Tom Brokaw compró en 1989 un rancho de Montana, valló la ribera y sembró sorgo para las aves: según contó, las perdices y los gallos de pradera se dispararon

Adrián Villellas
Publicado el 15 de octubre de 2026 a las 15:31
Síguenos
Valle del río West Boulder, cerca del rancho de Montana de Tom Brokaw, con las montañas Absaroka al fondo

En 1989, Tom Brokaw, que entonces presentaba el informativo de la noche de la NBC, entró con dos socios en la compra de un rancho de Montana al pie de las montañas Absaroka que, cuando se vendió en 2018, tenía unas 1670 hectáreas. Allí aprendió que las vacas llegaban a pastar hasta la misma orilla del río y que una planta invasora se extendía por los pastos, y llegó a la conclusión de que unas pocas medidas bastaban para que hubiera muchas más aves.

El periodista lo contó en una larga entrevista con la revista The Land Report en 2007. Contó que vallaron la ribera, sembraron comida junto a los humedales y dejaron crecer la hierba en algunos barrancos, y aseguró que la población de perdices y gallos silvestres había subido mucho.

Un rancho al pie de las Absaroka

La finca se llama West Boulder Ranch, como el río West Boulder, al que da, y está en el sur del centro de Montana, pegada al espacio salvaje protegido de Absaroka-Beartooth. Según la revista, el terreno está a algo más de 1600 metros de altitud, los indios crow lo usaban como cazadero de verano y un inmigrante noruego se asentó en él a principios del siglo XX.

Brokaw había imaginado algo mucho más modesto. «La verdad es que buscaba 100 acres y un río, y eso es lo más difícil de encontrar», dijo a Eric O’Keefe, director de The Land Report, en la entrevista publicada el 1 de mayo de 2007. Cien acres son unas 40 hectáreas.

«Busqué dos socios porque mi mujer se resistía tanto a la idea», admitió. Meredith Brokaw tardó seis meses en ir a ver el rancho, se enamoró de él y, con el tiempo, el matrimonio se quedó con toda la propiedad.

Vallas para recuperar la ribera

Brokaw describió sus años como propietario como una evolución. «Lo probamos todo», explicó. «Quitamos las vallas donde no nos gustaban. Vallamos la zona de ribera porque queríamos recuperarla. Al ganado se le dejaba pastar hasta el mismo río».

La ribera es la franja de hierbas, arbustos y árboles que crece pegada al agua. En un paisaje de pastos secos concentra comida, sombra y sitios para criar, y por eso el ganado tiende a quedarse en ella hasta dejarla pelada si nadie lo impide.

Ovejas contra una planta invasora

El otro frente era la lechetrezna frondosa (Euphorbia esula), conocida en inglés como leafy spurge, una euforbia invasora que se extiende por los pastos del oeste de Estados Unidos. «Teníamos un problema de leafy spurge y no sabíamos lo que eso significaba», reconoció Brokaw.

«Luego encontramos maneras de intentar controlarla. Metimos ovejas y conseguimos controles biológicos, y la cosa se volvió interesante», contó. Los controles biológicos son insectos u otros organismos que se alimentan de la planta y frenan su avance sin herbicidas.

«Cada año que pasaba sabíamos más de en qué nos habíamos metido y de lo que hacía falta», añadió. «He llegado a un punto en el que creo que hemos cuidado bien la tierra. Hemos trabajado duro en ello».

Sorgo y hierba alta para las aves

Uno de los proyectos de los que Brokaw se mostraba más orgulloso lo hizo con un vecino para aumentar las aves de caza de tierras altas. «Sembramos dos acres de sorgo junto a los humedales solo para que tuvieran algo de comida. Y hemos dejado que la hierba crezca más alta en algunos barrancos», explicó. Dos acres son unas 0,8 hectáreas.

«Vamos a trabajar más en ello porque hemos aprendido que si haces unas pocas cosas como es debido, la población de aves sube muchísimo», dijo. Entre las especies citó la perdiz pardilla, que en Estados Unidos llaman húngara, y el gallo de cola afilada (Tympanuchus phasianellus), un ave de pradera de la familia de los urogallos.

Bisontes en la mitad del rancho

La entrevista recoge además que en West Boulder pastaban bisontes. «Tenemos bisontes en más o menos la mitad del rancho. La otra mitad se la arrendamos a un vaquero de la zona que (…) tiene vacas con terneros», explicó Brokaw, que añadió que el ganado «mantiene la hierba baja» en esa parte.

Esa mezcla de bisontes y vacas es justo lo que comparó un estudio publicado en 2022 por Andy Boyce, Hila Shamon y William McShea, del Instituto Smithsonian de Biología de la Conservación. Midieron la vegetación de los arroyos de una pradera del norte de Montana, en terrenos de la organización American Prairie y de la reserva india de Fort Belknap.

Hicieron 147 conteos de aves a lo largo de los arroyos y detectaron 59 especies. Donde los bisontes pastaban todo el año, la cubierta de arbustos, árboles y hierbas perennes creció más deprisa que en los pastos con vacas por temporadas, y esos cambios iban asociados a más diversidad de aves.

«La reintroducción del bisonte parece funcionar como una estrategia pasiva de restauración de riberas, con resultados positivos de diversidad para aves y mamíferos», escriben los autores. Las cámaras de fototrampeo mostraron que las vacas se detectaban significativamente más dentro de los arroyos que los bisontes.

El trabajo ofrece además una lectura que encaja con lo que hizo Brokaw. Los autores señalan que, como las aves de las zonas altas son parecidas con vacas y con bisontes, «excluir al ganado de las riberas dentro de una matriz de pradera puede dar una salud general del ecosistema similar a la de los pastos con bisontes».

Montana tiene otros ejemplos parecidos, como el de Ted Turner, que cambió las vacas por bisontes en su rancho ese mismo año de 1989, y en Kansas los bisontes devueltos a la pradera de Konza llevan décadas de seguimiento científico.

Lo que la entrevista no puede medir

El aumento de aves en West Boulder es el testimonio de su propietario. La entrevista no recoge recuentos de antes y después, porcentajes ni un seguimiento científico, y la familia aplicó varias medidas a la vez, de modo que es imposible saber cuánto pesó cada una.

Tampoco hay datos para afirmar que las aves hubieran desaparecido y después regresaran. Lo que se puede decir es que Brokaw vio más perdices y gallos mientras cambiaba la forma de gestionar el agua, el pasto y la vegetación.

El estudio del Smithsonian no analizó este rancho y también tiene sus límites. Sus autores advierten de que «los bisontes no son una solución única» para conservar las praderas y de que una restauración real de las riberas debería incluir también al castor. Otro caso reciente, el de un rancho de Colorado que rota sus vacas entre prados, sí cuenta con conteos de aves durante seis años.

Una venta tras casi 30 años

La etapa de los Brokaw terminó el 28 de septiembre de 2018, cuando la agencia Fay Ranches vendió el rancho a un comprador cuyo nombre no se hizo público, según The Land Report. La finca tenía 4128 acres, unas 1670 hectáreas, y salió a la venta por 17,9 millones de dólares, aunque no se publicó el precio final.

El mismo comprador se quedó con una parcela vecina de 252 hectáreas del rancho Burnt Leather, y entre las dos suman unos 4,8 kilómetros de orilla del West Boulder. «Más grande es mejor, para la fauna, para el paisaje y para esa pesca de primer nivel», dijo Greg Fay, de Fay Ranches.

El cuidado de los pastos importa mucho más allá de Montana, porque cerca de la mitad de los pastizales del mundo sufre ya una degradación grave, y casos como el de West Boulder muestran cómo se ve ese problema desde una sola finca.

La entrevista con Tom Brokaw se publicó en The Land Report en mayo de 2007, y el estudio completo sobre bisontes y riberas se ha publicado en Frontiers in Ecology and Evolution.

El adiestrador de caballos Buck Brannaman, que daba cursos cada verano en el rancho, lo resumió en la misma revista: «Tom es un alumno, un tipo curioso. Sabe que tienes que aprender a conocer tu rancho».

Imagen: Jamie Balke / USDA Forest Service (dominio público)

Adrián Villellas

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

Deja un comentario