El 25 de julio de 2024, los participantes de una expedición científica abierta a cualquiera recogieron un caracol diminuto en la orilla izquierda del río Komarnica, a 730 metros de altitud. Ese ejemplar sirve hoy de referencia para uno de los dos caracoles nuevos que un equipo de científicos y voluntarios ha descrito en el norte de Montenegro.
Las especies se llaman Cochlostoma komarnica y Cochlostoma dobrido, y su descripción se publicó el 27 de julio de 2026 en la revista de acceso abierto Biodiversity Data Journal. Las conchas de C. komarnica miden de media 5,46 milímetros y las de C. dobrido, 6,78, de modo que las dos rondan los 6 milímetros que cita la Universidad de Leiden.
Dos caracoles que se encierran en su concha
Los dos viven sobre rocas calizas, donde se alimentan de algas y líquenes. Tienen los ojos a los lados de la cabeza, mientras que la mayoría de los caracoles terrestres los llevan en la punta de unos tentáculos.
También cargan con un disco circular unido a la cola que, según la nota de la editorial Pensoft, «puede cerrar la concha como una puerta» cuando el animal se retira dentro. Los biólogos llaman opérculo a esa tapa.
Las conchas son cónicas, de un gris amarillento pálido y sin ninguna mancha naranja. C. dobrido apareció en densidades altas en acantilados de caliza de entre 1680 y 2080 metros, y C. komarnica, entre 730 y 1735 metros.
Un equipo mixto de investigadores y aficionados
Los caracoles salieron de las expediciones de Taxon Expeditions, una iniciativa cofundada por Menno Schilthuizen que organiza salidas científicas reales en las que puede participar cualquiera. Entre junio de 2018 y julio de 2025, sus equipos muestrearon el Parque Nacional de Durmitor y el cañón de Komarnica junto a la fundación Taxon Foundation y la Sociedad de Ecologistas de Montenegro.
El artículo lo encabeza Schilthuizen, catedrático de Evolución de los Caracteres y Biodiversidad en la Universidad de Leiden e investigador del Centro de Biodiversidad Naturalis, junto a otros 22 coautores.
Los autores explican que en este tipo de expediciones los «turistas de la taxonomía» van guiados por expertos en biodiversidad «a lo largo de todo el proceso de descubrimiento y descripción de especies». La taxonomía es la disciplina que identifica, describe y pone nombre a los seres vivos.
Una de esas aficionadas es la música neerlandesa Janine Buisman, que participó en una de las salidas y acabó como coautora del artículo. «Me sorprendió que todavía sea posible descubrir nuevas especies animales en Europa», contó en la nota de la Universidad de Leiden.
No es un caso aislado, porque hace unos días un estudiante chino de 17 años ayudó a identificar una nueva especie de serpiente en las montañas Kuocang después de más de 40 noches de búsqueda.
El ADN confirmó que eran especies nuevas
Los equipos encontraron los caracoles en varios puntos del terreno montañoso, pero solo supieron que eran especies nuevas al diseccionarlos y analizar su ADN en el laboratorio de campo. Ese laboratorio portátil usaba un secuenciador MinION, un aparato que lee el ADN sobre el terreno.
En la nota de la Universidad de Leiden, Schilthuizen lo resume así: «En realidad es bastante sorprendente que existan tantas especies distintas en esta pequeña zona sin que eso se traduzca en diferencias externas claramente visibles».
«Las especies se diferencian sobre todo en sus órganos reproductores internos y en su ADN, y mucho menos en su aspecto de lo que cabría esperar», añade el investigador.
Según el estudio, las dos especies nuevas están separadas genéticamente por cerca de un 8 % en los dos fragmentos de ADN mitocondrial analizados.
Las dos pertenecen al subgénero Turritus, que reúne al menos 37 especies repartidas por las penínsulas itálica y balcánica, los Alpes, Cerdeña, Sicilia y las montañas costeras del sur de Francia y de España. El pariente más próximo de C. komarnica, Cochlostoma hallgassi, vive al norte de Nápoles, al otro lado del Adriático.
Según los autores, estos caracoles se desplazan tan despacio que sirven para detectar hábitats estables durante mucho tiempo, al contrario que los caracoles antárticos que conquistaron nuevos territorios viajando sobre algas.
Nombres votados en el campamento
El equipo eligió los nombres en una votación en el campamento. El de C. dobrido procede de la meseta de Dobri Do, entre las cumbres del Parque Nacional de Durmitor, y se votó la última noche de la expedición de 2023, según el artículo.
C. komarnica lleva el nombre del cañón de Komarnica, al sur de Durmitor. Según Taxon Expeditions, es un tajo de 600 metros de profundidad y 25 kilómetros de longitud.
Una presa hidroeléctrica amenaza el cañón de Komarnica
El cañón queda fuera de los límites del sitio de Durmitor declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO y sobre él pesa el proyecto de una presa hidroeléctrica con su embalse. Los autores escriben que, si el proyecto sale adelante, «la localidad tipo quedará inundada y esta población desaparecerá».
La localidad tipo es el lugar donde se recogió el ejemplar que define oficialmente a la especie.
La bióloga Jovana Đokić, de la Sociedad de Ecologistas de Montenegro y coautora del estudio, lo ve con preocupación. «Es aún más preocupante que el cañón de Komarnica esté destinado a quedar inundado por una presa hidroeléctrica y su embalse. Esto destruirá este cañón fluvial salvaje y toda la biodiversidad que contiene, incluidas muchas especies aún desconocidas para la ciencia», afirmó.
Su organización pide que el cañón se incluya en el sitio de Durmitor de la UNESCO y que se abandone el proyecto. «La energía hidroeléctrica no es verde ni sostenible cuando destruye un ecosistema único como este», dice Đokić.
Amelie Huber, responsable de proyectos de agua dulce de la fundación EuroNatur, habló en la web de la campaña Save the Blue Heart of Europe. «Una vez que se pierde un ecosistema único, corremos el riesgo de perder especies antes de que la ciencia haya tenido siquiera la oportunidad de documentarlas», dijo.
Sobre la protección del cañón hay mensajes cruzados. Las notas de Pensoft y de Leiden lo llaman «desprotegido», pero un informe de 2024 de la Sociedad de Ecologistas de Montenegro, que el propio estudio cita, detalla que en el país figura como parque natural (Dragišnica y Komarnica) y como monumento natural desde 1969. Lo que no tiene es el respaldo de Patrimonio Mundial. Ese mismo informe habla de una presa de 171 metros de altura, un embalse de 17,6 kilómetros y una central de 172 megavatios.
Según la web de divulgación Discover Wildlife, un informe del Ministerio de Ecología, Desarrollo Sostenible y Desarrollo del Norte de Montenegro incluye la central entre las recomendaciones para cumplir el objetivo nacional de renovables, y el proyecto está aplazado.
Cada especie descrita cuenta en un momento en que la Lista Roja de la UICN alerta de un nuevo aumento de las especies amenazadas en todo el planeta.
Lo que el estudio todavía no sabe
Los propios autores reconocen que los mapas de distribución fiables de cada especie tendrán que esperar a más trabajo de campo. De C. dobrido solo hay tres localidades confirmadas con anatomía y ADN, todas en la meseta de Dobri Do, aunque podría estar más extendida.
Las conchas son tan parecidas a las de otra especie de la zona, Cochlostoma scalariniforme, que el equipo tuvo que recurrir al ADN para confirmar cada ejemplar. Además, el análisis genético se basa en dos fragmentos parciales de ADN mitocondrial, y parte de las diferencias anatómicas podrían ser variación individual, según el artículo.
La idea de que C. dobrido sufra si el cambio climático desplaza hacia arriba las franjas ambientales de la montaña es, por ahora, una hipótesis de los autores. Además, todas las voces sobre la presa recogidas aquí proceden de científicos y ecologistas, sin declaraciones del promotor ni del Gobierno.
La zona tiene muchos cañones, mesetas y gargantas a distintas altitudes, así que podría haber más caracoles exclusivos de un solo valle o meseta. «Por tanto, también es posible que aparezcan más especies nuevas», escriben los autores.
El estudio completo se ha publicado en Biodiversity Data Journal.
Los holotipos, los ejemplares de referencia de cada especie, se guardan en el Museo de Historia Natural de Montenegro, en Podgorica. La National Geographic Society, BIOPAT y el fondo Mohamed bin Zayed para la Conservación de Especies financiaron el proyecto.
Foto: S. Kountouras / Schilthuizen et al., Biodiversity Data Journal (CC BY 4.0)













