Los biólogos chinos electrocutan los ríos para parar a la carpa asiática: la medida extrema con la que defienden a sus peces nacionales

Publicado el: 1 de mayo de 2026 a las 08:01
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Barrera eléctrica en el canal de Chicago para frenar la expansión de la carpa asiática invasora.

No es una escena de ciencia ficción. En un canal clave cerca de Chicago, Estados Unidos mantiene desde hace años una barrera eléctrica bajo el agua para frenar a la llamada «carpa asiática» (en documentos oficiales ya se habla más de «carpa invasora»). La meta es simple y enorme a la vez, evitar que estos peces salten del sistema del río Misisipi a los Grandes Lagos.

La novedad es que el cerrojo se está reforzando. El Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (USACE) ha adjudicado un segundo contrato de 113,8 millones de dólares para avanzar en el proyecto Brandon Road, una obra que suma nuevas capas de defensa con sonido, burbujas y obras hidráulicas, además de la electricidad.



Una especie que llegó para «limpiar» y acabó invadiendo

Las cuatro especies que suelen agruparse bajo el nombre de carpa invasora (cabeza grande, plateada, herbívora y negra) no llegaron por accidente. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), se importaron en los años setenta para controlar algas en depuradoras y en estanques de acuicultura, y también como alimento.

El problema vino después. En menos de una década escaparon y se extendieron por la cuenca del Misisipi y grandes ríos conectados, como el Misuri o el Illinois. Cuando una especie compite por el mismo alimento que los peces nativos, la cadena trófica se desajusta, y la biodiversidad paga la factura.



El canal de Chicago, una puerta entre dos cuencas

La vigilancia se concentra en el Chicago Sanitary and Ship Canal por un motivo muy concreto. Es una vía artificial que conecta el lago Míchigan con el sistema del Illinois y el Misisipi, algo que abre un camino directo entre dos cuencas históricamente separadas.

Y esa puerta no solo la usan las barcazas. También la podrían usar las especies invasoras si encuentran el momento. Por eso las barreras están en Romeoville (Illinois), a unas 37 millas del lago Míchigan (casi 60 km), en un canal con tráfico comercial y con funciones de drenaje y gestión del agua en el área metropolitana de Chicago.

Cómo funciona la barrera eléctrica que «incomoda» a los peces

El USACE crea un campo eléctrico en el agua con electrodos de acero fijados al fondo del canal. Esos electrodos se conectan a un edificio de control que genera pulsos de corriente continua, y el sistema se ajusta para que actúe como disuasor.

No es un mecanismo que se pueda encender y olvidarse. Es complejo, necesita mantenimiento y, a veces, hay que apagarlo. Por eso existe más de una barrera, para que haya redundancia, y el propio USACE insiste en que no se corta el flujo de agua ni el paso de embarcaciones.

Este tipo de infraestructura también obliga a tomarse muy en serio la seguridad. La propia Guardia Costera estadounidense ha trabajado protocolos y equipos específicos para rescates en «agua electrificada» en las inmediaciones de estas barreras.

Brandon Road añade burbujas y sonido con un plan por fases

Aquí entra en juego el Brandon Road Interbasin Project (BRIP), cerca de la esclusa y presa de Brandon Road, en Joliet (Illinois). En julio de 2024, Illinois y Míchigan firmaron un acuerdo con el USACE para pasar a la fase de construcción, con 274 millones de financiación federal y 114 millones de aportación estatal para el primer tramo de un proyecto estimado en 1.150 millones de dólares. En ese anuncio, la gobernadora Gretchen Whitmer lo resumió con una frase muy directa, «get shovels in the ground as soon as possible».

El 11 de abril de 2026 se dio otro paso. El USACE adjudicó un contrato de 113,8 millones para completar el Incremento I, centrado en la primera línea de defensa con una cortina de burbujas, un disuasor acústico y un sistema automatizado para reducir el riesgo de que los peces viajen «enganchados» a barcazas. El plan completo se divide en tres incrementos, y los siguientes incluyen obras como una «flushing lock» y, más adelante, otro disuasor eléctrico dentro de un canal diseñado para reforzar el bloqueo.

Vigilancia intensiva y retirada masiva, lo que dicen los datos

La pregunta del millón es si funciona. El USACE sitúa el frente de población más cercano a unas 47 millas del lago Míchigan (unos 76 km) y afirma que no ha avanzado desde 2006, mientras se mantiene un seguimiento constante con estudios y muestreos.

Los resultados de campo recientes apuntan a que, de momento, el muro aguanta. El ICRCC informó de que en el monitoreo intensivo de otoño de 2025 no se capturaron ni observaron carpas de cabeza grande o plateadas en el Chicago Area Waterway System, tras 70 horas de pesca eléctrica y el despliegue de 88.000 yardas de redes.

A la vez, se empuja desde abajo con extracción. En 2025 se retiraron más de 7 millones de libras de carpa invasora del río Illinois (unas 3.200 toneladas) y el frente adulto se trabaja en la zona de Dresden Island para reducir presión migratoria hacia la barrera. También hay sustos puntuales, como la retirada de una carpa plateada muerta en agosto de 2024 por debajo de la barrera, que desencadenó muestreos adicionales sin detectar ejemplares vivos cerca.

Una lección de sostenibilidad que va más allá de Estados Unidos

Si la carpa invasora se asentara en los Grandes Lagos, el golpe no sería solo ambiental. El USACE recuerda que podría afectar de forma seria a la ecología y a una economía ligada a la pesca y la navegación recreativa, que cifra en 20.000 millones de dólares. Por eso se insiste tanto en prevenir, porque eliminar después suele ser prácticamente imposible.

Y hay un aprendizaje que encaja con cualquier país. Las invasoras aprovechan las «costuras» humanas (canales, trasvases, inundaciones, transporte) y se expanden cuando bajamos la guardia. La estrategia mezcla ingeniería y seguimiento científico, con un mensaje muy de fondo, la vigilancia no es un extra, es parte del plan.

La nota de prensa oficial sobre el último contrato y los próximos pasos del proyecto Brandon Road se ha publicado en la web del U.S. Army Corps of Engineers.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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