El responsable de ONU Cambio Climático pide reducir la dependencia de los combustibles fósiles y acelerar las energías limpias ante la creciente presión del calentamiento global sobre la salud.
Las consecuencias de la crisis climática también llegan a las consultas médicas y las urgencias. El calor extremo, las inundaciones, la inseguridad alimentaria y la contaminación dañan la salud y aumentan la presión sobre quienes la deben proteger. Ante ese escenario, Simon Stiell, secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático, ha reclamado acabar con la dependencia mundial de los combustibles fósiles y acelerar la transición hacia las energías limpias.
Su mensaje responde al décimo informe Lancet Countdown, cuyos autores piden que se aborde el cambio climático como una emergencia sanitaria mundial. El documento advierte de que los avances en prevención, energía y en preparación sanitaria resultan insuficientes para compensar el aumento de los daños asociados al calentamiento y a los combustibles fósiles que lo agravan.
Stiell sostiene que existen soluciones que permitirían acelerar la respuesta: reducir la contaminación que calienta el planeta, proteger la naturaleza y preparar los sistemas sanitarios para resistir sus efectos. La prioridad, defiende Stiell, es convertir los progresos de la cooperación climática en una protección mayor de la salud y la calidad de vida, con la COP31 como próxima cita para impulsar esa actuación.
No más combustibles fósiles: lo dice la ciencia y la ONU
El secretario ejecutivo de la ONU para el Cambio Climático, Simon Stiell, remarcó que existen «soluciones» para acelerar los avances contra la crisis climática, como acabar con la dependencia de los combustibles fósiles y acelerar la transición hacia energías limpias.
Stiell reaccionó así a las conclusiones extraídas del décimo informe ‘Lancet Countdown’ sobre salud y cambio climático publicado este miércoles y elaborado por 146 investigadores de más de cien instituciones académicas, liderados por el University College London (UCL) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Ese documento señala que, a pesar de la acción climática, los daños producidos por el cambio climático sobre la salud superan ya a los intentos por frenarlo y, por ello, el calentamiento global causado por la quema de combustibles fósiles debería abordarse como una emergencia sanitaria mundial.
Divulgado a pocos días para que comience la COP31, el informe revela que el impacto del cambio climático sobre la salud global ha sido sustancialmente mayor en la década tras la firma del Acuerdo de París (2016-2025) que en la anterior (2006-2015). Al respecto, Stiell indicó que «la crisis climática está teniendo consecuencias profundamente perjudiciales para la salud humana«.
«Desde olas de calor mortales e inundaciones hasta la inseguridad alimentaria, la contaminación y el aumento de las enfermedades, los impactos del cambio climático ya están golpeando a gran escala la salud de las personas y sometiendo a una enorme presión a los sistemas sanitarios y al personal de salud», señaló.
El secretario ejecutivo de ONU Cambio Climático sostuvo que «gracias a la cooperación climática impulsada por las Naciones Unidas y a los esfuerzos nacionales, las proyecciones del calentamiento global han pasado de superar ampliamente los 4 grados a situarse en torno a los 2,6 grados«, lo que «demuestra que se han logrado avances reales, pero que aún estamos muy lejos de hacer lo suficiente». Pese a esto, Stiell considera que «existen soluciones para acelerar los avances».
«Como muestra este nuevo e importante informe, proteger la salud y la calidad de vida de las personas exige acabar con la dependencia mundial de los combustibles fósiles y de la contaminación que generan y que calienta el planeta, acelerar la transición hacia las energías limpias, proteger la naturaleza y desarrollar sistemas sanitarios más resilientes al cambio climático», remarcó.
Apostar por la alternativa energética de las renovables
La alternativa energética a los combustibles fósiles tiene además un argumento económico medible. Según la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), el 91 % de la nueva capacidad renovable a gran escala puesta en servicio en 2024 produjo electricidad a un coste inferior al de la alternativa fósil nueva más barata.
La comparación se refiere al coste de generación durante la vida útil de cada una de las instalaciones, no al recibo doméstico. Aun realizando las inversiones necesarias en redes y almacenamiento, el dato refuerza la viabilidad económica de sustituir generación fósil, una de las vías que Stiell vincula con la protección de la salud.












