. Ahí está la noticia de verdad.
Del astillero al mar
“Paiporta” fue construida en el Astillero San Enrique, botada en mayo y trasladada después a Valencia. BlueNewables confirmó en julio su instalación en el exterior del contradique sur del puerto, donde empezó la puesta en marcha y las primeras comprobaciones.
La segunda unidad también tiene 500 kW y se llama “Catarroja”. Su entrega oficial se celebró el 4 de septiembre, pero la última información de la empresa aún situaba entre los siguientes pasos su remolque e instalación en Valencia. Por tanto, las dos unidades están construidas, aunque el demostrador completo todavía debe quedar instalado y operativo en su emplazamiento final.
Dos nombres con memoria
Los nombres no se eligieron al azar. “Paiporta” recuerda a las víctimas de la DANA que golpeó la Comunidad Valenciana en 2024, mientras que “Catarroja” amplía el homenaje a otro de los municipios duramente afectados.
Detrás del proyecto está BlueNewables, propietaria y desarrolladora de la tecnología PV-bos, con el apoyo de Naturgy. Astillero San Enrique se ocupó de construir las estructuras y SOERMAR participa mediante el proyecto RENOVAR. Es una cadena industrial española que une ingeniería marina, energía y construcción naval.
Así funciona PV-bos
La estructura utiliza un diseño tipo catamarán que mantiene los módulos fotovoltaicos elevados sobre el agua. Esto evita su contacto directo con el mar y deja espacio para paneles bifaciales, capaces de captar radiación por sus dos caras y aprovechar parte de la luz reflejada en la superficie marina.
Hay un matiz importante. Aunque varias noticias han descrito la plataforma como modular, BlueNewables calificó este demostrador como no modular y reservó ese avance para la siguiente generación PV-bos GROW.
El promotor espera que el emplazamiento favorezca la refrigeración por aire y que esa radiación adicional aumente la producción frente a una configuración convencional. Sin embargo, la propia descripción técnica de PV-bos habla de una mejora esperada. Todavía no se han publicado resultados de operación que permitan afirmar que su eficiencia sea “notablemente superior” a la de cualquier planta terrestre.
El mar no lo pone fácil
Sobre el papel, llevar placas al agua reduce la presión sobre el suelo en puertos, islas y zonas costeras. A cambio, la IEA-PVPS identifica retos específicos de fiabilidad relacionados con el oleaje, el viento, la sal, la corrosión y el mantenimiento. El mar ofrece espacio, pero pasa factura.
Por eso la prueba medirá mucho más que la electricidad generada. Según BlueNewables, se vigilarán los movimientos de la estructura, su relación con el sistema de amarre, la integridad de los materiales y las necesidades reales de operación y mantenimiento. Son esos datos los que dirán si la idea puede salir del puerto y crecer.
Un megavatio para aprender
Las dos plataformas sumarán 1 MW, con 500 kW por unidad. Trabajar con dos estructuras permite comprobar si la fabricación puede repetirse de forma más rápida y ordenada, algo imprescindible antes de pensar en series mayores. El astillero asegura que lo aprendido con “Paiporta” ya permitió optimizar la construcción de “Catarroja”.
“Contar con una segunda plataforma construida a escala real nos permite ampliar el conocimiento obtenido con ‘Paiporta’”, explicó Bernardino Couñago, consejero delegado de BlueNewables. La solución también se ha concebido para complementar en el futuro a la eólica marina, las baterías o el hidrógeno, aunque esa hibridación no forma parte todavía de lo demostrado en Valencia.
El apoyo público tiene cifras
El proyecto cuenta con financiación del IDAE dentro del programa RENMARINAS DEMOS, sufragado con fondos europeos NextGenerationEU. La resolución definitiva del organismo concedió a PV-bos 1,5 millones de euros, el 60 % de un coste subvencionable de 2,5 millones.
Por separado, la Autoridad Portuaria de València obtuvo 787.240,50 euros para preparar la plataforma de ensayo, con un coste subvencionable de 1.574.481 euros. No es una ayuda para instalar una planta comercial y olvidarse de ella. La normativa exige mantener y operar los activos del demostrador durante al menos 24 meses para convertir las pruebas en conocimiento útil.
La prueba empieza ahora
El reto ya no consiste en demostrar que una estructura de acero puede flotar con paneles solares encima. La pregunta importante es cuánta energía entregará de forma estable y a qué coste después de sumar revisiones, corrosión, temporales, desplazamientos y posibles averías. Eso se nota en la factura final de cualquier proyecto.
Si los resultados acompañan, PV-bos podría abrir una nueva opción para puertos y costas con poco suelo disponible, además de compartir espacios e infraestructuras con otras renovables marinas. Si no lo hacen, el ensayo también habrá cumplido una función al mostrar dónde están los límites.
La actualización oficial más reciente de BlueNewables se publicó en su cuenta de LinkedIn y sitúa la instalación conjunta de “Paiporta” y “Catarroja” como el próximo gran paso del proyecto.













