Científicos estudian a un toro y un asno y documentan un vínculo sexual entre machos

Sandra M.G.
Publicado el 6 de noviembre de 2026 a las 11:30
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Relación entre un toro y un asno macho observada por investigadores en Etiopía
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La insólita relación entre un toro y un asno, en Etiopía, combina, hasta ahora, unas 51 montas, la búsqueda continua de afecto y los contactos físicos recíprocos, aun viviendo con otros posibles compañeros de su propia especie.

En Etopía ha ocurrido un acontecimiento que tiene a los científicos en vilo: un toro y un asno se han hecho «pareja». Lo que más llamó la atención de los investigadores fue que se producían montas, se buscaban, permanecían juntos en todo momento y se proporcionaban afecto físico mutuamente, como pequeños mordiscos o lametones de limpieza. Achille es el nombre del toro y Patroclo el del asno.

El equipo de etólogos de la Universidad de Pisa, encargados de la investigación, documentó hasta 51 montas solo entre los días 6 y 19 de marzo de 2026, acompañadas de lameduras, roces y acercamientos iniciados también por Patroclo.

La investigación que han realizado ha sido publicada en la revista Current Biology y describe una relación social selectiva que incluía las conductas sexuales y se desarrollaba en presencia de otros animales de ambas especies y sexos.

Ese contexto dificulta atribuir lo observado únicamente a la falta de posibles parejas. El caso abre una pregunta sobre la función social del comportamiento sexual: si estas interacciones contribuían a mantener el vínculo.

Científicos estudian a un toro y un asno

Las interacciones sexuales entre individuos del mismo sexo se han documentado ampliamente en cientos de especies animales. Sin embargo, la ciencia solía interpretar estos episodios interespecíficos como hechos aislados, confusiones hormonales o simples respuestas a la falta de parejas del mismo grupo. Un nuevo estudio desmiente esta visión simplista al registrar una relación duradera, selectiva y recíproca entre un toro y un asno macho en una meseta rural de Etiopía.

El trabajo, publicado recientemente en la revista Current Biology, revela que ambos ejemplares mantenían un vínculo afectivo y sexual constante a pesar de pertenecer a dueños distintos, convivir con otros congéneres de ambos sexos y encontrarse únicamente de forma casual durante las horas de pastoreo.

La amistad va más allá de las especies

El hallazgo se produjo de forma fortuita mientras el equipo realizaba otro trabajo de campo. Durante el periodo de observación, los científicos presenciaron cómo Achille, el toro, montaba a Patroclo, el asno macho. Lo que más sorprendió a los investigadores no fue la monta en sí, sino la respuesta: en lugar de huir, dar patadas o mostrar agresividad, Patroclo buscaba activamente la proximidad del toro.

Entre el 6 y el 19 de marzo de 2026, los etólogos contabilizaron un total de 51 montas entre ambos animales. Lejos de ser un acto unidireccional, el asno presentaba con frecuencia sus cuartos traseros al toro e incluso le daba pequeños mordiscos cariñosos para estimular la interacción.

“Las interacciones sexuales entre Achille y Patroclo no fueron eventos aislados”, explica Elisabetta Palagi, investigadora de la Universidad de Pisa y coautora del trabajo. “Lo que realmente llamó nuestra atención fue que estas interacciones estaban integradas en una relación social muy selectiva y consistente entre los dos individuos”.

Más allá del sexo

A lo largo de las jornadas de observación, los dos machos dedicaron la mayor parte de su tiempo de descanso y pastoreo a permanecer juntos, demostrando conductas afiliativas que incluían lameduras, frotes de cabeza y caricias con el hocico.

Esta dinámica afectiva se mantuvo de manera exclusiva. Cuando el toro intentó acercarse en dos ocasiones a otro asno macho del rebaño, este último reaccionó con claras conductas de rechazo, como orejas gachas y gestos de amenaza.

“Ambos animales eligieron repetidamente permanecer cerca y participar en variados comportamientos de afinidad junto a las montas”, señala André B. da Cruz, doctorando en la institución italiana. “Lo crucial es que esto sucedía en un entorno social donde ambos tenían acceso a otros potenciales compañeros, incluidos individuos de su propia especie y de ambos sexos”.

La flexibilidad del comportamiento

El equipo subraya que este caso no puede explicarse como una mera frustración reproductiva o escasez de alternativas. Los datos sugieren que la conducta sexual en animales cumple funciones sociales complejas que trascienden la mera procreación, actuando potencialmente como un mecanismo para estrechar lazos, reducir tensiones o canalizar motivaciones sociales.

Un hallazgo clave

“Creemos que el hallazgo clave no es simplemente que un toro haya montado a un asno”, matiza Martina Francesconi, autora principal del estudio. “Es que este comportamiento sexual inusual formaba parte de una relación social más amplia y selectiva. Para nosotros, esto representa un punto de partida para entender cómo la flexibilidad conductual permite a los animales navegar en entornos sociales complejos”.

El contexto científico aporta una cifra reveladora: una investigación publicada en Nature Communications en 2023 recopiló conductas sexuales entre individuos del mismo sexo en 261 especies de mamíferos. En 209 de ellas se habían observado en libertad o semilibertad.

Sandra M.G.

Sandra M.G.

Inicie mi trayectoria en ECOticias.com como colaboradora y después desempeñé el puesto de redactora, especializada en temas como medio ambiente, cambio climático, energías renovables, sostenibilidad y ecología. Ganadora de varios premios literarios.

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