La captura marina y la piscicultura tendrán dificultades para hacer frente a los problemas derivados del cambio climático

El sector pesquero es crucial para muchas poblaciones pobres que tienen en este alimento la forma de aportar proteínas a su organismo, además de que dependan de esta económicamente. Es por tanto, un «asunto crucial» la forma en que estas comunidades podrán adaptarse a estos cambios, según recoge el informe. «Se necesitan medidas de adaptación urgentes en respuesta a las oportunidades y amenazas para el suministro de alimentos y medios de subsistencia provocadas por las variaciones del clima», concluye el documento de la organización de las Naciones Unidas.

La captura marina y el desarrollo de la piscicultura tendrán serias dificultades para hacer frente a los problemas derivados del cambio climático, según la Organización de las Naciones Unidas para la agricultura y la alimentación (FAO).

 

El estudio «Implicaciones del cambio climático en la pesca y la acuicultura» es uno de los documentos con aportes científicos más importantes sobre los efectos del calentamiento global en la actividad acuícola y pesquera a nivel mundial.

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Los Estados insulares que basan sus economías en la pesca y la acuicultura están en una situación vulnerable debido a un aumento del nivel del mar por el calentamiento global. También se verán afectados continentes como Asia y África en las que se encuentran las poblaciones más pobres del mundo que tienen en la pesca continental el único medio de subsistencia y de alimentación. Se prevé que en África y Asia central el calentamiento será superior a la media mundial, incluso para el año 2100 se espera que este aumento afecte a un 25 por ciento de los ecosistemas acuáticos de África.

 

La piscicultura se verá igualmente afectada, sobre todo en las regiones tropicales y subtropicales de Asia, zonas de deltas y mareas, donde el nivel del mar incrementará la salinidad y afectará a las piscifactorías que allí se encuentren, afirma el estudio.

 

Según la FAO, muchos de los impactos del cambio climático en los sistemas acuáticos y marinos pueden «ser previstos con un grado elevado de fiabilidad». El aumento de las temperaturas impactará en la fisiología de los peces por el menor transporte de oxígeno, en los ciclos reproductivos del pescado, la velocidad a la que alcanzan la madurez sexual, el momento de desove y el tamaño de los huevos.

 

El cambio de temperatura cambiará la distribución de las especies de agua dulce y agua marina, todos ellos de sangre fría, lo que buscarán nuevos sitios donde establecerse. Los peces de agua marina serán desplazados a los polos y se incrementará el número de peces de aguas templadas e incluso las poblaciones de las regiones ecuatoriales sufrirán un descenso. Por lo que los lugares para la pesca cambiarán con un «grado elevado de seguridad», según el estudio hecho público por la FAO.

 

La zona que sufrirá importantes problemas de pesca será el Atlántico Norte por la baja supervivencia de ejemplares jóvenes. Las poblaciones de bacalao están en peligro en el Golfo de Maine. Las especies adaptadas al frío como el salmón del Atlántico pueden perder su hábitat y el krill antártico ya ha sufrido un descenso entre el 38 y el 75 por ciento desde 1976 como resultado del deshielo marino, señala el informe.

 

ep

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