Un estudio del BBRC hizo un seguimiento a 226 personas cognitivamente sanas durante 3 años y relacionó la contaminación del tráfico con ciertos cambios en los marcadores de neuroinflamación, especialmente en mujeres.
La calidad del aire que se respira tiene una relación directa con la salud mental de las personas, según los resultados de un estudio sobre la contaminación del tráfico recientemente publicado en Alzheimer’s & Dementia, que apuntan a respuestas tempranas independientes de los marcadores clásicos de la enfermedad.
Los expertos encontraron señales tempranas de cierto tipo de inflamaciones que se asocian a la presencia en el aire que se respira de ciertos contaminantes y partículas nocivas y que, en personas (en especial si son mujeres) con predisposición a sufrir Alzheimer, podrían ser nefastas para su salud cerebral.
El estudio de contaminación del tráfico que se realizó durante varios años incluyó a más de 200 personas que no tenían problemas cognitivos y, analizando su líquido cefalorraquídeo, se descubrió que la polución podría estar relacionada con la inflamación y la actividad anómala de algunas células nerviosas.
En el artículo se explica quiénes llevaron a cabo el experimento, qué características tuvo el mismo en cuanto a duración y número de individuos involucrados, cuáles fueron sus conclusiones respecto a la contaminación del tráfico y dónde se publicaron los resultados.
Contaminación del tráfico y Alzheimer
La exposición crónica a la contaminación del tráfico se asocia con señales precoces de neuroinflamación en personas sanas que presentan riesgo de padecer Alzhéimer, especialmente en mujeres, según concluye un estudio liderado por el Barcelona Beta Brain Research Center (BBRC).
Publicada en la revista Alzheimer’s & Dementia, la investigación ha analizado durante 3 años el líquido cefalorraquídeo de 226 personas diagnosticadas como cognitivamente sanas, pero con antecedentes familiares de la enfermedad, pertenecientes a la cohorte ALFA+ del centro de la Fundación Pasqual Maragall.
Los resultados revelan que un mayor contacto con dióxido de nitrógeno y con partículas en suspensión eleva los niveles de las proteínas GFAP e IL-6, que son dos marcadores biológicos que están vinculados a la reactividad astroglial y a los procesos inflamatorios en el cerebro.
En las mujeres participantes, el aumento de la proteína GFAP explicó entre un 5 % y un 10 % de la relación que existe entre una mayor exposición a la polución y el empeoramiento de ciertas capacidades como la atención y la función ejecutiva.
Respuestas tempranas
El estudio constata además que estas respuestas neuroinflamatorias aparecen de forma temprana e independiente de los marcadores clásicos del Alzhéimer, como es el caso de la acumulación de las proteínas beta-amiloide y tau.
«Nuestros resultados apuntan a que la activación de los astrocitos podría formar parte de las vías biológicas que relacionan la exposición a la contaminación atmosférica con ciertos cambios cognitivos, y que estas respuestas pueden diferir entre mujeres y hombres«, ha destacado la investigadora y coautora del trabajo, Blanca Rodríguez.
El trabajo se enmarca en la creciente evidencia internacional (como el informe Lancet Commission) que sitúa la calidad del aire entre los factores modificables, que están vinculados al 3 % de los casos de demencia en el mundo, actuando por vías como la olfativa o la inflamación sistémica.
Por su parte, la autora principal de la investigación, Natàlia Vilor-Tejedor, ha recalcado que «estos hallazgos refuerzan la importancia de reducir la exposición a la contaminación relacionada con el tráfico para favorecer la salud cerebral«.














